lunes, 21 de noviembre de 2016

Renato Sandoval: 

Prooémium mortis

entre el cielo y la tierra




                                    Dios es aquello de lo que nada mejor se puede pensar…”
                                    
“Yo también soy un submarino de la luz…”
                                                                        
R.S.B.
                                             
  Por WINSTON ORRILLO

         
Hace mucho, muchísimo tiempo que no demoraba tanto, que no vacilaba tanto, ante un libro de poemas, al que me había propuesto, de todos modos, reseñar. No obstante que, por exquisita gentileza de su autor, fui uno de los privilegiados en recibir, vía correo electrónico, y cuando aún estaba en prensa, el volumen que, finalmente, ha impreso “Ediciones-Copé, de Petro Perú”, en su Colección de Obras ganadoras de la XVII Bienal de Poesía, “Premio Copé, de Bronce, 2015.

         Independientemente de mi opinión -discrepante, por cierto- de un fallo (por otro lado, todos los fallos son cuestionables-), en este caso, la altísima y singular calidad del texto -absolutamente insólito en el poetizar, no solo nacional sino en nuestra lengua- merecían otra ubicación o, por qué no, el Primer Premio.

         Prooémium Mortis es, sin ninguna duda, una rara avis en la poética ad usum, y su autor -lirida, traductor, editor- nos ha entregado una presea que, difícilmente, tiene parangón.

         RSB (Lima, 1957), antes, en poesía, había publicado Singladuras, Pértigas, Luces de talud, Nostos, El revés y la fuga, Suzuki Blues –los tres últimos recogidos en Trípode (2010), textos, todos, donde la originalidad lo tipifica como alguien fuera de serie -de generaciones, degeneraciones- y estilos de nuestro panorama lírico.

         Amén de lo anterior, en 1988, él obtuvo el Primer Premio en el reconocido concurso “El cuento de las mil palabras”, del Semanario Caretas. Asimismo, dirige la editorial “Nido de cuervos” (donde ha publicado traducciones que son verdaderas preseas) amén de las revistas Evohé y Fórnix. Aunque, quizá algunos solo lo conozcan porque es director del prestigioso Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA), que acaba de cumplirse con todo éxito.

         El presente volumen, de lectura ciertamente trabajosa, es una inmersión en temas de Dios, el tiempo, la vida y la muerte, donde destacan, especialmente, las deliberadas definiciones o indefiniciones de la divinidad, cuya exégesis se intenta, inútilmente -a priori- con un tono lírico absolutamente inusual en la poesía peruana y en la creación de los tiempos que corren.

         No hallo -posición de Juan Carlos Mestre- parentesco con Moro ni con el autor de Masa: Sandoval busca su propio sendero, el mismo que, por ejemplo, se halla en su empecinada prosecución del Dios que ilumina este poemario y, a la vez, le da oscuridad:

“Pero ya lo sé, lento es el sentido de la carne, mientras que tú rezumas solo potencia, voluntad y siempre y nada más que sabiduría. Tu reino en efecto no es de este mundo. ¿Qué podría atraerte de este páramo donde no crecen el mito ni una historia que alguna vez merezca ser contada? Así de lento, pues, el sentido de la carne, y esto es así porque justo ese es su sentido. Puede ser que baste para el objeto que haya sido hecho, pero no para no retener el viento que corre de un lado a otro sin saber por qué corre ni por dónde. Porque en tu palabra, es decir, en tu silencio, que ya nadie escucha, el sentido es -Agostino dixit- `desde aquí, hasta aquí´”.

Sandoval, empecinado, busca, persigue, y no deja de llevarnos de la mano, ¿adónde? Solo lo sabremos si proseguimos en la inmersión en este fondo sin fondo, en esta su melopea, absolutamente original en la poética ad usum, y no solo en nuestro panorama literario, ni siquiera en el de nuestra lengua:

Dios es pensamiento tan solo de sí mismo. y no recibe predicado alguno:
“Entonces, siendo tan inasible e impredicable, ¿cómo podrá alguna vez vislumbrarte y mucho menos asirte con la fe demente? Desatino total el mío ese de echarme a andar tras el rastro de quien no tiene rostro, pies, sacro, vómer, mal aliento, pero tampoco paso, incienso, sombra o algún amago de destino. Mi orfandad se parece a la tuya, esa de la que nada mayor pueda pensarse y que por ser así es de máxima realidad y potencia pura, el deliquio de cualquier límite, la rosa de los vientos encallada en el vacío, luz muerta y exabrupta en los archivos de una historia que se resiste a ser referida. //Y pese a ello allí estaba él, con el odio en ristre, la rabia desenvainada al otro lado del periódico, la habitación siempre en penumbra por más que el sol pugnara por entrar en ella en un verano que nunca tuvo un nombre…”

Soy quien no solo lee, sino paladea lo que merece ser paladeado; soy un perseguidor de la riqueza del verbo -recordemos que el maestro Mallarmé dijo que la poesía se hace “con palabras”-, ergo, la riqueza verbal de un creador es, para este comentarista, una prueba inobjetable de su calidad, de su carácter paradigmático (y, de paso, anotamos que nuestra poesía no es precisamente pródiga en lo anterior…)

Pero este volumen es una fiesta interminable de la palabra, un muestrario del joyel que nuestro autor maneja, en todos y cada uno de sus libros.

