domingo, 29 de enero de 2012


Cristian Avecillas responde a Bonifacio
  
1.      ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Sí, una, que la Spondylus Princeps, es decir el verdadero tesoro de los Incas, alcance la madurez sexual a los 80 años, por lo que ahora está en peligro de extinción.

2.      ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En todos los cementerios latinoamericanos, para que no nos sea necesario mirar los árboles de Europa o Medio Oriente cuando merezcamos la sombra.

3.      ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
Es la consecuencia de todo lo que existe. Por lo tanto, tiene un cariz de fin, de objetivo, de finalidad, no de término, sino de propósito, de esa soledad temida que Rilke amó tanto.

4.      ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Por suerte, ya me sé que Licurgo dijo que la desdicha y el infortunio son la verdadera inspiración.

5.      ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Es solo una excusa, porque el genio verdadero no existe, sino en las lámparas maravillosas y en el rostro de algún tótem. Claro, humanamente tendemos a sacralizarlo todo.

6.      Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Pienso que son indispensables, más indispensables que los que se dedican a alguna actividad artística, pues son el fin, son la soledad, esa misma soledad que antes te decía.

7.      ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Una de las convicciones de Teatromiento, el grupo de teatro en el que trabajo como actor y dramaturgo, es la frase de Picasso que decía que el arte es una mentira que nos acerca a la verdad. Entonces, miento para estar más cerca de lo verdadero, pero miento sin objetivos alejados de la propia poética de la ficción, de la propia misión de crear convenciones y dioses.

8.      ¿Qué o a quién no soportas?
No soporto el tráfico vehicular de nuestras grandes ciudades latinoamericanas. Tampoco soporto que nuestras ciudades sean tan grandes y que su tamaño se deba a que miramos demasiada televisión, y tampoco soporto que me resulte insoportable ser un hombre urbano que se moviliza en otro Chevrolet más.

9.      ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Me siento algo miserable por no tener una fobia principal, por no haber identificado a mi enemigo todavía. Pero sé que ya se manifestará, como aquel guerrillero que sabe que le espera una terrible bala en algún campo de batalla del mundo. En cuanto a mi principal placer, creo que es la reescritura, y mi principal amor es hacer teatro, es decir, hacer con el poema reescrito un corpus evidente, compartido, y algo más fugaz.

10.  Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Le diría que hace bien, pues no escribo para gustar.

11.  ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Que es hermosamente bailarina, con una flagrancia tal, que todos sabemos bailar, aunque siempre nos toca la más fea.

12.  ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
No los he leído porque sé que ordenar una biblioteca es una ciencia y desordenarla un arte. Entonces, artísticamente, cuando quiero dar con algún libro me encuentro en el camino con otro, y lo releo.

13.  ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No creo que haya todavía escrito algo que haya querido escribir, lo hago más bien, a pesar de mí. Por eso, creo que me ha sido dado escribir alguna cosa que necesitaba escribir o que alguien necesitaba leer.

14.  De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Porque la poesía es subversiva, y hay que subvertir el mundo para que se parezca más a un bello verso.

15.  ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
De cabecera, hoy tengo las obras completas de Ángel Escobar y la Breve historia del tiempo; de Hawkings; de sala, libros de pintores; de metro, no tengo; y ahora caigo en cuenta de que el micro y el baño se parecen bastante porque en ellos solo leo periódicos.

16.  ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Tendría otra objeción contra el mar, y además, tendría una contra la tierra.

17.  Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Si no fuera homo sapiens, me habría gustado ser un homo erectus, para conocer personalmente a Prometeo.

18.  ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Sí, pero no me importa mucho la moral.

19.  ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Pienso que ni siquiera habría mundo porque el mundo fue creado por los dioses y los dioses fueron creados por los poetas y, además, la palabra mundo fue también obra de algún poeta remoto, que quizás escuchó con atención a Séneca.

20.  ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Prefiero la poesía, siempre, aunque hay poetas que se han encargado de ser tan hermosas que son absolutamente preferibles.

21.  ¿Los artistas, como ellos así lo creen, sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
Creo que saben un poquito más que están muy próximos a morir, por el hecho de trabajar en el tiempo y trabajar para la soledad en el tiempo. En algún verso dije: “Ser artista es inventar la carne en donde no hay persona y mirar el hueso en donde todos ven futuro”.
22.  ¿Algún problema con el suicidio?
Sí, mata.

23.  ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Si yo viviera en un centro comercial diría que todo porque los clientes siempre tienen la razón.

24.  ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
La sensación de sobrevolar Nazca.

25.  Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Estaría dormido y soñaría que no es así, pero, claro, sería inexacto.


CRISTIAN AVECILLAS, poeta ecuatoriano

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