sábado, 25 de agosto de 2012


Danilo Incerti responde a Bonifacio




  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Ninguna. El mar es belleza, paciencia, energía, y todo lo que deseen que el mar sea; y es más, si lo queremos, podemos reflejarnos en la danza marina. Entre el mar y la luna, la noche y el amor, no existen diferencias de grado. El mar es la vida que tenemos dentro, la huella del universo, la ternura de la pachamama. 

  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En todas; vivimos como un bosque de poesía, escribimos con pasos, vivimos para ser nómades, es decir, para compartir la libertad que vamos encontrando. Vivimos, o sea, somos poesía, para jugar con otros niños, para crear a partir de los elementos que encontramos en la tierra, vivimos para compartir las riquezas.  

  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
En primer lugar, la soledad muchas veces es imprescindible, cálida, amigable, generosa y única. Después de eso, tiendo a pensar las cosas como energías en aprendizaje constante, donde los polos “opuestos”, principio-fin, amor-miedo u otros, son parte del mismo movimiento; por ejemplo, soledad o compañía son los dos extremos de una misma vivencia. La soledad nos empuja hacia dentro y nadamos en nuestro infinito, creamos nuevas y originales constelaciones; en pocas palabras, en compañía de la soledad construimos nuestro propio territorio de existencias. Por otro lado, entre las personas vivimos la comunidad en muchos de sus territorios, es decir, bajamos a las depresiones, movemos montañas, sentimos el infinito de las llanuras, crecemos en valles etc. Jugando al juego de la gente reconocemos algunos mecanismos de la interdependencia, nos sentimos nuestros cuerpos y a veces, con trabajo, también percibimos otros cuerpos afinándose en una melodía. En fin, a mi juicio, la soledad no es ni fin ni principio, sino que es una de las tantas herramientas necesarias para activar el amor, la felicidad, la belleza y todo lo que deseemos con el corazón.
  
  1. ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Ni una cosa ni la otra. Nunca me preocupó ser lo que sea ser escritor; simplemente quiero ser, de hecho simplemente somos. Busco expandirme sin una obligación determinada; y si la intuición no me falla, felicidad y desdicha suelen ser olas de un mismo mar, como también son extremos de un mismo puente la literatura y las caricias.

  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Depende; si la locura es contagiosa e irradia júbilo, amor con uno mismo y con los otros, si la locura es una tormenta de risas, si es la acción de crear espacios para la libertad, si la locura es sabiduría, entonces, la respuesta es sí, por supuesto, señores; en ese caso la locura es un ingrediente del genio; pero también, la locura puede ser diferente y arrastrar interminables cadenas de miedo; en ese caso, la locura es otra cosa.  

  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
En algún momento de mi vida la soberbia me llevó a subestimar tanto a los que escribían como a los que no. Me daba lo mismo. Creía que, excepto ciertos nombres respetados por el canon o la academia, todas las personas estaban abocadas exclusivamente a lo material, a banalidades de pobres consumistas descerebrados. Estaba convencido de que solo éramos robots, autómatas; pero desde que vivo en la magia, cada día se me presenta un mundo desconocido, una ocasión donde descubro que mi mirada, mis pensamientos y mis actos son efectivos creadores de la realidad que muchas veces critico. Si no perdemos de vista lo que las instituciones hicieron en nuestras existencias, podemos percatarnos de que todos somos potenciales dioses con el oficio latente. El arte va más allá de una obra en el sentido que el mundo del arte suele concederle a la obra de arte. La obra de arte es energía.

