martes, 4 de septiembre de 2012


Ernesto Carrión responde a Bonifacio



  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Que lave de los hombres sólo sus ruinas, que no limpie la vida.

2.      ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?

En todas las fronteras de los países.

3.      ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?

Siendo el principio el fin -y el fin otro principio- la soledad es sólo un punto de vista que desaparece en el menor descuido. De cuánta soledad se puede hablar en un mundo en el que no estamos solos ni cuando estamos solos con nuestros propios pensamientos.

4.      ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?

No ser escritor y ser feliz.

5.      ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?

Si la locura es no ver lo real impuesto como real, entonces sí.

6.      Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?

Hay diversas formas de asumir la existencia. Y si bien todos tenemos capacidad para apreciar lo estético, no todos podemos ser creadores, así como no todos podemos ser científicos, y quizás de eso se trate el misterio mismo de ser semejantes diversos. Son tan importantes los creadores como quienes no lo son.

7.       ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?

A veces quisiera tener la habilidad de mentir. La franqueza siempre me ha traído complicaciones; creo y respeto la verdad como algo imprescindible en las relaciones humanas, pero reconozco que hay cosas que uno no debería decir.

  1. ¿Qué o a quién no soportas?
La falsedad.

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Extraviarme un día dentro de los agujeros del sentido.
Mi principal amor son mis hijos.

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Agradecido, si es que detrás de esto existe una crítica o un diálogo constructivo. Le pediría sus puntos de vista e indicaría los propios. Además, en el arte, sobretodo en la poesía, es precisamente su multiplicidad de significados su dimensión verdadera. Su democracia original. Siendo así, poco debe importar a quién le guste o disguste lo que uno escribe. Uno escribe para uno que es al mismo tiempo todos y el sentido del vacío. No podemos gustarles a todos, así como a nosotros no nos gusta todo.

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
La misma que decía Cummings: un político es un culo donde no se sienta un hombre. O la que decía Valery: la política es el arte de manipular al pueblo para que no se entere de las cosas que realmente le atañen. (Me disculpo si las frases no son fidedignas; las leí hace mucho).

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Cuando era joven, digamos de veinte y tantos años, me obligaba a terminar los libros. Y me obligaba en el sentido de que compraba estos libros y sentía que no debía desperdiciar el dinero ni el tiempo. Con los años, he descubierto que más tiempo desperdicio cuando continúo leyendo algo que me aburre, o que está plagado de lugares comunes, o que es simplemente repetitivo como experiencia estética reordenadora. Entonces lo abandono. Asumo que la obligación del escritor es no darnos reposo. No poder soltar ese libro. Volver luego a él para experimentar un golpe interno en la corteza. No hago poda, aunque he regalado muchos y otros se han ido perdiendo en los cambios de casa.

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No, creo que he llegado a escribir el libro que pude escribir.

  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Seguir escribiendo porque la materia de la vida misma está en constante cambio. Esa transformación, la agitación de la consciencia, el desamparo de la vida de quienes fuimos, el sosiego y desasosiego de la existencia sin aparente rumbo, hacen del corazón un tránsito escriturable y de nuestra condición humana una materia poética. Escribo y descubro luego de escribir miles de pérdidas y miles de posibilidades. Y, a veces, en el centro de una imagen y una idea construidas con lenguaje (valga la redundancia), una forma distinta de observar el mundo.
  
  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Ninguno de cabecera, todos de paseo dentro y fuera de la casa.

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Nada, porque no las conoceríamos.

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Una orilla a la que todos lleguen a asomarse, miren hacia el fondo sin temor, y partan de nuevo.

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
He amado más de lo debido, y he tenido la suerte de no conocer el odio.

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Pienso que el mundo sería exactamente el mismo que hoy tenemos. La diferencia está en que quienes difunden y se alimentan de poesía tienen una existencia diferente. La poesía funda claridad y conciencia, está vinculada íntimamente con el desplazamiento de la vida. La poesía existe y es indefinible porque el ser humano mismo es indefinible, no sabe ni de dónde viene ni hacia dónde se dirige. Quizás por eso no puede alterar la presencia de las cosas, pero quizás si acompañarnos en el tránsito de esta vida, e ir mostrándonos las esencias reales de las que está hecho el mundo.

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Siempre a la poesía.

  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
Se complican más por el habitar la mayor parte del tiempo el mundo de las ideas. Ideas que no viajan hacia ninguna práctica concreta. Construir un libro no es construir un mundo, construir un libro es construir un mundo siempre de palabras que intentan por momentos desbaratar éste. Hay algo subversivo en todo esto. Pasar en el mundo de las ideas te lleva a laberintos frenéticos, a veces demenciales. A veces a callejones sin salida.

Quizás sí gozan un poco más que el resto de personas, porque en la búsqueda de todas las sensaciones se arrojan a la experimentación constante, lo cual al final tampoco representa una garantía para el arte. Hay quienes, sin haber vivido demasiado, gozado demasiado, han hecho trabajos estupendos dentro del mundo del arte.

  1. ¿Algún problema con el suicidio?
Morir es probar que sabemos defendernos, dijo Cioran. Y a ese punto llegaremos cada uno de nosotros, tarde o temprano.

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
No termino de conocerme y sobre esta paradoja constante acaso solo los libros que voy dejando escritos algo me revelan.

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
El reiterado sentido de que no formo parte de esta existencia, y de que mi cuerpo reposa en otra parte. Sin embargo el viaje, y todas mis experiencias son completamente nuevas.

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Haría una reunión con la gente que amo: mis hijos, mi esposa y amigos. Una gran fiesta donde sentarnos a conversar por última vez, y agradecerles por todo lo que vivimos.


ERNESTO CARRIÓN, poeta ecuatoriano.

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