lunes, 23 de enero de 2012

Rosina Valcárcel responde a Bonifacio


1.                  ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
No, amo inmensamente el mar.

2.                  ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En los jardines, bosques, playas, parques, playas, desiertos…

3.                  ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
Es fin.

4.                  ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Buena escritora aunque desdichada.

5.                  ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
No exactamente, pero la locura es un ingrediente de la mayoría de los verdaderos artistas, escritores. La locura fluye inconscientemente, y, a veces, consciente, hay una suerte de simbiosis. Qué escritor no tiene su dosis de locura? Creo que, genéticamente, llegamos marcados…

6.                  Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Pienso, verifico que son medianamente felices, no se complican, ni enredan…Pero, siento que adolecen del arma de la escritura, del arma del arte, de lo sublime e infernal. El arte nos permite crecer, exorcizar, trascender…

7.                  ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Sí, muchas veces. La imaginación, la fantasía nos envuelve o se adelanta a la palabra.

8.                  ¿Qué o a quién no soportas?
A los dictadores, a los mediocres, a los mezquinos, a los cobardes, a los abusivos, a los pusilánimes…

9.                  ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Le tengo fobia a las cucarachas, a las situaciones absurdas-agresivas, encarcelamientos injustos, la burocracia insólita. Amar a mis hijas, a mi nieta, a mi pareja, a mis hermanos, a mis compañeros, a mis amigas. Placer: estar frente a la naturaleza, en la naturaleza, envuelta en ella. Desear sexualmente y que se cristalice el deseo, o llevarlo a la escritura. Que liberen a presos políticos inocentes, o que se hayan autocriticado, que hayan explicado sus razones y pedido perdón a la sociedad.

10.              Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
No me sentiría bien, pero trataría de comprender y aceptar esa opinión, pues hay diversas opciones estéticas. Le diría: acepto tu comentario, quizá más adelante cambies de opinión, o no.

11.              ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Me he formado en un ambiente político, en la lucha por la liberación nacional y latinoamericana. Respeto a los políticos que defienden los derechos humanos, a los que defienden las causas justas, a las culturas populares y la auténtica democracia. A los otros, no.

12.              ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Por falta de tiempo, por priorizar otras tareas, por negligencia. No hago poda periódica, pero a veces regalo libros a quienes lo solicitan o a quienes los necesitan.

13.              ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No, todavía, no sé si alcanzaré a escribirlo.

14.              De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Seguir escribiendo porque le da sentido a mi vida, porque sólo soy cuando escribo, porque me siento muy bien al hacerlo, porque no imagino mi vida sin la escritura, porque es mi modo de conectarme con el mundo, con la gente, con la vida, con la naturaleza.

15.              ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Rotan lo libros. Tengo en mi cabecera Canto villano de Blanca Varela; las novelas El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura y País sin nombre de José Rosas Ribeyro (aunque “me saca canas”); en la sala está La poesía clasista de Julio Carmona.

16.              ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Nada.

17.              Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Un búho.

18.              ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Sí, con frecuencia.

19.              ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Sí, sería inferior.

20.              ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
A su poesía. Pues no siempre la vida y obra van parejas, desgraciadamente.

21.              Los artistas, como ellos así lo creen, sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
Creo que sí, no porque sean seres “divinos”, es por su sensibilidad, por sus orígenes, por su cosmovisión.

22.              ¿Algún problema con el suicidio?
He tenido diversas fantasías con el suicidio. A veces ha estado muy cerca. Tánatos me ha rodeado, pero venció Eros, por ahora.

23.              ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Qué difícil. Quizá, medianamente, no tengo claro este punto.

24.              ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
Normalmente traducido como ‘ya vivido’ o ‘ya experimentado’, el déjà vu o vécu se describe en múltiples citas de autores reconocidos. La mayoría tenemos ciertas experiencias de esa suerte de sensación, que nos llega casualmente, de que lo que estamos haciendo ya lo hemos hecho antes, tiempo atrás. De haber estado asediados, hace mucho, por los mismos rostros, objetos, animales, circunstancias; de que sabemos lo que sucederá después. Cada vez que he conocido a un amigo valioso tengo la certeza de que lo he distinguido antes, como si “un hermano astral” ha llegado a mi vida presente. Cada vez que he tenido un amor nuevo, de similar forma, experimento la sensación de haberlo conocido “en vida pasada”. Cada vez que he visitado a un preso político, o luchado por mejores condiciones de su vida, siento que lo he hecho antes. No sé si es un “karma”, o me tocó ese papel de defensora de los “condenados de la tierra” (Fanon).

25.              Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, llamaría a mi nieta, a mis hijas, a mis seres queridos, abrazaría a mi pareja, les diría que los amé mucho, que fue bacán vivir. Miraría el mar, respiraría hondo, oraría algún rezo antiguo, un mantra…Trataría de no desesperarme, pues mi existencia valió la pena, sin duda.

ROSINA VALCÁRCEL, poeta peruana

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