Las instituciones confabularon para arrasar con nuestras inquietudes creadoras y nos estandarizaron. Nos alejaron de la intuición y nos programaron para trabajar en el tedio de un mundo gobernado por valores pobres y represivos. Por esto, desde hace un tiempo intento observar y aprender en lugar de emitir juicios. De este modo descubrí un universo que había olvidado: el de la gente. Las personas que se mantienen “fuera de las actividades artísticas”, si eso es posible, devienen necesariamente artistas y no máquinas o autómatas como creía antes, porque están constantemente expandiendo los “límites” de la cultura. Los seres humanos de todas las edades somos artistas por el simple hecho de ser anónimos, porque tenemos a cargo el universo, la reflexión del arte, el placer del arte y el vivir el arte.

  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Soy un gran mentiroso. Miento cuando me hablo a mí mismo y cuando lo hago con los demás. Muchas veces mi lengua es un órgano independiente y decide por sí misma la verdad y la mentira de los senderos que atraviesa. Aún no he logrado entender la intensidad y la importancia de la mentira, pero intuyo que en su interior se hallan las llaves para destrabar ciertas cosas; es más, sin mentira, la verdad sería una autopsia de nuestros restos, es decir, un indefinido reproducir de nuestros lugares comunes. Con la mentira juego, la mentira es la arcilla que utilizo para crear objetos y tapar agujeros. Con la mentira, también, he saltado de techo en techo, como un gato viejo y orgulloso de la luna que se refleja en sus ojos. La mentira es una corriente de aprendizaje. En la mentira crece la verdad. Para finalizar, la mentira es un autorretrato, un espejo para saber quienes somos. 

  1. ¿Qué o a quién no soportas?
No lo sé muy bien, creo que soportar o no una situación, una persona o lo que sea, es exterior a nosotros; podría decirse que es una vieja costumbre de nuestro cuerpo. Algo que no nos pertenece. Con la observación se incorpora eso que no se soporta, se lo escucha, se crea una empatía, un vínculo de amor; después de eso, desaparece este viejo problema.  

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Hay muchas cosas que me producen placer, de hecho, todo me produce placer cuando me dejo llevar por la corriente. Es como si la vida fuera ir flotando panza arriba por la corriente de un río manso, contemplando las estrellas, respirando el aire del campo, sin tener miedo, frío o cualquier otra sensación desagradable. Creo que depende de uno, las fuentes de amor y placer las generamos con nuestros actos e ideas.

Mi principal fuente de amor proviene de mi interior, de reconocer mi espacio dentro la naturaleza. Me amo a mí mismo, y es ese amor el que me permite amar a los otros sin condiciones porque me reconozco en ellos. Mi experiencia está en todos y la de todos está en mí. Sentirme parte de algo, la especie, el planeta, el Universo o de todo esto junto es el mejor modo que he encontrado para suministrarme energía.

Le temo al miedo porque mecaniza, solidifica, desactiva el contacto, vacía, aísla. He sufrido a consecuencia de él; aun sabiendo que hay que aceptarlo, aun tratando compasivamente las experiencias surgidas de él, aun así le temo al miedo. 

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
La verdad, no sé muy bien porque solo en contadas ocasiones he tenido la suerte de oír hablar de mi trabajo literario y porque además, usualmente, no sé cómo reaccionar ante este tipo de situaciones. Pero cuando oí alguna vez, y aun hoy, cuando oigo hablar de mis textos, siento una embriaguez fulminante, terremotos, volcanes y algunos otros cataclismos que me llevan a creer que hablaban de otros textos, porque no siento haber escrito los que ellos han leído. Supongo que si me dejo llevar por el egocentrismo, como suele ocurrirme, al oír a alguien decir que mis textos no le gustan me sentiré inútil y mediocre, y de este modo perderé las oportunidades que abre la comprensión crítica; sin la crítica y sobre todo la autocrítica y la auto-observación somos inertes, somos en des-arte. Un arte que ha disuelto lo maravilloso. Somos Zombis. Somos Masa. Pero si escribo para comunicar la vida que tengo dentro, no me molestarán ni las críticas, ni las burlas, ni nada porque hablo desde mi sol; de hecho, y como es obvio, parece ser que es preferible la opinión franca y directa al falso halago complaciente. Por último, supongo que me intrigaría saber qué es lo que no ha gustado. Insistiría en conocer ese misterio que es el otro. 