No cae en la hipérbole Ricardo González Vigil cuando, sin empacho alguno, escribe: “Me atrevo a afirmar que (PM) es uno de los mejores poemarios publicados en esta década, no solo en el Perú, sino en el ámbito entero de la lengua española” (Caretas, octubre 27, 2016).

Toda una interpelación a Dios, amén de un rigoroso examen de conciencia que resulta insólito en la poesía de los días que corren, y que, por decir algo, nos conducirían a los meandros de los textos de los místicos, pero todo planteado con un lenguaje sui generis -con presencia de no pocos coloquialismos- que, en insólita melànge, comparte renglones, párrafos con arrebatos conducentes a desconcertar al lector, que no resulta otro que un sorprendido que se asoma al cráter alucinado de un volcán donde confluyen voces y discursos de grandes poetas de todos los tiempos, amén de inmersiones en vericuetos que sólo el autor sabe adónde conducen (si es que conducen a algún destino final: que sería el de aprehender el rastro de un esquivo dios, leitmotiv, en fin, de este poemario, no para leer sino para, permanentemente, ir decodificando).

Porque, lo afirmamos, en cada lectura usted habrá de encontrar otro vericueto, totalmente distinto al que, anteriormente, creía haber, por fin, develado.



Renato Sandoval: 

Prooémium mortis

entre el cielo y la tierra




                                    Dios es aquello de lo que nada mejor se puede pensar…”
                                    
“Yo también soy un submarino de la luz…”
                                                                        
R.S.B.
                                             
  Por WINSTON ORRILLO

         
Hace mucho, muchísimo tiempo que no demoraba tanto, que no vacilaba tanto, ante un libro de poemas, al que me había propuesto, de todos modos, reseñar. No obstante que, por exquisita gentileza de su autor, fui uno de los privilegiados en recibir, vía correo electrónico, y cuando aún estaba en prensa, el volumen que, finalmente, ha impreso “Ediciones-Copé, de Petro Perú”, en su Colección de Obras ganadoras de la XVII Bienal de Poesía, “Premio Copé, de Bronce, 2015.

         Independientemente de mi opinión -discrepante, por cierto- de un fallo (por otro lado, todos los fallos son cuestionables-), en este caso, la altísima y singular calidad del texto -absolutamente insólito en el poetizar, no solo nacional sino en nuestra lengua- merecían otra ubicación o, por qué no, el Primer Premio.

         Prooémium Mortis es, sin ninguna duda, una rara avis en la poética ad usum, y su autor -lirida, traductor, editor- nos ha entregado una presea que, difícilmente, tiene parangón.

         RSB (Lima, 1957), antes, en poesía, había publicado Singladuras, Pértigas, Luces de talud, Nostos, El revés y la fuga, Suzuki Blues –los tres últimos recogidos en Trípode (2010), textos, todos, donde la originalidad lo tipifica como alguien fuera de serie -de generaciones, degeneraciones- y estilos de nuestro panorama lírico.

         Amén de lo anterior, en 1988, él obtuvo el Primer Premio en el reconocido concurso “El cuento de las mil palabras”, del Semanario Caretas. Asimismo, dirige la editorial “Nido de cuervos” (donde ha publicado traducciones que son verdaderas preseas) amén de las revistas Evohé y Fórnix. Aunque, quizá algunos solo lo conozcan porque es director del prestigioso Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA), que acaba de cumplirse con todo éxito.

         El presente volumen, de lectura ciertamente trabajosa, es una inmersión en temas de Dios, el tiempo, la vida y la muerte, donde destacan, especialmente, las deliberadas definiciones o indefiniciones de la divinidad, cuya exégesis se intenta, inútilmente -a priori- con un tono lírico absolutamente inusual en la poesía peruana y en la creación de los tiempos que corren.

         No hallo -posición de Juan Carlos Mestre- parentesco con Moro ni con el autor de Masa: Sandoval busca su propio sendero, el mismo que, por ejemplo, se halla en su empecinada prosecución del Dios que ilumina este poemario y, a la vez, le da oscuridad:

“Pero ya lo sé, lento es el sentido de la carne, mientras que tú rezumas solo potencia, voluntad y siempre y nada más que sabiduría. Tu reino en efecto no es de este mundo. ¿Qué podría atraerte de este páramo donde no crecen el mito ni una historia que alguna vez merezca ser contada? Así de lento, pues, el sentido de la carne, y esto es así porque justo ese es su sentido. Puede ser que baste para el objeto que haya sido hecho, pero no para no retener el viento que corre de un lado a otro sin saber por qué corre ni por dónde. Porque en tu palabra, es decir, en tu silencio, que ya nadie escucha, el sentido es -Agostino dixit- `desde aquí, hasta aquí´”.

