lunes, 19 de marzo de 2012


Luis Eduardo Rendón responde a Bonifacio


1.- ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Ninguna, salvo que es demasiado salado; pero es la primera madre y la atractiva nodriza que fecundó los primeros huevos, redondos como ojos, gelatinosos. A algunos nos gusta disolver nuestra identidad en el mar mientras soñamos, o cuando bebemos botellas de vino o cerveza, que contienen la magia del primer oleaje transformador.

2.- ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En las fronteras del mal, como lo sugiere Ives Bonnefoy. En la poesía se funden los planos de la vida, nos volvemos poderosos, siendo testigos del lenguaje de la luz, del lenguaje que es la luz: la fotosíntesis hace poetas a todos los árboles.

3.- ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
La soledad es un barrio bogotano. El principio y el fin de todo lo que existe ocurren dentro de uno mismo, en cada despertar y en cada empezar a dormir. La soledad semeja la consciencia de la galaxia, que como un pulpo se despliega lejos de otros pulpos que pudieren atraparla.

4.- ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Ambas cosas parecen signadas por un horóscopo fatal. No obstante la desdicha y la felicidad se turnan, como Cástor y Pólux, en ese infierno y cielo que no logramos desanudar adentro, cordones umbilicales.

5.- ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Todos los seres vivos tienden a la locura, por las múltiples posibilidades y sentidos de la existencia; acumulado inconsciente de lo que son y también de lo que no han sido, la locura es su mayor tesoro. Es locura la órbita de la tierra alrededor del dragón solar, es locura la osadía e inteligencia monstruosa de la materia; es locura que la naturaleza no haya podido cambiar al hombre, ¿cuántos tsunamis más de toda índole necesitamos?

6.- Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Que están en lo correcto siempre y cuando sea poético lo que hacen y cómo lo hacen. La poesía es más una condición inherente a los seres que un agregado que pueda obtenerse en las escuelas. El mundo es poético o no será. Sin embargo, a la propia experiencia de lo poético que es el milagro de vivir, hay que proveerla del fuego inextinguible de la tradición poética, que habita sin excepción en todas las culturas, acumulación de brasas eternas para atravesar la fría noche de los tiempos.

7.- ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Seguramente ambas cosas porque la verdad y la mentira, en términos alquímicos son expresiones de lo mismo, como el calor y el frío, la luz y la oscuridad o el adentro y el afuera. La palabra, como está demostrado, puede ser conocimiento, conciencia, pensamiento y comunicación, pero también robo, plagio, mentira, chisme.  

8.-¿Qué o a quién no soportas?
No soporto que el destino de millones de seres no pueda desencadenarse, porque vistos con la óptica de una “globalización cósmica”, somos todos hijos de un mismo cometa que eyaculó el polvo de hielo que contenía los prodigiosos contenidos de la diversidad. Metáfora del primer mensajero, aquel cometa fue el primer maestro. Los millones de colores son una manifestación de la verdad clasificada dentro de la luz.

9.- ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Mi principal miedo o fobia es no saber cuál miedo o fobia primordial me hacen reaccionar de determinada manera en determinada situación. Mi principal placer o amor es no saber cuál placer o amor primordial me hará reaccionar de una no determinada manera en una no determinada situación.

10.- Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Primero lo felicitaría por su sinceridad, preguntándole después por las razones por las cuáles no le gusta mi trabajo literario, para aprender a mirarme con más objetividad, si ello fuere posible. Sin duda, estaría de acuerdo con muchas de sus críticas, iniciando así una amistad. Porque gracias a esa lucha contra el propio dogma telaráñico, se desdobla uno, se vuelve Proteo en el oleaje de los poemas, cambia por fin.

11.- ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Por la manera en que usan la palabra, y no sólo en nuestro medio sino en nuestra época, bien sea como carniceros o con guantes de seda, la demagogia es a los políticos como la luz al sol.

12.- ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Muchos los leo buscando en ellos una respuesta a manera de oráculo. De la misma manera en que a uno le pueden tomar una muestra de sangre de cualquier vena del cuerpo, cualquier libro de poesía en cualquier paraje puede revelar una sangre, un entretejido químico y sicológico, una secreta conexión con un fenómeno inmediato y personal, por sincronicidad. El poder de la imaginación permite que haya soluciones oraculares y patafísicas a los enredajos conocidos del mundo y de la persona.

