lunes, 1 de abril de 2013


Jorge Ariel Madrazo responde a Bonifacio





  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Sí: que me haga sentir una nanopartícula.

  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En la Tierra, no sé. En el Purgatorio, seguro.

  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
La soledad es la ignorancia de que siempre se está acompañado: en el génesis, por los vivificantes jugos maternos; en el medio, por las ondas cruzadas de prójimos que se sacan el jugo unos a otros; en el final, por los metafísicos jugos de millones de predecesores.

  1. ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Todos somos sólo pasables, todos somos mediocremente felices.

  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Sí, pero la locura que siempre está contenida en lo que llamamos salud.

  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Son mis Otros imprescindibles.

  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
“El poeta es un fingidor / finge tan perfectamente / que hasta finge que es dolor / el dolor que de verdad siente…” (Pessoa dixit, citado de memoria).

  1. ¿Qué o a quién no soportas?
A la egolatría. Al indiferente.

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Pensar y sentir como un mediocre pequeño burgués satisfecho. Sentir y pensar como un hombre.

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Que, con alta dosis de probabilidad, vio lo que otros no vieron. En segundo término, pensaría que quizás no vio lo que otros vieron.

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Hay políticos y políticos, y mi medio no es hoy el mismo de hace cuarenta o veinte años. No caeré en el lugar común de denostar a todos los políticos. Y, mucho menos, en esta etapa histórica crucial de nuestra América latina-india.  

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos? 
Las razones son tan múltiples como la vida misma: ¿por qué no he amado a todas las mujeres que en algún momento pude amar? Sí: hago periódicas donaciones de libros, practico periódica prescindencia de ciertas mujeres.

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
¿¡Es una broma?!

  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Porque ese momento que dices, acaso le llegó a un Rimbaud, que mudó drásticamente de vida, o a un Rulfo: ambos entregaron sus obras cumbres y no publicaron más. Los que no llegamos a esas cimas, seguimos escalando la ardua, bella, inagotable montaña. Para que nuestra palabra –intransferible, y que nadie dijo antes– no muera del todo con nuestra muerte.

  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Libro de entrañas, de reflexión, de aurícula izquierda, de compartir frente a una copa, de revivir –con gratitud- segundos antes del último suspiro.

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Jamás como ostras, y el Malbec es la única cepa auténticamente argentina: ¡No me lo quites! De no haberlo, pues: bebería, igual que ahora, Cabernet Sauvignon, Syrah, Tanat, vino de la costa, vino patero (esto es: fermentado por los pies de, digamos, Silvana Mangano en un viejo film italiano), vino chileno, vino del Parnaso, vino cosechado en la punta del Everest y, más que ningún otro, el Vino de los Sueños Imposibles.

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Caballo, ¡qué duda!

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Todavía no.

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Sería un mundo de no-humanos, quizás de androides o banqueros.

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Me resultan inseparables, cuando detesto al poeta me cuesta una enormidad gustar de su poesía; y a la inversa. En raros momentos de santidad, logro separarlos.

  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
No lo creo, transmutan sí todo eso con ayuda de una alquimia tan endiablada como peculiar.

  1. ¿Algún problema con el suicidio?
Me molesta que sea irreversible.

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Todo es cierto, somos con los demás, entre los demás, por los demás y contra los demás. Mejor: en gran medida somos los demás.

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
Ser alguien muy antiguo, quizás un epitecantropus, que mira con asombro cómo visto y cómo hablo. Ni qué decir, cómo escribo.

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?
Apurarme.

JORGE ARIEL MADRAZO, poeta argentino.

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