Sandoval, empecinado, busca, persigue, y no deja de llevarnos de la mano, ¿adónde? Solo lo sabremos si proseguimos en la inmersión en este fondo sin fondo, en esta su melopea, absolutamente original en la poética ad usum, y no solo en nuestro panorama literario, ni siquiera en el de nuestra lengua:

Dios es pensamiento tan solo de sí mismo. y no recibe predicado alguno:
“Entonces, siendo tan inasible e impredicable, ¿cómo podrá alguna vez vislumbrarte y mucho menos asirte con la fe demente? Desatino total el mío ese de echarme a andar tras el rastro de quien no tiene rostro, pies, sacro, vómer, mal aliento, pero tampoco paso, incienso, sombra o algún amago de destino. Mi orfandad se parece a la tuya, esa de la que nada mayor pueda pensarse y que por ser así es de máxima realidad y potencia pura, el deliquio de cualquier límite, la rosa de los vientos encallada en el vacío, luz muerta y exabrupta en los archivos de una historia que se resiste a ser referida. //Y pese a ello allí estaba él, con el odio en ristre, la rabia desenvainada al otro lado del periódico, la habitación siempre en penumbra por más que el sol pugnara por entrar en ella en un verano que nunca tuvo un nombre…”

Soy quien no solo lee, sino paladea lo que merece ser paladeado; soy un perseguidor de la riqueza del verbo -recordemos que el maestro Mallarmé dijo que la poesía se hace “con palabras”-, ergo, la riqueza verbal de un creador es, para este comentarista, una prueba inobjetable de su calidad, de su carácter paradigmático (y, de paso, anotamos que nuestra poesía no es precisamente pródiga en lo anterior…)

Pero este volumen es una fiesta interminable de la palabra, un muestrario del joyel que nuestro autor maneja, en todos y cada uno de sus libros.

No cae en la hipérbole Ricardo González Vigil cuando, sin empacho alguno, escribe: “Me atrevo a afirmar que (PM) es uno de los mejores poemarios publicados en esta década, no solo en el Perú, sino en el ámbito entero de la lengua española” (Caretas, octubre 27, 2016).

Toda una interpelación a Dios, amén de un rigoroso examen de conciencia que resulta insólito en la poesía de los días que corren, y que, por decir algo, nos conducirían a los meandros de los textos de los místicos, pero todo planteado con un lenguaje sui generis -con presencia de no pocos coloquialismos- que, en insólita melànge, comparte renglones, párrafos con arrebatos conducentes a desconcertar al lector, que no resulta otro que un sorprendido que se asoma al cráter alucinado de un volcán donde confluyen voces y discursos de grandes poetas de todos los tiempos, amén de inmersiones en vericuetos que sólo el autor sabe adónde conducen (si es que conducen a algún destino final: que sería el de aprehender el rastro de un esquivo dios, leitmotiv, en fin, de este poemario, no para leer sino para, permanentemente, ir decodificando).

Porque, lo afirmamos, en cada lectura usted habrá de encontrar otro vericueto, totalmente distinto al que, anteriormente, creía haber, por fin, develado.



domingo, 23 de octubre de 2016

¿O Kafka o Bob Dylan?







EL GOLPE A LA PUERTA DEL CORTIJO
(Fragmento)



Era un caluroso día de verano. Regresando a casa, pasé con mi hermana ante la puerta de un cortijo. No sé si golpeó a la puerta por antojo o distracción, o si solo amenazó con el puño pero sin llegar a golpear. Cien pasos más adelante, donde la carretera doblaba hacia la izquierda, empezaba el pueblo. No nos dimos cuenta, pero apenas pasamos la primera casa, salieron unas personas que nos hicieron señas amistosas o de advertencia, asustadas, encogidas de miedo. Señalaron hacia el cortijo ante el que habíamos pasado, y nos recordaron el golpe en la puerta. Los dueños del cortijo nos van a demandar y la investigación se iniciará de inmediato. Yo estaba muy tranquilo y tranquilicé también a mi hermana. Al parecer ella no había dado ningún golpe y, de haberlo hecho, nada en el mundo podría probarlo. […]


(Traducción del alemán de RSB y fotos de mi hija Trilce, desde Guatemala)

viernes, 14 de octubre de 2016

PROOÈMIUM MORTIS,
POESÍA VIVA, GENIAL ALQUIMIA, DE RENATO SANDOVAL.

Por Liliana Quinto Laguna




La producciòn poètica de Renato Sandoval Bacigalupo, poeta, traductor, editor e infatigable promotor cultural, viene a significar una de las màs sobresalientes e importantes de la literatura peruana, desde "Singladuras", hasta el presente poemario, por las rutas de la poesìa y narrativa, en un transitar con piè firme y fuerza de su genio poètico. Ha sido un deleite literario y espiritual, leer, conmoverme, con "PROOÈMIUM MORTIS", poemario con el que obtuvo el Premio Copè de Bronce de Poesìa 2015 otorgado por PETROPERÙ.

