lunes, 27 de mayo de 2013

Edda Armas responde a Bonifacio




1.        ¿Tienes alguna objeción contra el mar?

Me temo que ninguna. Confío en el arcano que vigila su acuosa infidelidad.

2.        ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?

En cada centímetro de toda comarca que cuente con un ‘jardinero’ dispuesto a recoger su cosecha en el punto más óptimo de maduración. Principalmente, cerca de los jardines de infancia para que sean los más pequeños quienes se beneficien de sus frutos tempranamente.

3.        ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?

Depende de la hora y la facha en la que ella se haga presencia.

4.        ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?

Ni lo uno ni lo otro; admitiendo que desdicha y felicidad son puertos alternos, a los que tarde o temprano se arriba o se esquivan, a pesar de uno mismo, sin prisa ni prosa.

5.        ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?

Aristóteles lo dijo: -No hay genio sin un gramo de locura. Dependerá del genio cómo dosificar el gramo.

6.        Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?

Pienso que deberían enfurecerse y reclamar que al nacer no les hayan entregado el manojo completo de las llaves y claves de todos los jardines y laberintos de la vida.

7.        ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?

Balancín: Todo es y no es al mismo tiempo, por aquello de que los extremos se tocan. Dependerá del oído que escucha… y de la boca que pronuncia.  

8.        ¿Qué o a quién no soportas?
La indiferencia, la flojera; tampoco al hipócrita. 

9.        ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?

Sé de mi incurable amor por los libros y de mi fobia a los cuchillos; de allí que, en vigilia poética, me ocupe de las dagas, los sables y la danza del último samurái.

10.     Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?

Las gracias le daría, por su sinceridad.

11.     ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?

Compleja, perversa, valiente, marcadora y aguerrida a la hora actual de defender los derechos civiles, la libertad de expresión, la soberanía, con la voz y el voto en democracia.

12.     ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?

Porque nada es antes ni después y, a algunos amados de mi biblioteca, no les ha llegado su turno. Las podas de libros no han sido, en mi caso, voluntarias. Más bien, producto del ataque de las hambrientas polillas del trópico, y de mudanzas inevitables. 

13.     ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?

No lo sé. La duda azuza fuegos en la escritura interior.

14.     De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?

Porque sí. Por la tentadora esperanza de dibujar con palabras lo intuido, las sombras y lo que salvamos del silencio.

15.     ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?

Lista siempre en rotación. Ahora: De cabecera: Cuadernos de Paul Valéry. De sala: Inventos y diarios de Leonardo Da Vinci. De metro: Ojos de aguja, antología de microcuentos. De baño: Mafalda de Quino.

16.     ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?

Las ostras me tienen sin cuidado. Pero de no existir las uvas Malbec, con su cuerpo azulado-violáceo de sirena frutal en altamar (sirenado) nos habríamos perdido de uno de los viajes más seductores e inimaginables, donde la promesa es el encadenamiento fundido, exuberante y armonioso para los sentidos alterados del poeta. ¡Salud!

17.     Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?

Un arrecife coralino.

18.     ¿Has amado u odiado más de lo debido?

Confío y practico el arte de transmutar los estadios negativos del alma, por lo que esquivo odiar. Amar es el nido que nos sostiene; creyente de que no es deber sino placer. 
   
19.     ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?

¡Absolutamente distinto: Insípido, incoloro, arrítmico, inodoro, innombrado, intragable, inhabitable!

20.     ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?

Hmmm, no sé. ¡Depende del Poeta!

21.     Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?

Los artistas crean sus fábulas en proporción al formato de sus creencias y sus carencias, sufrientes y gozosos sin medidas de tiempo; apremiados por la fugacidad y el riesgo de cada conjetura; quizás, por ello, inflamen ciertos espejismos inexplicables.

22.     ¿Algún problema con el suicidio?  

     Más de uno.

23.     ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?

Pregunta que una también se hace, consciente de la carencia de instrumentos precisos para cumplir con tal medición, al ser mudo el espejo.

24.     ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?

Creerme Edda.

25.     Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?

Creyente como soy del círculo benefactor de los rituales, utilizaría jabón de canela para iluminar mi cuerpo. Convocaría a los míos a casa, y frente al verdor de mi jardín, bajo el manto del cielo que nos hace familia, descorcharíamos unas Moet Chandon Brut Imperial para brindar por el renacer. Pelaríamos, así, la oscuridad de la manzana con el manjar horneado, y en voz alta daríamos lectura al poema que primero brinque de la memoria, convencidos de que la palabra compartida es alimento sagrado y el más eficaz exhorto entre aquello que hemos poseído.


EDDA ARMAS, poeta venezolana.

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