Cuando el libro no habla no queda más remedio que salir de él: es como un canario que no canta. Pero ocurre que todos los libros no cantan al tiempo para uno. Hay que elegir qué tipo de autor conviene más en cierto momento para reforzar ciertos periodos de la experiencia interior, o por el contrario cuáles revelan más una complementariedad: esposas poéticas. En el primer caso Rimbaud es un complejo vitamínico en la adolescencia y en el segundo, estaría muy bien envejecer con Jean Arp, dándole a los objetos y a los seres una dimensión desconocida.

He experimentado que “podar” la biblioteca es manifiestamente benéfico porque es una operación de Hermes, pues el libro se vuelve comunicación, fluye como sabia-conocimiento, curiosidad a otras manos, a otras bocas y oídos. El libro se vuelve promiscuo, contagiando del virus de la poesía a las mentes libertinas.

13.- ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
El libro que quiero es el de la revelación, el del fin de los nudos, no sólo para mí, sino para el mundo; el libro del nuevo hombre, del nuevo mundo, de la nueva vida. Quizá logremos imaginarlo entre muchos, haciendo una aproximación a esa experiencia, porque en esencia el libro somos nosotros mismos, la semejanza mágica que la vida escribe incesantemente en las escenas que nos sorprenden día a día, noche a noche. La respiración es el libro, cómo la luz de cada día opera sobre nuestra sombra.

14.- De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Las palabras son poéticas si logran remojarse en el origen. “El acto es virgen aunque se repita” (René Char). De cierta manera se ha dicho todo con otros lenguajes, el lenguaje político por ejemplo, y por eso aquel parece muerto. Algo similar ocurre cuando el periodismo no es poético o está sometido a la política, o a los poderes económicos, lo que es lamentable, porque infinitos universos quedan sin registro o con un registro parcializado, utilitarista.

15.- ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Poemas humanos de César Vallejo; En la masmédula de Oliverio Girondo; Obra poética de Olga Orozco; Altazor de Vicente Huidobro; Obra poética de Ramón Palomares; Días deshojados de Jean Arp; Hojas de Hierba de Walt Whitman y de ahí en adelante, cada hierba del planeta es poesía (indispensable), cada estrella, cada ser, cada letra…

16.- ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Seguramente habría algo en su reemplazo que debemos imaginar para no dudar de la perfección matemática de la naturaleza, de su capacidad de reemplazar lo muerto por lo vivo, lo ausente por lo presente. La imaginación es su vara mágica.

17.- Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Un enigma resplandeciente.

18.- ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Ambas cosas son producto del ejercicio de la pasión. No obstante la risa transforma, impide que la propia seriedad nos erosione u oxide, terrestres y metálicos como somos. Más bien he amado más de lo debido, perseverado en su quintaesencia. Respecto al odio, bastaría para cualquiera ver una telenovela mexicana para escarmentar ante semejante acumulación de hidras.

19.- ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
El mundo sin la poesía es como un policía sometido a su supremo autocontrol.

20.- ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Su poesía, sobre todo si está muerto. El ser del poeta, cuando está vivo. El sol es el poeta; la luz que viaja por el espacio, la poesía. Lo que se demora infinitamente en nosotros son los dioses.

21.- Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
Sufren igual que cada uno de nosotros, pero se les hace eterno al recordarlos en las pinceladas de Van Gogh, en los acordes de Beethoven; en los zapatos de Chaplin, en la cocina de Vallejo. En todo lo que el tiempo se demora, parece haber más dolor, por eso la alegría se adhiere a la fugacidad.

22.- ¿Algún problema con el suicidio?
No, gracias, prefiero vivir. Esta parece ser la única oportunidad que tenemos para aprender de las entrañas del sol la curación de nuestra propia enfermedad egocéntrica. El hierro es lo que hace peligrar a los soles, la dureza.

23.- ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Todo es retroalimentación. Proyecto la belleza que veo en las mañanas; como un pintor me proveo del esplendor que brota de las miradas de las muchachas. El ojo es una pequeña metáfora del sol. La mirada es la primera y tibia seducción. El sueño es un eclipse producido por los párpados.

24.- ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
Cada instante es al tiempo un déjà vu y un presagio. El tiempo es un caleidoscopio. Muévelo un poco al mediodía y estaremos en el presente, el pasado se irá hacia la noche y el futuro despuntará al amanecer.

25.- Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Abrazaría a mis hijos hasta que pasase ese fin, diciéndoles que somos un fin y luego un comienzo. Que el olvido es el telar de los agujeros negros. Pero que la memoria, nuestra nave, es la luz.


LUIS EDUARDO RENDÓN, poeta colombiano.

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