El poeta anuncia que "veinticuatro filòsofos se reunieron en un Simposio, para dar cada uno su propia definiciòn de la divinidad..." Estoy segura que uno de los participantes que dirigìa el Simposio era èl. Algo asì como la comedia divina para polemizar con Dios.

PROOÈMIUM MORTIS, certeza previa, de un mensaje de vida que habla sobre la muerte con expresiones que laten, en la mente, en el corazòn, son huellas escritas en màrmol a prueba de cualquier tempestad. hay un diàlogo permanente con Dios y el hombre, emociona intensa-mente, leer el libro, tiene magia, y realidad, se engarza con versiones ideològicas, linguìsticas, sociològicas, lùdicas, antropòlògicas, històricas, ataviado con los màs hermosos trajes y colores de la metàfora, a veces aterciopelada, dulce, a veces en vuelta en pesar, son fuegos artificiales que anuncian esa verdad que sacude existencias, es un lienzo de vida y muerte, con matices profundos de realidad, con imàgenes cinèticas del hombre que vence tormentas, barreras, hostilidades, para renacer siempre poderoso como el ave fènix, en un diàlogo permanente con el Creador donde el para què toma sentido cuando se halla el porquè.

"Dios es una mònada que engendra una mònada y refleja en sì mismo una sola llama de amor"
"Entonces el punto/la escueta cava del encanto/el norte imbuido en su propia especie/a tientas en el umbral de la razòn no concebida/el murmullo de las manos replegadas contra la muerte..."
De esta manera el libro abraza, prìstino verbo que escapa de lo cotidiano, un discurso basado en el Hacedor, en la vida, de la mano con la muerte, en el hombre y su esencia, cual copa de cava, que està en la parte superior de una montaña, que se llena de inspiraciòn primero, para desbordar versos a los que irradian existencias.
Luego, el poeta dirà, "...el munìfico saber de los màs dèbiles..." la sabia e inmensa generosidad de la fragilidad, la sinceridad y originalidad, recordando que el origen,es "el gèrmen vital de algo" y es de esa vitalidad de la que se nutren versos y desarrolla la esencia poètica. El poeta zambulle en el interior, juega con el nùcleo de la vida, pasea con "fina estampa" por todos los caminos y vericuetos del alma humana para traducirlo en sinceridad consumada, que sacude, asombra, que no pasa inadvertida, porque està en la esencia, en la memoria corporal y en todo este recorrido realiza un alto en el camino para saciar esa sed de respuestas verìdicas, y es que "el hombre se hace conciente de su destino històrico, de su dependencia de los dioses que pueden conferirle o negarle su gracia".
Es un mensaje que se adentra a enigmas, donde los versos son fundamento, instauraciòn, ofrenda, interrogaciòn, discurso filosòfico, con el ùnico fin de adentrarse a lugares recònditos e inefables y traspasa lìmites y dramas existenciales.

"DIOS ES UNA ESFERA INFINITA CUYO CENTRO SE HALLA EN TODAS PARTES Y SU CIRCUNFERENCIA EN NINGUNA". Genial y certera referencia al creador.
"Causa contìnua a puro ajuste de cuentas con su tinta/ y su palabra extensa en triangular linea que a sì misma se hace y se acaricia..." Sabia explicaciòn, donde se presenta el temperamento, el caràcter, las aptitudes y actitudes, todas se confabulan para dar en el blanco con los ojos cerrados. Versos que acechan, sacuden, por el reojo de la conciencia.

"...soledad de las sustancias a simple vista desde las zarzas,/ un paredòn de gemidos y sobresaltos/ y la guadaña bajo la aurora,/ quieta, acezante..." Claras imàgenes que sacuden, poesìa con fuego en el polo norte que es a veces la realidad, con color en noches de insonmio y dudas existenciales, con relieves que se adormecen en pliegues de la memoria, que pasean en tierra firme e inesperada-mente se recogen para volar y hacer nido en conciencias. Escritura que huye de la trivialidad del lenguaje, hermosa gama de colores, los mismos matices de la vida con crepùsculos y albas, es esa historia que sacude, que sorprende y se extiende hasta reconocerla y hacerla humana por su personalìsimo sello, huellas digitales del alma.

"DIOS ES AMOR QUE CUANTO MÀS POSEE MÀS SE ESCONDE".
"En el roble fragmentario/està la ley de la ley del caos siniestro/en donde habitan todos los deseos irredentos/puro el saber de ciencias convictas/por querer destripar el àrbol de la historia..."
Dios es amor y sabidurìa. Y no es acaso la imperfecciòn humana y la ciencia, y altas resoluciones que sacuden el "roble fragmentario" únicamente, "por querer destripar el àrbol de la historia..." para cazar la lucidez conceptual, en ese mapa metafìsico y divino y situarlo en la brùjula de la humanidad.

