viernes, 9 de noviembre de 2012


Julia Erazo responde a Bonifacio
 
 

 
  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?

Que no puedo dejar de mirarlo.

  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?

Más que en la Tierra, en el corazón del ser humano posmoderno.

  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?

Crecí encerrada en una casa con un jardín hermoso. Mi infancia estuvo acompañada por plantas, perros, una gata y una abuela muy anciana, pero sin mis padres, y no tengo hermanos. Desde allí llevo atravesada la flor de la soledad. En mi caso, sí es principio y fin.

  1. ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?

El ser buen(a) escritor(a) o mediocre no excluye el ser feliz o infeliz. Me quedo con el alumbramiento, que es desgarro y alborozo.

  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?

Creo que la locura es genial.

  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?

Con seguridad no serán parte de los 144.000 que serán salvos en el fin de los tiempos… No, la verdad es que creo que todos tenemos un arte secreto, una habilidad artística. Digamos que a veces se manifiesta locamente y otras veces permanece tan quieta que hasta se atrofia.

  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?

Muy pocos saben qué es la verdad. Sólo el poeta Santiago Mutis me dio un concepto humanista, desde cierta perspectiva, científico, de lo que es la verdad. Creo que los demás mentimos constantemente, y esa podría ser nuestra única verdad. Escribir es el arte de mentir buscando la verdad.

  1. ¿Qué o a quién no soportas?

A algunos periodistas, a algunos cantantes, actores o actrices, a algunos políticos, a todos los burócratas, a los olores fuertes, a las personas que creen tener siempre la razón, a los fijones, a las costuras de algunas prendas de vestir, a mi madre cuando se queja de todos sus males, al marido cuando se vuelve hijo, a las amigas cuando no lo son, a los poetas con pose intelectual… (…no dije, a los intelectuales ni a los poetas, que a la vez son intelectuales).

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?

Arañas, aviones, amar, mis dos hijos… en ese orden.

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?

Para escribir y publicar, he sufrido y trabajado harto, por años, así que tengo la seguridad de no hacerlo tan mal. Luego, cada uno es libre de juzgar desde su ciencia y su gusto.

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?

Contento, preocupación, fe… pero, sobre todo, contento son las palabras que definen mi sentir respecto a la política de mi país, en concreto, respecto al presidente de mi país.

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?

Por falta de tiempo y de habilidad lectora. ¡Esta vida ajetreada de poeta… de encuentro en encuentro!

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?

Manuel Zabala Ruiz, uno de mis favoritos ecuatorianos, dice que el último verso no lo sabremos nunca; y yo digo, parafraseándolo, que el mejor libro no lo escribiremos nunca.

  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?

Las palabras se meten en la vida del humano a temprana edad, embriagan a las mentes débiles y las vuelven adictas a ellas (eso no se mejora ni con terapia ni con nada).  

  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?

En mi caso, sobre todo, de cama. Me gusta leer metida entre cobijas y recostada. Es uno de los mejores placeres que desemboca, en un rato, en otro mejor que es el dormir, y éste en el soñar, y, luego, éste en el despertar y en apapachar, y… así sucesivamente, hasta que vuelvo a tener el libro cobijado entre mis manos. Como conduzco un auto, cuando me endulzo con un libro, lo llevo conmigo, intento leerlo entre semáforo y semáforo, pero es algo riesgoso para la comprensión de la lectura.

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?

En mi organismo, nada en absoluto. Las ostras no me gustan y el elixir de las uvas Malbec, aunque a algunos les suene a blasfemia, no lo echaría tampoco en falta. En Ecuador no hay cultura de vinos. Por eso, dependiendo del estado de ánimo, del momento y del bolsillo prefiero, a veces, una cerveza, un whisky doble o una Margarita.

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?

Una piedra dura porque esa ya no siente, como dice el verso de Rubén Darío.

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?

Sí, pero no lo reconozco con facilidad.

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?

Un mundo sin poesía no es un mundo, no es nada; la nada sin poesía sería muchísimo menos que nada... Lo que sí sería distinto es un mundo sin poetas… sería un mundo con menos egos, pero supremamente aburrido.

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?

Prefiero al poeta… y a su poesía… ¡A la poesía!

…Y al poeta…

  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?

No creo… mi suegra es hipersensible y mi madre. Se la pasan llorando de tristeza y de alegría. Lo que pasa es que unos tienen más alta la curva del dolor y eso se aplica, también, al dolor de alma. Creo que los artistas se lanzan a bucear o caen en esas honduras, y allí encuentran la materia creativa.

  1. ¿Algún problema con el suicidio?                                                                  

Sí, le tengo miedo al mío y respeto el de los demás.

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?

Me gustan mis ojos y la mirada con la que miran.

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?

Algunas personas con las que creo haber vivido bellas historias en otro tiempo.

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?

Exactamente lo que estoy haciendo ahora: contestando un cuestionario… divertido (…aunque, treinta minutos antes de la medianoche, despertaría al marido para abrazar a los hijos y a la madre).

 
JULIA ERAZO DELGADO, poeta ecuatoriana.


 

 

 

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