sábado, 28 de enero de 2012


Enrique Sánchez Hernani responde a Bonifacio

1.                  ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Ninguna, por el contrario. Amo apasionadamente el mar. Me encanta contemplarlo por su gran poder de sanación. Tengo la suerte de tener una casita en una playa desde donde miro el mar. Pero contra el cliché, yo no puedo escribir mirando el océano. Su presencia me resulta bienhechoramente invasiva y me lo impide.
2.                  ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
Me encantaría que exista un bosque de poesía en los techos planos de la arquitectura limeña. Sería ejemplar caminar por el centro de Lima y que desde el cielo nos cayesen hojas, pero llenas de versos.
3.                  ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
Creo que es el fin. Cuando somos conscientes de que estamos espantosamente solos es porque quizá hemos muerto y no lo hemos percibido todavía. A pesar de que sigamos caminando y utilizando el aire que a otros les corresponde.
4.                  ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
No hay buen escritor que se considere a sí mismo desdichado, pues su obra es causa suficiente para estar en permanente estado de exaltación. Pero si me dieran a elegir, preferiría la escritura y la morfina, para no sentir nada.
5.                  ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
No en todos. Algunos poetas contemporáneos creen que ser loquitos lastimosos es parte del look del poeta y que eso les da cierto prestigio. Falso. Todos nos damos cuenta de ese ardid y lo abominamos. Lo lamentable es que estos loquitos de utilería quieran exhibir su triste condición en su facebook o en su blog, lo que ya resulta penoso.
6.                  Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Nunca he creído que por escribir poesía se me deba mirar como a alguien especial o superior. Por lo tanto no miro a los demás sobre el hombro. Por el contrario, creo que dedicarse a escribir es una insuficiencia para poder vivir como lo hace la mayoría del común de los mortales. Lo que me resulta pasmoso del todo es que la gente que no escribe piense que escribir poesía es algo que linda con la divinidad. A esos sí los miro raro.
7.                  ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
No, ese es un hábito que suelen perpetrar los políticos. Los poetas, lamentablemente, siempre decimos la verdad, así eso nos pueda costar el cuello. Cuando se escribe un poema no hay manera de mentir.
8.                  ¿Qué o a quién no soportas?
No soporto a los presumidos, a los cínicos, a los difamadores, a los envidiosos, a los adulones, a los serviles, a los abusivos, a los discriminadores y otras alimañas por el estilo. Pero puedo tolerar a los asesinos, salteadores de caminos y otros bandoleros, siempre y cuando no hayan dañado a inocentes.
9.                  ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Creo que no tengo fobias, pero de puro irresponsable. Voy a pensar pronto en tener alguna. Mi principal placer es uno obvio: leer; como clasificaba Fuguet, yo estoy entre los del tipo de lectores que escriben y no al revés. Los otros placeres son oír música y mirar el mar. Como ya estoy aproximándome a la santidad, el sexo no me interesa tanto como antes.
10.              Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Suelo soportar las críticas bien intencionadas y honestas. Lo he hecho miles de veces. Lo que no soporto es la piconería, la envidia, el rumor, a los malhablados o deslenguados que te odian de gratis y se vengan criticando tu trabajo. A esos les recomiendo que se busquen un buen dentista con especialidad en implantes de piezas artificiales. Lo van a necesitar. Y no es chiste.
11.              ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Puaj.
12.              ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Porque me falta tiempo. Suelo adquirir más libros de los que puedo leer. Chachi Sanseviero, de la librería El Virrey, me consoló la otra vez afirmándome que eso le pasaba a todos los que leemos: siempre nos llenamos de libros que quizá nunca lleguemos a leer. Suelo hacer podas pequeñas, pero roñosas. Es que, además, soy bibliófilo. Nunca tendría un lector de e-books.
13.              ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No. El libro que quieres escribir siempre es el siguiente, no el actual o el último. Siempre tengo ideas, siempre estoy pensando en proyectos.
14.              De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Por necedad seguramente. Aunque el decir tiene un límite, nadie sabe bien cuándo terminamos de decir todo lo que queríamos o lo que debíamos. Creo que tiene que ver con el periplo vital de cada quién. Cuando te inmovilizas, pierdes. Eso de escribir a lo Proust en un cuartito cerrado sin hacer nada más que eso por años, es, hoy, una fábula. Vivir la calle alimenta la escritura.
15.              ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Ufff, cientos, miles de libros como sombras benefactoras o acechantes. Tengo libros por toda la casa y me parece que ya tomaron mi vida y me gobiernan. Y con sus lánguidas hojas escritas me recuerdan que debo visitarlos.
16.              ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Abomino las ostras, pero amo el Malbec. Sin las primeras no creo que nos perdamos de nada importante, sin las segundas estarías con una parte del paraíso oculto.
17.              Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
La tela de un vestido, para vivir pegado al cuerpo de una mujer.
18.              ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Nunca se ama demasiado y siempre se odia menos de lo que se debe. Me asombra siempre que seamos capaces de amar una y otra vez. Y hay gente a la que debería odiar con más convicción, para darles su merecido.
19.              ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Si, sería un mundo mustio, sombrío, helado.
20.              ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
A la poesía, claro. Hay poetas que son insufribles pero que tienen una buena poesía. Lo dice alguien que, entre los peruanos, conoce a bastantes.
21.              Los artistas, como ellos así lo creen, sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
Eso sí. Por lo menos en la capacidad de sufrir, los poetas solemos no tener límites. Y en cuanto al gozo, siempre es esquivo, mezquino, insuficiente. Debería haber una pequeña legión de muchachas encargadas de darles su cariño a los poetas. Apunto humildemente mi nombre en la lista de los necesitados.
22.              ¿Algún problema con el suicidio?
Ninguno. Es más: se lo aconsejo a mis enemigos.
23.              ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Imposible responder eso. La manía de querer agradar es un vicio. Y en ese proceso ocultamos partes hondas de nosotros mismos. Todos queremos tapar lo oscuro de cada uno.
24.              ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
No suelo tener espejismos de esa naturaleza. Para mí vivir siempre es una novedad.
25.              Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Que no se entere mi mujer de lo que sería capaz de hacer, porque allí sí me llega el fin del mundo.


ENRIQUE SÁNCHEZ HERNANI, poeta peruano



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