"DIOS ES EL ÚNICO QUE VIVE DEL PENSAMIENTO DE SÍ MISMO".
"El caballo emplumado adelanta una pata luego las otras tres y avanza en la inmovilidad que lo rodea. En realidad, a medida que va moviendo sus patas lo que aumenta de tamaño es su cuerpo denso e intacto que sigue creciendo, sin moverse, hasta el momento o el dìa en que decide detenerse...el caballo crecerà hasta donde su mente lo desee..." Si hay vida existe movimiento, crece como el coral y continuarà si lo anhela, aùn por rutas pedregosas pero sin desbocarse, ni vaciarse porque contiene en sì sueños y metas que apasionan.
Walt Whitman afirmò en una ocasiòn, "Toda la teorìa del Universo està dirigida sin lugar a dudas a un ùnico individuo, o sea a USTED". No se trata de una afirmaciòn egoìsta, sinò que responde perfectamente a la cosmovisiòn del poeta. "Usted es a un tiempo parte de la humanidad y un ser humano individual". Por lo mismo, el ser humano tiene ese valor completo y total, lo que lo convierte en protagonista de su propia vida, algunas veces por caminos sinuosos e innovadores ò es la experiencia dèjà vù, ya vista y vivida con anterioridad. El Poemario de Renato, nos habla sobre lo vivido, pero tambien de vivir al màximo y luchar por la vida, porque una cèlula que respira armonìa interior contribuye a la salud de toda la humanidad y el poeta lo sabe.

"DIOS ES EL ÙNICO AL QUE, A CAUSA DE SU EXCELENCIA, LAS PALABRAS NO ALCANZAN A SIGNIFICAR, NI LA MENTE, A CAUSA DE SU DESEMEJANZA A COMPRENDER".
"Solo una palabra y las constelaciones caerìan en flecos de sol o ascenderìan celestes hastas las copas de los tilos como globos de ensayo. La historia serìa contada nuevamente y no habrìa ya un hombre que renegase de tì y el agua correrìa dulce y blanca por estas arterias intrincadas que a tientas buscan descifrar tu escritura". El poeta lo expresa con tal asombro que no hay otra manera de nombrar tal grandeza, colosal presencia del Hacedor, "...solo una palabra y las constelaciones caerìan en flecos de sol o ascenderìan celestes hasta las copas de los tilos como globos de ensayo..."Y lo que acontece, contar la historia envuelta en experiencia y varias interrogantes en dulce espera de respuestas, "...y el agua correrìa dulce y blanca..." extasiada de pureza y sin acertijos. Pero sì, la realidad, el lugar verdadero, visto y escuchado, la verìdica emociòn, el poeta se sitùa en el nùcleo, entre la pasiòn por la literatura, y la vida, inspiraciòn infinita. 

Personal declaraciòn envuelta en emociòn universal, recuerdo, dolor, alegrìa, latido de cada dìa, cada segundo que aporta informaciòn humana, alejada de la dialèctica vacìa, no estàn las muletillas e interjecciones que se adormecen en mitad de la existencia, es un verbo vivo,por lo mismo preciso, se amalgama con su intuiciòn y sus años de oficio, las lecturas en y de los viajes, de los caminos de-vida, las culturas de Paìses, sin duda dejan interminables ases bajo la manga y ese golpe de efecto dà en el blanco y duele, porque la humanidad sabe, interroga, espera, duda, siente, goza, llora, vive en pantanos donde la poesìa es la flor de loto que alegra cada dìa, aunque amanezca nublado,porque hay un guiòn natural y decidimos ser los protagonistas o actores de reparto, en ese gran teatro llamado vida, donde un Creador ovaciona en primera fila, porque sòlo ÈL ha escrito el final de la obra, aunque escuchemos noticias de que pronto se bajarà el telòn. Y en ese teatro està el poeta, en diferentes escenarios coloreandolos sutil-mente, con tonos psicològicos, de fondo hay melodìas existenciales, con suave nota social, moral, polìtica, en una saudade de versos en la sociedad, donde se abraza la soledad... de todos juntos.

Desglosando el poemario, resaltan versos de hermosa cadencia y fina sensibilidad:
"...entonces fue que te vi/sin temor alguno/con una rama te abrìas el pecho/en el parque de la tarde/una esquirla brotò del fondo de tu nada/." Cuando la vida nos presenta difìciles pruebas, experiencias ùnicas para cada mortal, percibimos a la muerte como el fin, la despedida de nuestra identidad actual, como todo en este mundo terrenal tiene un principio y un fin, caminamos por este mundo de ciclos que comienzan y terminan, en uni-verso constante en un uni-verso infinito. Existe el miedo a la muerte al inicio, al medio, al filo de la vida. "...ENTONCES FUE QUE TE VI SIN TEMOR ALGUNO". Ahì la muerte, dama misteriosa, que espera paciente-mente en la soledad, allì donde la sombras se toman las manos y aplauden,el poeta observa a la musa de su inspiraciòn que es la vida, ella le dà un beso en la frente psicoanalìtica sagaz, profunda. Inagotable creatividad...que lo induce a romper esquemas, esa absoluta libertad, responsabilidad literaria, y organizaciòn que lo erige muchas veces como ejemplo de inspiraciòn.

