viernes, 21 de marzo de 2014



Un poema de Georg Trakl 
(1887-1914)


EL CORAZÓN

Blanco se hizo en el bosque el corazón salvaje;
oh sombría angustia
de la muerte, así el oro
murió en gris nube.
Noche de noviembre.
Junto al raso portón del matadero
el grupo de míseras mujeres;
en cada canasta
caía carne podrida y entrañas;
¡maldito alimento!

La paloma azul de la noche
no trajo conciliación.
Un sombrío trompeteo
atravesó el húmedo y dorado
ramaje de los olmos,
una desgarrada bandera
humea sangre,
con salvaje melancolía
un hombre escucha.
Oh edades de bronce
sepultadas en el rubor de la noche.

Del oscuro zaguán surgió
la dorada figura de la joven
rodeada de pálidas lunas,
cortejo otoñal,
negros abetos se quebraron
en la tormenta nocturna,
la fortaleza escarpada.
Oh corazón
que va brillando hacia un frescor de nieve.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval B.)





DAS HERZ

Das wilde Herz ward weiß am Wald;
O dunkle Angst
Des Todes, so das Gold
In grauer Wolke starb.
Novemberabend.
Am kahlen Tor am Schlachthaus stand
Der armen Frauen Schar;
In jeden Korb
Fiel faules Fleisch und Eingeweid;
Verfluchte Kost!

Des Abends blaue Taube
Brachte nicht Versöhnung.
Dunkler Trompetenruf
Durchfuhr der Ulmen
Nasses Goldlaub,
Eine zerfetzte Fahne
Vom Blute rauchend,
Daß in wilder Schwermut
Hinlauscht ein Mann.
O! ihr ehernen Zeiten
Begraben dort im Abendrot.

Aus dunklem Hausflur trat
Die goldne Gestalt
Der Jünglingin
Umgeben von bleichen Monden,
Herbstlicher Hofstaat,
Zerknickten schwarze Tannen
Im Nachtsturm,
Die steile Festung.
O Herz
Hinüberschimmernd in schneeige Kühle. 




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