sábado, 29 de diciembre de 2012

Si llueve cuando llegues a Estambul
de Henrik Nilsson*
 
 
 
 
Si llueve cuando llegues a Estambul
 
(Texto completo)
Traducción del sueco de Renato Sandoval Bacigalupo
 

Si llueve cuando llegues a Estambul,
toma un taxi, dile al chofer que te lleve a
 
Süslü Saksı Sokak, siente en tu rostro el aire húmedo
de la noche entrando por la ventanilla
 
mientras pasas por los parques desiertos
abajo, junto al agua, los desempleados sin rasurar,
 
las casas de té que nunca visitarás
sigue por el Cuerno de Oro y ya estarás cerca
 
del Café Şiirci donde todo te espera
sin saber quién eres
 
la radio a transistores que nadie ha prendido
durante años, las estaciones europeas de onda corta:
 
Belgrado, Burdeos, Dresde, Sofía
oye el crepitar cuando se enciende
 
las voces cobran vida luego de todos estos años en silencio
entre las macetas y ventanas empañadas
 
no se ven las fachadas con hollín del bulevar
las espectrales viviendas y sus paredes desnudas
 
los montones de cajas con juguetes defectuosos
en ventanas de almacenes, los bares de las calles
 
donde apenas se distinguen unas lámparas de colores
detrás de cortinas de blanco encaje, encuentra consuelo
 
en las palabras extrañas, en las estufas que se van encendiendo
por la ciudad, los ateridos dedos que buscan calor
 
encuentra consuelo por estar inconsolable en un día de invierno,
el silencio en las colas para el taxi, los estrechos
 
negocios de artefactos electrónicos, las oficinas clausuradas donde solo quedan una mesa y un cenicero,
 
las carretas de los chatarreros que chirrían en las esquinas,
el vagabundo que con una hoja de acero
 
rasga las bolsas de basura, los encendidos globos terráqueos
en algunas casas de madera junto al Bósforo,
 
los gatos en las librerías de viejo, las pálidas fotos de una boda
en la ventana de una vivienda en demolición, recuerda sus sonrisas
 
sus trajes, sus vestidos
recuerda que aún habrá noches en que
 
no sabrás qué camino tomar
entonces tus manos vacías se llenarán
 
con lo que no se puede cargar y aun así debe cargarse
esa maraña interna que es tu existencia
 
mientras las tazas de té suenan huecas a tu alrededor
y una mujer en la cocina abre una granada
 
y la lleva como un candil por la habitación
piensa entonces en los taxis desocupados
 
piensa en el amanecer en casas deshabitadas, en la llamada
a un número de teléfono que no existe,
 
piensa en las olvidadas tumbas de los pachás de Eyüp
piensa en las sirenas nocturnas, en los ignorados infartos,
 
en el disparo casual detrás de las persianas cerradas
imagina ser un pariente inexplicable
 
habla pausada y tímidamente con
los otros que hay en ti, contigo mismo en los otros
 
paga tu café, sal por la puerta,
mira cómo los transeúntes se desvanecen
 
en el humo de las carretillas donde venden castañas
en la hora en que al parecer todos vuelven a casa
 
así estarás más allá de los años y los minutos,
fuera de las fotografías, más allá de las estadísticas y los registros
 
mira de soslayo a los otros, escucha sus historias
antes de que desaparezcan, síguelos a casa en tus pensamientos
 
sigue a la abogada defensora que se sube a un auto
con chofer privado, el portafolio de delitos, los testigos
 
las autopsias bajo el brazo, ella enciende un Djarum Black
y se hunde en el asiento, síguela hasta la elevada cerca
 
hasta que desaparezca entre las oscuras higueras
sigue al relojero que está a punto de quedarse ciego,
 
cuyos ojos cada vez más recuerdan los colores turbios
de una copa de raki, míralo cuando se apoye contra
 
las ásperas paredes de las casas rodantes hasta que llegue
a su calle donde un joven lo tomará del brazo
 
sigue al que es igual a ti y al que es diferente a ti
sigue al tercero, irreconocible y semejante a la vez
 
sigue al maltrecho, al tímido, al tartamudo,
la carta que durante muchos años has pensado escribir
 
a la cual le agregaste y quitaste palabras
en la que has derramado cargas y olvidos
 
la carta que al fin y al cabo es blanca como la espuma
después del Nurettin Alptogan: debes enviarla ahora
 
sumérgete en todo lo que no sabes, entreabre
todas las puertas que dan a todas las escaleras,
 
quédate junto a todas las teteras de todas las cocinas, sueña en todas las camas y razona en todos los sillones, asómate a todos los
     balcones:
 
en uno de ellos, detrás de gruesas cortinas color lila
duerme la cansada y ocasional payasa
 
luego de su larga jornada, su roja nariz relumbra
en el velador, sus tirantes en el espaldar de la silla,
 
sueña detrás de sus temblorosos párpados sin
escuchar cómo el viento arrecia afuera contra los árboles
 
deténte entre el río humano
de Istiklal Caddesi, deténte entre todos
 
los miles de rostros, escucha todos los corazones que
laten a tu alrededor, mira cómo hay una
 
herida en cada ojo, un dolor en cada mano
cómo hay una situación más allá de toda geografía
 
un estado más allá de todo diagnóstico, no te
preocupes, tu inquietud tiene parientes secretos
 
no te preocupes porque no sepas qué camino tomar:
hay un camino que se aparta de todos los caminos
 
hay una pérdida total que nadie atiende:
todas las bombillas quemadas en diferentes partes de la ciudad
 
pero que aún nadie ha cambiado, la tumba
de las cuerdas rotas de saz, como si al acercarse para escuchar
 