Versos delicada-mente hermosos, danzan en la pista ataviados de hermosos trajes que brillan:
"...el murmullo de las manos replegadas contra la mente..."
"...la noche es un antifaz sin capa ni espada..."
"...he encontrado a una mujer un alce, una espiga meditando sobre el pan..."
"...de un infante que ya no sabe què hacer con su dicha..."
"...donde los geranios reposan su inconciencia y las lluvias del ayer rememoran sus tardos desconsuelos..."
"...el beso de sol, la nieve virgen y primorosa donde mis huellas fueron siempre su razòn de estar ahì sin asomarse yà a ningùn otro lado..."
"...es que me perdì por salir a buscarte o me perdiste porque a ti mismo te extraviaste, o quizàs mas bien porque encontrarte era perderme o perderte era encontrarme..."
"...solo una palabra y las constelaciones caerìan en flecos de sol o ascenderìan celestes las copas de tilos como globos de ensayo..."
"...en la punta de la lengua hay una silueta,/en la ternura de su càscara,/en su altura boquiabierta/un molino en forma de azucena canta a quien sin paz se fue por la brecha de tanta memoria".

Poesìa hermosa, mural de emociones en vitrina, con matices reales, acuarela que se difumina en mente y alma, voz de quienes no balbucean por temor. Poesìa que es vèrtigo, es aliento, camino en el mar de tempestades que ausculta la conciencia y ofrece generosa-mente la mano, para llegar sanos y salvos a la orilla y cantar a un nuevo dìa, para contar a una y mil voces y veces esta fantàstica y real travesìa. Caminar a solas, de puntillas en la habitaciòn con brasa en las manos, voz de infinidad de idiomas, donde el vèrtigo se coge de un clavo oxidado(realidad), para que el cristal cual nostàlgica saudade conserve su prìstina verdad, verdad que purifica, catàrsis de pàramos que esperan primaveras en la vida. 

Para interrogar desde la montaña màs elevada, Yò no te busco Señor, eres tù que a cada paso me encuentras, en una rama, en un rìo, en una risa envuelta en làgrima en un verso, "...Dios divino que alguna vez fuiste vino y seno,/ en verdad creì en tu aurora,/ en tu aliento de tul y en tus manos capaces de destrozar tu propia historia y armar la mìa,/ esta que ahora una vez màs se encabrita y se resiente,/ la que ya no es màs que un pan de otrora..." "...Señor, te vi en mis oquedades /que murmuraban promesas de no se què,/el curvo cielo en la rota sonrisa de la muerte..." "señor, esta historia ya no es tuya, pero tampoco mìa..." "...TU REINO, EN EFECTO, NO ES DE ESTE MUNDO.¡QUE PODRÌA ATRAERTE DE ESTE PÀRAMO..." o cuando dice: "...Y pensar que otrora la muerte/solo era el columpio de los dìas/un rato aquì otro allà/y luego arriba màs arriba..."
"...no hay ni confetis ni pastel en esta blanca despedida...", "...un solo Dios para tanto despropòsito..." 
La atmòsfera poètica, señala la dureza del camino del ser humano, fustigada por esperanzas y promesas somnolientas, observadas por la muerte y su càlamo impaciente. El tono existencial remarca los versos, se torna a veces ìntima, otras panoràmica pero precisa, con una valija cargada de experiencias y geografìas, lugares y gente con diferente idioma pero con las mismas dudas sobre la realidad. Es acàso un ataud repleto de vida, latente en su mensaje jamàs yacente. Versos erguidos con las manos envueltas en rezo, no son esperanzas finales es ilusiòn recièn nacida, balbucea vida.,lo que està en juego es la existencia, no puede zozobrar la respiraciòn que adormece el miedo, que ahorca el tiempo con hilos aferrados a la cabellera del universo, es un arranque de idèas al corazòn, porque el poeta existe en el fuego que calienta agazapado en sustancia en cada àngulo de vida en el dìa que despierta, porque el dolor no es eterno, versos que son testigos presentes donde descansa la palabra viva, desentierra la verdad y està dispuesta a latir sabia-mente, es Alquimia real-mente, màgica¡¡. En el hablante lìrico, presentes preguntas y afirmaciones existenciales se comprimen en experiencia. PROOÈMIUM MORTIS, libro vivo que habla de la muerte, con dolor, con dulzura y sobretodo con pasiòn que inevitablemente cala emociones.

