martes, 2 de octubre de 2012



Daniel Calabrese responde a Bonifacio



  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Cuando era niño mi madre me llevó a la playa. Ella se puso a leer un libro y, cada tanto, levantaba la vista y me observaba. Aproveché un momento de su distracción: nadé bajo el agua y me colé entre un grupo de bañistas. Luego salí, di una tremenda vuelta hasta llegar por su espalda. Mi madre se desesperó porque no me veía, ella miraba el mar, imaginaba lo peor, pero yo seguí un buen rato con el experimento. El mar era cruel ante sus ojos, yo casi no existía como existo ahora. En ese duelo de crueldad, obviamente, yo cedí rápidamente y ganó el mar con toda su  inmensidad.
  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En la parte de arriba, justo afuera del mar objetado, para que a su sombra descansen los inocentes de toda crueldad.
  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
Si existiera, podría ser otra forma de crueldad: le ponemos de contexto una brisa marina, el agua salada y la arena caliente. Pero no existe, la soledad debe ser un recuerdo.
  1. Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Uno que no cree en la soledad, un solitario desbordado.
  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Es la locura principio y fin de todo lo que existe.
  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
A la sombra de los árboles de poesía no se piensa.
  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Esa paradoja me resulta mejor con el humor. A veces bromeo y la gente no se ríe, pero muchas otras, cuando hablo en serio, se caen de la risa.
  1. ¿Qué o a quién no soportas?
A esta altura ya objeté al mar, planté árboles de poesía y no creo en la soledad. Quizás no soporte a los pequeños crueles, ni a  los grandes crueles.
  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Le tengo fobia y miedo a los laberintos de la mente. El placer nos ayuda a descansar pero el amor, si no es principal, no es.
  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Una vez probé las avellanas tostadas pero no me gustaron, les encontraba gusto “a humedad”. Las volví a probar y ya me parecieron mejor, ahora incluso las prefiero a las ostras y a las uvas malbec. La gente se acostumbra. Le diría: felicitaciones, Alguien, por la sinceridad.
  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Alguien tiene que hacerlo porque esta sociedad es política, no espiritual. Y, en tal sentido, la palabra crueldad les queda grande, y la palabra inocencia, chica
  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Como en el el viejo chiste, un jardinero le dice a otro: “disfrutemos mientras podamos”. Porque a los árboles de poesía, aunque parezca cruel, hay que podarlos de vez en cuando: se renuevan con más fuerza.
  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No. Porque la pretendida soledad no me asiste y suelo cometer abuso con las tijeras de podar.
  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Es que estamos medidos para siempre, listos para empezar  y volver a empezar.
  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Más que libros, personajes: Jean Valjean, Jesús, Oliveira, Anne Rutledge, Garabombo, Ofelia, Ivánovich, y tantos otros tratando de ser ellos.
  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Objeción: quizás no existan como la soledad, como las avellanas tostadas.
  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Me gustaría (por un rato) ser Batman. Así se llama mi perro bóxer, que es un genio: el más perro de los perros. Si un extraterrestre me pregunta qué es un perro, yo le señalo a Batman.
  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
¿De lo “debido”? No.
  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Sí. Ni mejor ni peor, pero distinto.
  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Al personaje.
  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
No, no. Pamplinas. Tienen, justamente, esa gran excusa para sobrellevarlo todo.
  1. ¿Algún problema con el suicidio?
El hermano gemelo de mi padre se suicidó de un disparo en el corazón. Mi padre, sin saberlo y a mucha distancia de allí, como en la historia de los hermanos Corso, cayó al suelo con una puntada fulminante en el pecho. Lo llevaron al hospital: no tenía nada; y de allí a su casa, donde se encontró con la escena.  Sí, como con el mar, tengo cierta objeción, ciertas dudas.
  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Todo. El universo es mental.
  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
Ciertas imágenes frente a un duraznero, que todavía no logro explicar. En la familia somos “déjàvuseros” : mi hija fue anticipando un viaje durante cientos de kilómetros donde jamás había estado: ahora cruzaremos un puente así, luego aparecerá un camión con esta forma y de este color, etc., y todo resultaba idéntico minutos después. Estamos adentro del tiempo, pero a veces no.
  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Cumplir un sueño que no voy a decir ahora porque sonaría cursi. Pero, dado el caso, muchos lo entenderían.


DANIEL CALABRESE, poeta argentino. Reside en Santiago de Chile.


Bonifacio

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