tocasen todas las músicas ausentes
el instante en que algo se rompe,
 
cuando se extravíe la carta, el reloj se detenga
los zapatos se rompan y se desprenda la manija
 
cuando se vaya la luz, se resbale la porcelana 
de las manos y caiga contra el piso
 
justo entonces, cuando vayas bajo los platanales
rumbo a Beşiktaş, habrá algo que no se pueda
 
mostrar ni esconder, algo que tenga que ver con
la distancia a la otra orilla
 
algo indescriptible, algo que no se deje descubrir
sigue hacia el café junto al terminal del ferry
 
donde el oleaje de los barcos lava
la ribera y durante el día salpica en los libros de química
 
de los estudiantes, y cuando a lo lejos se vean las luces de
Ûsküdar, camina un momento por la orilla
 
siente cómo su olor se adhiere a tu ropa,
si alguien te pregunta por tus asuntos,
 
si pregunta qué haces allí, sin paraguas
ni rumbo fijo, dile que has sido abandonado
 
en un poema donde nunca deja de llover
pero que has decidido quedarte allí
 
que te has decidido por aquellos platanales
por los abandonados depósitos de avellana de Çengelköy
 
por las sombras de los minaretes al amanecer, por
la ansiedad y el amor que hay en el interminable tráfico
 
por el desconocido hotel lejos del centro, donde
se aloja el mercachifle bajo un nombre
 
que se olvida fácilmente como
nieve que cae en enero a las cuatro de la madrugada
 
búscate en los viejos espejos del palacio, pesados y
llenos de tizne, tienen algo que decirte
 
los callados pescadores que te dan
la espalda en el muelle tienen algo que decirte
 
hay pozos oscuros que esperan tu mirada
partituras desaparecidas que esperan tu voz
 
el hombre que vende tabaco susurrando en el callejón tiene
algo que decir y que solo puede decirse con susurros
 
la estridente gaviota que va por los edificios de oficinas
tiene algo que decir y que solo puede decirse
 
con chillidos, el sonido de la lluvia en
el metal de la ventana tiene algo que decir y que solo puede
 
decirse con el sonido de la lluvia en el metal de la ventana,
cierra los ojos y quédate un instante en la borda de los ferries,
 
espera en todos los muelles, sé tanto ferry como muelle
para y vete, entrégate de mil maneras
 
y vuelve otras mil, sigue el ejemplo
de las gaviotas y deja que tu sombra se deslice por la ciudad
 
en este punto sentirás que hace frío
que la humedad penetra
 
las últimas paredes y tiritarás
tendrás un poco de dolor como luego de
 
una operación en la que te han quitado algo
que no tiene nombre, te hará falta algo
 
que no se puede explicar pero tampoco sustituir
sentirás un dolor supremo
 
recuerda entonces los violines del palacio sumergido
la colosal cisterna que nunca se puede vaciar
 
la volcada cabeza de mil quinientos años
aún con los rizos en su sitio
 
recuerda las carpas reunidas en la penumbra
recuerda que hay un pilar de lágrimas
 
en cada vida, que tú mismo eres un pilar que
se desplomará una noche – pero no esta noche
 
esta noche no decidirá sobre la vida, la vida no decidirá
sobre ti: todo será una mutua sorpresa
 
lleva tu palabra que no es la palabra de otro
y que por lo mismo puede parecer la palabra de otro
 
lleva lo que te falta que es tu secreta abundancia
lleva esa incertidumbre que te sacude la sangre
 
la herida que te mantiene con vida
tú tienes algo que decirte a ti mismo que solo
 
puede decirse cuando haya oscurecido en Estambul
cuando las luces se enciendan en ventanas negras: dilo
 
quítate los anteojos, saca de los bolsillos todas
las monedas falsas, los recibos extraños
 
en ese instante se abrirán un par
de portones otomanos, te darán paso
 
todo se allegará a ti
toda despedida que no supiste dar
 
todas las manos que no supiste apretar
todos los días que ardieron y se diluyeron
 
todo amor que llegó a su fin y fue conservado
todas las miradas que se apagaron y todas las miradas
 
que se encendieron, todas los jadeos
todas las tumbas y entre ellas la tuya
 
habrás ganado tu noche, tu calle, tu dirección
ahora sube las escaleras, escalón a escalón
 
la puerta está abierta, no necesitas ninguna llave
para la habitación que contiene lo único
 
que no te puede faltar, siente cómo tus
mejillas se enrojecen, ya no hay
 
ninguna ventaja, ninguna deuda
ningún consejo y ningún reproche, nada que conquistar
 
ni perder, estarás más allá de todo premio y
de todo castigo, ya no tendrás que
 
avergonzarte de la herida en tu vida, ya no tendrás que pretender
que sabes cómo se hace, ya no tendrás
 
que fingir que el problema es de otro:
es tu problema y cantará
 
tu nombre hasta que tú hagas lo mismo
y todo estará aún empezando
 
mientras seguirá lloviendo en Estambul
lloviendo hasta que la lluvia sea tu única medida
 
lloviendo hasta que brille todo lo que has perdido 
lloviendo hasta que tú mismo seas lluvia
 
 
* HENRIK NILSSON (Malmö, Suecia, 1971) participó en el Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (Fiplima) en abril de 2012.
 
 

 

sábado, 8 de diciembre de 2012

TERRA BRASILIS
 
 
Próximo lanzamiento de Nido de Cuervos:
 
Terra Brasilis. Artículos y ensayos sobre literatura brasileña
de Manuel Pantigoso.
(548 pp.)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Carrera-Caminata de la Poesía: Ruta Eguren
(20 de enero de 2013)



Por las calles más hermosas del distrito de Barranco. 

Ver video promocional:
 
http://www.youtube.com/watch?v=lJmLEEwCtv0&feature=youtu.be