Poesìa lograda en filigrana genuina de hermosos versos, profunda-mente significativos, escritos con el corazòn, voz del Mundo profundo, del Perù ensimismado en sus atardeceres latiendo poètica-mente, son voces de comunicaciòn ìntegra, de solidaridad social. Concepciòn estètica de la palabra que se siente cercana a los otros, es rosa hermosa que sangra en manos por las espinas. Alma, mente, cuerpo, buceando en la realidad del hombre. Audaz mensaje y reflexiones con el Creador, no en plàtica de fin de semana, sinò en largas y extensas tertulias que comienzan en la cuna hasta la tumba. Se logra esta magia, cuando yà lo ha entendido todo y se apresta a explicarlo. Regalo que hace Renato Sandoval, gracias a ese talento poètico cultivado en la meditaciòn y soledad, con el temple del caràcter, en medio de tormentas y tempestades. El poeta tiene la modestia de los grandes y es tal que se esconde entre sus versos que brillan... a lo Vallejo, por el dolor y fuerza. No en vano el poeta Jorge Eduardo Èielson valoraba tanto su poesìa. Poètica con profundidad de pensamiento, brevedad y claridad de estilo. en PROOÈMIUM MÒRTIS, ha escrito algo digno de leerse y con la Organizaciòn de los Festivales Internacionales de Poesìa en Lima- FIPLIMA, algo digno de escribirse...en laureles siempre vivos tornàndose en el POETA imprescindible, que ha tenido que soportar crìticas y desaprobaciones de los que no son capaces de hacer lo que èl. Es como esa luz que brilla en la oscuridad porque "Una vela prendida podrà encender cien mil velas apagadas, mas cien mil velas apagadas, no podràn prender una sola vela." Gracias Renato¡¡, por tu entrega poètica y de-vida.


Liliana Quinto Laguna.

miércoles, 21 de septiembre de 2016



Celos de fantasía

A partir de una mujer hechizada por los celos de una rival, amante de su marido. "Este sigue emocionado por la belleza de su finada amante, transformada en un fantasma, y aún recuerda el barco en que, a escondidas, realizaban muchos paseos. Ella muere por odio de la esposa oficial, pero también por no ser lo suficientemente amada." (Glosado a partir del comentario de María Kodama, viuda de Borges, sobre un pasaje de la "Novela de Genji" [1008] de Murasaki Shikibu) (RSB)

sábado, 17 de septiembre de 2016


Opinión respetable

Si hay discrepancia absoluta entre dos individuos o grupos (llamémoslos A y B), hay cuatro posibles resultados: 1) A tiene razón sobre B; 2) B tiene razón sobre A; 3) ambos tienen la razón o, lo más probable, 4) ninguno de los dos la tienen. Ergo, A y B son necios (del latin "non scio=no saber) y, por ello, merecen una adecuadísimia estulticia (en el sentido etimológico que Erasmo le daba a esta palabra en su Elogio a la estupidez, (que no Elogio a la locura, como se suele traducir ese título).

viernes, 9 de septiembre de 2016

Concavexo






"Resbalo por la convexidad del ansia postrera, ese tobogán pendido del dintel del cielo y, ya convexo, veo el rancio espejo en cada guiño de mi ceguera." (RSB)


Cuadro de Johannes van Eyck (siglo XV)

jueves, 18 de agosto de 2016

Foliación




"¿Cómo tonsurarme, por ejemplo, esta piel de escamas
que tienta al mar, al cauce, a las imberbes truchas y amebas
ascendiendo por las abras? ¿Cómo así se alteró la primavera, perdió
la primicia el verano, tuvo visiones de horror el otoño o reverdeció 
el invierno?"

(RSB)

miércoles, 17 de agosto de 2016

¿Ser o tener?




"Es que me perdí por salir a buscarte o me perdiste porque a ti mismo
te extraviaste, o quizás más bien porque encontrarte era perderme o perderte
era encontrarme, o salir en tu busca era para buscarme, y perderte era perderme y hallarte, hallarme. 
¿Pero a fin de cuentas qué busqué y qué hallé o perdí?"

(RSB)

lunes, 15 de agosto de 2016

Poesía y más música



El gran maestro Manuel Jimenez tuvo la gentileza, motu proprio, musicalizar un poema mío que se encuentra en Suzuki Blues. ¡Vaya qué sorpresa y alegria! Vale resaltar que la música, imágenes, voz y producción es del polifacético Manuel. (RSB)





miércoles, 10 de agosto de 2016

Zozobrar en el desierto






"La nave de la carne encalló / en el horizonte y las nubes ocultaban gozosas los espasmos / y goces del naufragio"+

(RSB)

Foto verídica del alguna vez inconmensurable Mar Aral (Kazajistán y Uzbekistán), hoy desaparecido.