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
No lo tengo para nada en claro, pero creo que la política entendida como la entiende mucha gente hoy, es una no-existencia; la política de los políticos contemporáneos es la banalización de nuestras necesidades y la fabricación sistemática de dificultades tendientes a impedir la felicidad, el amor y, por lo mismo, fomentar formas de evadir nuestro ser. No nos reconocemos como animales políticos, es decir, almas autónomas, creativas, libres, sino como seres sufrientes, seres pasivos, nuestras pobrezas como individuos y como sociedad son tomadas como hechos ciertos y reales; la información, además, es transmitida por cloacas y no libremente. La política no tiene nada en común con los políticos. Los políticos son personas, todas las personas deberíamos devenir nuestros propios políticos, es decir, nuestros propios gobernantes. Esa es la luz de los pueblos. Ser soberanos a cada minuto. En la actualidad hay una gran fractura entre el arte político y la gente. La gente delega sus responsabilidades y luego se lava las manos culpando al César. Los humanos y la política son dos galaxias que suelen alejarse tanto que terminan por colisionar en una distancia imposible.  

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Mi biblioteca está esparcida un poco por todos lados. Algunos libros viajan conmigo, cientos en formatos digitales y otros, unos pocos, en su soporte tradicional. El resto se encuentran diseminados en casa de amigos, familiares o en bibliotecas públicas. Siempre viví los libros como aves. Los libros encerrados huelen algo raro.
No he leído todos los textos de mis bibliotecas. Un poco porque soy perezoso y otro poco porque intuyo que hay que dejar lecturas para cuando estemos muertos. Y también porque algunos textos se leen sin leerse. La lluvia, por ejemplo, es un texto. La lluvia, las manos de un desconocido, todo es un texto si se olvida por un momento las palabras. 

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
En absoluto, ni siquiera he logrado comenzar a escribir. 

  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Disculpa, la pregunta se desbalanceó, pero sigamos. Supongo que es por la misma razón que nos mueve a levantarnos cada mañana. Es la necesidad humana de amar y ser amados, de continuar creando. 

  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Mis libros de cabecera los escribe la experiencia de vivir cada segundo. Mis libros de salas, de bus, de subte, de baño son todos los textos, absolutamente todos; este todo incluye los textos que usualmente tanto intelectuales, como religiosos, vanguardias, escuelas y demás instituciones llaman basura por medio de consensuados eufemismos. 

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Tendríamos que crearlas, para eso estamos, para eso somos dioses. 

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Todo lo que soy, todo lo que somos más allá de humanos. Luz, amor, beso, océano, sol, vacío…

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Por supuesto, aún continúo haciéndolo. 

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
¿El mundo y la poesía no son la misma cosa? 

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
A veces al poeta, a veces su poesía. Depende del poeta y también de su poesía. 

  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
Me cuesta creer que las personas llamadas artistas son más sensibles que el resto. Todas las personas somos sensibles, y lo somos de modos distintos; la sensibilidad se manifiesta de múltiples formas diferentes. No solo a través de una obra de arte. Existen muchas formas de arte fuera del catálogo; eso tal vez explique mejor la pregunta.  

  1. ¿Algún problema con el suicidio?
Existen diversos modos de suicidio. El capitalismo es uno de ellos. Cada uno es su juez y cualquiera puede necesitar la muerte. De algún modo, el suicidio es una puerta como cualquier otra; el problema es que no sabemos que hay detrás, eso depende de cada uno. 

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Bastante. Espero que todo. 

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
Ser un asteroide suspendido en el espacio. Una parte de mí es como una piedra que flota en los ríos del cosmos. 

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Me sentaría a meditar y crearía un nuevo comienzo.


DANILO INCERTI, poeta argentino. 


Bonifacio

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