domingo, 29 de junio de 2014

Un poema de Paul Celan 
                                                     (1920-1970)






SALMO

Nadie nos volverá a moldear de tierra y arcilla,
nadie hablará de nuestro polvo.
Nadie.

Loado seas tú, nadie.
Por amor a ti queremos
florecer.
Hacia
ti.

Una nada
fuimos, somos, seguiremos
siendo, florecientes:
la nada-, la
rosa de nadie.

Con
el pistilo de alma pura,
con el estambre de yermo cielo,
con la roja corola
de púrpura palabra que cantábamos
sobre, oh, sobre
la espina.


PSALM

Niemand knetet uns wieder aus Erde und Lehm
niemand bespricht unserem Staub.
Niemand.

Gelobt seist du, Niemand.
Dir zu lieb wollen
wir blühn.
Dir
entgegen.

Ein Nichts
waren wir, sind wir, werden
wir bleiben, blühend:
die Nichts-, die
Niemandrose.

Mit
dem Griffel seelenhell,
dem Staubfaden himmelswürst,
dre Krone rot
vom Purpurwort, das wir sangen
über, o über
dem Dorn.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)

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