martes, 9 de agosto de 2016

Sobre Prooémium mortis
de Javier Rivera



Todos los seres humanos acudimos en algún punto de nuestras vidas al terrible momento de las definiciones. Pero no acudimos solos. Vamos con todas nuestras historias, las propias y ajenas; vamos con todas las conclusiones y dudas que obtuvimos de propia mano y las que nos regalaron, tomamos la vía hacia el punto penal en el último minuto de nuestra historia. Allí, en ese punto, sembrada por la mano divina de Renato Sandoval, encontraremos a partir de ahora Prooémium Mortis, para afilar alma y seso en el camino hacia El Señor.
Después de cinco cirugías; Renato Corazón de León, Renato Inmortal; nos viene a regalar el secreto de los prolegómenos que le gustan a la Muerte, antes solo conocidos por Girondo. Renato aprendió a enamorar a la Muerte y conquistarla desde los movimientos preliminares: qué tócame aquí, qué bésame allá… y así, caliente como quedaba, esa señora de mortaja y guadaña, le dejaba en paz.
Los aprendizajes de aquellas jornadas romántico-eróticas que le fueron susurrados en la oreja los expone aquí, esta vez para hacernos inmortales a todos sus lectores, tal vez un poco menos inmortales que él.
La filosofía que permea este libro brota de un diálogo entre distintas definiciones de Dios que se hicieron en el siglo XI y la propia experiencia del autor, su propia idea filosófica de la divinidad, del ser.
Los enunciados sobre Dios que dan título a cada poema son ecuaciones matemáticas y conclusiones de silogismos perfectas: Dios es una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia en ninguna/ Dios está todo él en cualquier parte de sí/ Dios se halla siempre inmóvil en el movimiento.
Además del epígrafe de Emil Cioran que elige Renato para su libro, yo le agregaría este otro del mismo autor, lema que sin duda concentra toda mi conciencia sobre Prooémium Mortis:
La lucidez es el único vicio que hace al hombre libre: libre en un desierto.


sábado, 6 de agosto de 2016



IV FIPLIMA, Pound y Concretismo
Ezra Pound



En la década de 1950, el grupo brasileño Noigandres revolucionó la poesía mundial con el entonces llamado Concretismo a través del movimiento, Noigandres, fundado por Décio Pignatari y los hermanos Haroldo y Augusto de Campos. A propósito del nombre del arcano nombre del grupo, tomado de un poema del poeta provenzal Arnaut Daniel (siglo XII), Ezra Pound lo entroniza en su Canto XX: "Yes, Doctor, what do they mean by 'noigandres''?" (...) "Noigandres, eh noigandres, / what the DEFFIL can that mean!" (¡qué DIÁBOLOS puede significar eso!). Para el IV Fiplima (junio-julio 2017) está invitado Augusto de Campos, el sobreviviente de ese grupo fundamental. Suscribirse pronto; aforo limitado. (RSB)



Augusto de Campos








viernes, 5 de agosto de 2016

Adiós




"Pero al menos estaba ahí el pasto de siempre donde solía morir
con sana envidia, la mano invicta y amorosa que me alentaba a seguir la trocha
y guiaba mi ruta en suma noche plañidera..."

(RSB)

jueves, 4 de agosto de 2016

Aparición de Prooémiun mortis
de Renato Sandoval




Acaba de aparecer el sétimo poemario de Renato Sandoval Bacigalupo (Lima, 1957), poeta, traductor (Kafka, Rilke, Södergran, Drummond de Andrade…), editor, gestor cultural y director del Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA), uno de los festivales más gravitantes a nivel nacional y en el extranjero. Se trata de Prooémium mortis (Lima: Petroperú, 2016), que ha obtenido el XV Premio Copé de Bronce y que, según críticos serios y exigentes (Julio Ortega, Ricardo González Vigil…), en su momento los entendidos lo reconocerán como uno de los mejores libros del género publicados en lo que va de este siglo.

En palabras del brillante poeta español Juan Carlos Mestre, cuya presentación expresa en la contratapa de esta obra, leemos lo siguiente: “Un libro inesperado en los horizontes del saber y la promesa, la voz que resume a una generación y prosigue el encargo del irrepetible Moro, las oscuridades luminosas de Vallejo, el radical simbólico con que la inteligencia del relámpago sigue iluminando el retorno hacia la voz sagrada de los dioses huidos.”

Por su parte, la poeta Carmen Ollé, miembro del jurado que otorgó el mencionado premio, pone al descubierto algunos rasgos fundamentales de Sandoval: “Cuando el autor escribe ‘el curvo cielo era la rota sonrisa de la muerte’, se aproxima a la esencia del arte, porque no solo encontramos en ese estupendo verso la impronta de la poética contemporánea, sino que se ‘avanza’ en retrospectiva hacia siglos de poesía escrita que han utilizado el símil, la metáfora, la imagen, el tropo insólito, la inmersión en lo desconocido para conjurar la muerte”.

Y para situar este libro en un contexto metafísico, muy propio de la obra en general de Sandoval, nuestro visionario Enrique Verástegui, expresa: “Cuando todo está en crisis, tanto la económica como la política, donde la persona pierde el sentido y el norte de sí mismo, entonces -y ello conforma la base de toda existencia- la persona, sin más belleza que su ser, se entrega a las delicias del espíritu; esa única forma de dominar el presente, y construirse un porvenir, Por lo mismo, en su último libro, Prooémium mortis, Renato Sandoval-quien, por lo demás, organiza fastuosos recitales de poesía, y dirige la estupenda revista Fórnix- se plantea lo mismo que nos planteamos todos los que escribimos poesía, como los matemáticos: escribimos en honor del espíritu humano. Visto así, Dios y la poesía son necesarios”.


Sin duda, la difusión de este libro dará mucho que hablar.