sábado, 11 de mayo de 2013

Sobre nueva traducción de Edith Södergan




Jugar con Södergran

por Abelardo Oquendo




■■ Todos sabemos que nada hay tan difícil de traducir como la poesía. Y aunque sospechemos de todo poema traducido, agradecemos a quienes asumen el riesgo de traicionar lo que admiran en el afán de compartirlo, aun entregando apenas la humedad de la mano que trató de empuñar agua. Es eso o nada para la sed de los que buscan acercarse a una poesía cuya lengua desconocen. Y que, como carecen de idoneidad para juzgar la traducción que leen, lo único que pueden  es atribuir su decepción –cuando se da–  a un mal logro del traductor y buscar otras versiones.

No siempre las  hay. Aquí, por ejemplo, se leyó, de Edith Södergran, los poemas que tradujo Javier Sologuren. Las versiones de ese poeta y traductor excelente inauguraron la colección El Manantial Oculto con el volumen Sombra del porvenir (Lima, PUCP, 1996). Sonaban impecables, pero  ¿quién aquí sabe sueco? No este columnista, que ahora, aparecida en Lima la Poesía completa de Södergran vertida al español por Renato Sandoval  (Biblioteca Abraham Valdelomar, 2012), ha cotejado con estas versiones las de Sologuren. 

Por su semejanza, cabe suponer una misma fidelidad al original en ambas, al tiempo que advertir, por sus diferencias, lo que su personal sensibilidad lingüística dictó a uno y otro traductor.  

Poeta también y traductor fidedigno, las versiones de Södergran que Sandoval ofrece propician, así, la evaluación de las formas diversas de expresar lo semejante y el gozoso juego de, combinándolas e interviniéndolas, afinar un acabado al gusto propio. 

http://www.larepublica.pe/columnistas/inquisiciones/jugar-con-sodergran-10-05-2013 



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