sábado, 28 de enero de 2012


Juan Cristóbal responde a Bonifacio

1) ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Si, su contradicción: su belleza y la capacidad implacable de su destrucción.

2) ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En el corazón de todos los infantes y en el asilo de los más desamparados.

3) ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
Ni el principio ni el fin, el equilibrio (casi perfecto) del ser humano. Su y su no universal.

4) ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Prefiero ser un jardinero escribiendo cartas o poemas a las rosas y a los niños. Y los lunes, a las 5 pm, a los gatos, por ser el día y la hora más misteriosa de los días.

5) ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
El genio es el ingrediente básico y balsámico de la locura.

6) Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Lo mejor, porque viven en un mundo desastroso, absurdamente desesperanzado. Y vivir así o morir, ya es bastante. Además, todo ser humano siempre sabe algo que no saben los demás. Y eso es también cultura, y no sólo escribir poesía. Todo acto humano tiene belleza, incluso los deplorables, menos las desapariciones forzosas o los asesinatos a mansalva o los machismos irremediables.

7) ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Siempre he tratado (cuando hablaba en serio o cuando ironizaba) de decir lo que pienso y pensar lo que digo, algunos considerarán que eso es verdad y otros que es mentira. No todo es del color del cristal con que se mira.

8) ¿Qué o a quién no soportas?
A los mentirosos, tacaños, acartonados, déspotas, tiranos. No soporto la vanidad egocéntrica, la habladuría huachafa y perniciosa que cunden demasiado en nuestros anexos literarios.

9) ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Mi principal miedo es llegar a tener fe, al final de mi vida, en la religión. Mi principal placer es ser un viejo ateo feliz y solitario, soñando siempre con las alamedas amplias del socialismo, aunque estén al borde del abismo (parafraseo a Benedetti).

10) Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
No me sentiría ni bien ni mal, trataría de ser mejor. Tampoco lo ignoraría.Pero le diría, “Ven, vamos a tomar una copa de vino, todo va bien en el camino”.

11) ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Depende a qué momento histórico te refieres. A De La Puente Uceda o a Javier Heraud no les hubiese dicho nada, los habría seguido, lamentablemente no lo hice. A los actuales, me ahorro comentarios por consideraciones de salud.

12) ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda
periódica de ellos?
¿Por qué sospechas que no he leído todos los libros de mi biblioteca? Seguramente algún crítico malintencionado, de los que hay tanto por esto lares, te ha desinformado. No hago poda, pero siempre, por motivos que estoy investigando, algunos, se me pierden. Imagino debe de haber una mano invisible, como la de dios, en todo ello.

13) ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
Sí, el que no escribiré más.

14) De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
¿Ya se dijo todo lo que se tenía que decir? ¿Y el mundo no sigue creciendo, maltratándose, matando niños y ancianos y circulando como si nada? ¿Y por qué sospechas que sigo escribiendo? ¿Alguien te lo ha comentado o lo has descifrado de mis sueños? Las palabras, aun la de los mudos (con el respeto hacia ellos) se seguirán usando, y eso no tiene que ver con la poesía (¿o sí?), aunque solo digamos grrrrrr o no digamos nada, sólo mirarnos, o intuir que nos miramos, eso sólo bastaría para entendernos, porque así como va el mundo… mejor leer “Ensayos sobre la ceguera” de Saramago.

15) ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Tengo mi santoral privado, aunque sean muchos para un santoral privado: Kafka, Saramago, Neruda, García Márquez, Rulfo, Onetti, Benedetti, Nazim Hikmet, Bertolt Brecht, Dylan Thomas, Allen Ginsberg, Paul Eluard, Jorge Teillier,Vallejo, Martín Adán, Mario Florián. Juan Gonzalo Rose, Blanca Varela y algunos (pocos) más.

16) ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Felizmente existen los melocotones y las sandías. Y en las cárceles, (no sólo) las manzanas.

17) Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Abstracto, nada. Me encantaría ser un cóndor, cantando El cóndor pasa.

18) ¿Has amado u odiado más de lo debido?
No me provoques recuerdos indebidos o personales. Pero al que más odio y no lo soporto, a pesar de su enfermedad, porque incluso en ese estado quiere burlarse de nosotros, es a Alberto Fujimori, el gobernante más corrupto y sádico de nuestra historia. Ergo, el más cobarde.

19) ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
No, si no existiera la poesíaen el mundo existirían los jardineros y carpinteros, las rosas y los niños, los prostíbulos y los bares de medianoche, donde todo es cielo, locura y armonía.

20) ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Una aclaración. Cuando se habla del poeta no se habla del ciudadano, y por eso se les considera dos entes diferentes. Por eso, dos respuestas. La primera: prefiero al poeta o escritor al unísono con su ser ciudadano, que no haya escisión entre ellos, que piensen y actúen igual. Que no se diga: “Eso lo dice porque es poeta, y esto otro porque es (ciudadano) ensayista o político”. Hemos visto innumerables casos de esta división. Dos ejemplos de nuestra cercanía: Borges, un gran escritor, pero se le perdonaba que almorzara o le dijera a Videla o a Pinochet que matara a los comunistas. El otro, Vargas Llosa, por ser escritor se le perdona que ataque y vilipendie a José María Arguedas en su libro La utopía arcaica, y en el tiempo de Belaúnde, cuando fue el presidente de la Comisión de Uchuraccay, en su informe final, culpó a los comuneros de la matanza de los periodistas, cuando todo apuntaba -porque luego se supo- que habían sido los militares comandados por el general Noel, jefe militar de la zona. Y esto último tiene una correspondencia directa, ideológica, con lo de Arguedas, aunque pareciera que no: porque él (MVLl) cree que ese mundo -el de Arguedas y el de los comuneros- es arcaico, por lo tanto salvaje, ocioso. Pero la gente le perdona que piense o actúe así “porque es escritor”. Y no se lo recuerdan o responden. Una acotación al margen o, como dirían los escribanos, "otrosí" (y yo soy escribano, a toda honra): recordando a Teillier, prefiero que los poetas no escriban pero que vivan como poetas.

Segunda respuesta: ¿Quién te ha dicho que sólo es poesía lo que escriben los poetas? ¿Y los autores de música popular, acaso eso no es poesía? ¿“Madre”, de Manuel Acosta Ojeda, no es una gran canción hecha poesía? ¿Y lo que canta Manuelcha Prado, y compone Arnulfo Fuentes, Falconí, Ricardo Dolorier no son todos ellos grandes poemas populares? ¿Y la letra de algunos huaynos, marineras, valses, la de los amazónicos, qué son, sólo poesía popular? Te menciono esto porque generalmente lo popular se confunde con los “folclórico” y eso es una concepción que viene desde los centros de poder y que nos aliena. Un ejemplo, Szyszlo, cuando renunció, en el tiempo de Velasco, a la dirección de un organismo cultural porque le dieron un premio a Joaquín López Antay, el retablista ayacuchano, y él dijo: “eso no es arte, es artesanía”. Típico pensamiento etnocentrista. Contestando tu pregunta, y sólo pongo algunos ejemplos.Hay poetas que me gustan tanto por su vida como por su obra (Rose, Hikmet, Teillier, Vallejo, Heraud, Oquendo de Amat, Blanca Varela, Juan Ojeda, Dylan Thomas, Brecht, Esenin); hay otros que me gustan más por su vida que por su obra, lo cual no quiere decir que no valore su obra y que tenga en cuenta algunos poemas memorables (Martín Adán es el característico y ejemplar. Gustavo Valcárcel con su Carta a Violeta y unos poemas angustiosos que publicó en la revista Haraui, de Paco Carrillo, antes de morir. Alejandro Romualdo y su Canto coral a Túpac Amaru, que es la libertad y A otra cosa. Mario Florián con su bellísimo Urpi y el combativo Pedro Palana).Y hay quienes sólo me gustan por su obra, con algunas reticencias (por cortesía, prefiero no mencionarlos).

21) Los artistas, como ellos así lo creen, sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
¿De quién has escuchado semejante barbaridad? ¿O sea que un poeta sufre más que un gasfitero al que se le ha muerto una hija por una enfermedad incurable, por el sólo hecho de ser poeta? El artista tendrá (y eso con ciertas dudas) quizás una mayor sensibilidad frente al dolor o la desdicha o podrá comprenderlos en sus varias y variadas dimensiones y matices, pero esa es una breveo anecdótica diferencia, en el fondo. Un poeta es tan igual a un jardinero o gasfitero en el dolor, en el placer, en la vida diaria o en la muerte. Yo conocí a un gasfitero que sufría su vida de pobres como pocos y además, como los árboles, era muy sabio.Un día lunes en la mañana, cuando iba a mi trabajo me dijo, “a dónde va, mi querido amigo”, le respondí, “al trabajo”, me respondió con cierta sorna, “hay que ser muy humilde para trabajar los días lunes”. O sea que ellos, aparte de sufrir su vida de pobres, gozan y tienen el placer, aparte de su propia sabiduría, tanto como cualquier mortal, llámese artista o poeta (¿Los artistas son poetas? ¿La poesía es un género literario?).

22) ¿Algún problema con el suicidio?
Un suicida jamás te confesará sobre el acto que piensa cometer o los problemas que lo lleva a ese acto. Pero si algo tuviéramos que decir sobre este acto (aparentemente) irrazonable, diríamos: no buscar el suicidio como un atajo o camino extraviado, sino enfrentarlo leal y honestamente, y llegar decente y calladamente hasta el final y terminarlo pronto. Obviamente, para el suicida todas las razones serán ciertas y verdaderas.

23) ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Nada, no soy ni un espiritista, ni un trabajador del Tarot y menos un moralista. Esopo es el único valedero.

24) ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
No entiendo tu pregunta, mejor dicho el glamour con que lo dices.

25) Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Mi madre siempre me decía que vivía contra el tiempo. Creí que ya habíamos vivido el fin del mundo y que estábamos en el planeta de El Principito. Pero ahora que me preguntas veo que todavía seguimos en el fin del mundo, pero no en el fin de las ideologías. ¿Qué haría? Lo mismo de siempre: creer en la felicidad del futuro, aunque para ello deba hablar o escribir sobre la muerte, el absurdo y la desesperanza de este mundo. Y contestar tests como el de Bonifacio, que ha sido un placer (por no ser el de rutina) el contestarlo.


JUAN CRISTÓBAL, poeta peruano

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