martes, 2 de abril de 2013


Alberto Valdivia responde a Bonifacio




  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Solo cuando se oculta tras sus brumas infames.

  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
Sobre los árboles de tiempo, de pasos y de mente.

  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
La soledad es principio creador y fin de esa creación principal.

  1. ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
La felicidad, para mí, es incompatible con aquella que se atreva a excluir la literatura, sea creación o sea lectura.

  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Una forma de locura, la que los asume marginales y poco funcionales, seres heterotópicos, es imprescindible para el ser genial; pero no la enfermedad.

  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Alguna locura padecen: la del statu quo.

  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Sí, por supuesto. Hay más verdad en la ficción y mucha falsedad en el lenguaje que se pretende referencial. Cuánto aprendemos de la impostura, sobre todo, cuando no pretende verdad y la descubre.

  1. ¿Qué o a quién no soportas?
A quienes no asumen que su verdad es una simple interpretación.

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Soy intolerante con la intolerancia (aunque pretendo no serlo), con el pensamiento único, con el dogma cerrado. Amo el pensamiento heurístico, el tangencial, y los particulares olores de los libros nuevos (los antiguos me dan placer, pero sus ácaros desquician mis niveles de histamina).

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Gracias por la honestidad; celebro la diferencia de opinión (aunque no esté de acuerdo con esa diferencia).

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Los políticos profesionales tienen una enorme responsabilidad frente a su ciudad, su polis. Todos los demás políticos (seres humanos pensantes y responsables con el otro, en general) tenemos la responsabilidad de enseñarles a los profesionales cómo se ejerce política y qué es el bien común. La sociedad civil es nuestra última esperanza frente a quienes han olvidado la esencia gregaria del ser humano.

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
El tiempo destruye las posibilidades y la libertad; expulsa el silencio; quiebra las jerarquías de valor. Estoy en un tiempo de mucha lectura de mis libros dejados de lado, afortunadamente. La poda se produce muy poco en mi biblioteca; asumo muy pocos libros adquiridos con tan poco valor como para hacerlos circular y excluirlos de la relectura.

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No. Cada libro es un fracaso más o menos calamitoso.

  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Porque no se ha dicho todo de todas las formas posibles. Ese es nuestro infierno y nuestro paraíso: la posibilidad infinita del lenguaje.

  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Muchos, demasiados. De cabecera, los de los clásicos, que nos siguen hablando desde su vigencia de siglos; los de la sala, los que se comparten fácilmente, los de artes plásticas o arquitectura, los del buen cómic o de música; los de micro (que no tomo hace tiempo; para mí serían los de carro en medio del tráfico), los que te arrebatan del mundo general y te sumen en la reflexión: la poesía; los de baño, los tratados más extremos de reflexión, de filosofía, de lingüística, de ciencia, esos que no puedo dejar de leer un momento, porque les pierdo el hilo lógico y no puedo dejar en suspenso lo que se pierde en el aire…

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Poco para mí; mi paladar tiene muchas vías de placer.

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Los breves vientos que mueven la hoja de un libro estimulante hasta el delirio.

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Por supuesto; generalmente las dos cosas generadas por el mismo objeto/ser, en diferentes momentos.

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Sí, pero la ignorancia no nos permitiría percibirlo.

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
La poesía es una entidad independiente. Tengo una relación particular con la poesía de un poeta que aprecio y otra con el poeta en sí. A veces, extrañamente, se asemejan.

  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
No; sucede que lo que sienten se codifica de manera particular que puede lograr interpretar lo que el ser humano siente. Por ello, existe la posibilidad de la identificación en el otro que lee.

  1. ¿Algún problema con el suicidio?
Ninguno. Cada quien determina su propio límite humano, o determina ver y actuar en relación con ese límite.

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Un porcentaje muy bajo. Creo que la proyección es una interpretación que se malinterpreta. No estoy seguro de, incluso, no malinterpretar mi propia proyección.
Pero hay gente avisada…

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
La sensación de leer un pasaje ya leído, y concluir finalmente que hay sueños que leen el futuro y el pasado, al margen de mí.

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Desaparecer, con la extraordinaria experiencia de la vida, dolorosa y placentera en extremo, sobre los hombros. Como un punto final que recuerda todo un libro precedente pero que no olvida que simplemente es un punto sobre la hoja vacía.


ALBERTO VALDIVIA, poeta peruano.

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