viernes, 24 de octubre de 2014

Mentes simples y complejas

 

Aquí una interesante crónica del poeta brasileño Affonso Romano de Sant'Anna, que hoy él decidió volver a publicar en el Facebook por una serie de razones particulares, y que por mi parte decidí traducir por otras razones que sus improbables lectores fácilmente imaginarán. Sugiero leer el texto como un poema. / Uma interessante crônica do poeta brasileiro Affonso Romano de Sant'Anna, que hoje ele resolveu publicar de novo por razoes particulares e que, do meu lado, eu resolvi de traduzir por outras razoes que seus improváveis leitores fácilmente poderan imaginar. Sugiro ler o texto como um poema. (Renato Sandoval)

MENTES SIMPLES Y COMPLEJAS

Affonso Romano de Sant’Anna


Esta guerra en Afganistán está sirviendo para aclarar que vivimos el embate entre mentes simples y mentes complejas.
La mente simple es rectilínea, plana.
La mente compleja es curva, elíptica.
La mente simple cree que sumando dos más dos va a llegar al cuatro.
La mente compleja sabe que sumando dos más tres puede llegar a varios resultados, incluso, eventualmente, al cuatro.
La mente simple afirma que la línea recta es la menor distancia entre dos puntos.
La mente compleja sabe que el universo es curvo y que, por lo tanto, la curva también puede ser la menor distancia entre dos puntos.
La mente simple cree lo que no es blanco es negro.
La mente compleja sabe que existe un espectro de colores y es con esa paleta que se llega al arcoíris.
La mente simple dice, furiosa: ojo por ojo, diente por diente.
La mente compleja pondera con Gandhi, y sabe que diciendo ojo por ojo acabaremos todos ciegos y desdentados.
Esta guerra, pues, tiene su lado pedagógico para quien quisiera aprender alguna cosa.
Era un equívoco topológico. Solo porque durante la Revolución Francesa, en la Asamblea Nacional, los que querían cambios se sentaban a la izquierda y los que querían conservar las cosas estaban a la derecha, pasamos todos a pensar tópicamente.
Pero muy pronto la sangre que se escurría por los patíbulos nos mostró que ella fluía desde la derecha, fluía desde la izquierda, fluía desde el centro.
Hitler no era de derecha ni Stalin de izquierda.
Hitler y Stalin eran mentes perversamente simples.
Esto que estamos viendo en torno a Afganistán no es un conflicto entre el mundo islámico y el mundo cristiano.
Es un conflicto entre la mente simple y la mente compleja.
La mente simple no ve matices.
Es el bien contra el mal, lo acertado contra lo equivocado, Occidente contra Oriente.
Por eso es posible detectar entre los occidentales a los que tienen mentes simples y entre los orientales a los que tienen mentes complejas.
Por eso es posible, incluso entre aquellos que dicen estar a la izquierda y a la derecha, percibir a los que tienen mentes simples y a los que tienen mentes complejas.
Veo una serie de cosas expresadas por escritores en estos días. Se espera que el artista y el intelectual estén habilitados para lidiar con lo simple y lo complejo. No siempre es así. Si hay intelectuales que están intentando ver los matices del conflicto, hay aquellos como Oriana Fallaci y Salma Rushdie que ostentan una rectilínea reacción verbal.
El terrorista tiene una mente terriblemente simple.
El militarista, no necesariamente el militar, tiene una mente armadamente simple.
El pacifista, aun el pacifista, puede tener una mente desarmadamente simple.
El arte no es una cosa simple, pese a que algunos lo simplifiquen en recetas, objetos de consumo y márquetin.
Bruneleschi y Alberti, que descubrieron la perspectiva en el Renacimiento, no tenían una mente simple. Goya no tenía una mente simple. Clarice [Lispector] no tenía una mente simple. Ni Guimarães Rosa. Bach era simplemente complejo.
La mente compleja es la que siempre está abierta a nuevas dimensiones. Newton percibió dimensiones nuevas en el universo. Einstein añadió la cuarta dimensión. Y ahora Stephen Hawkin nos anuncia que hay por lo menos 21 dimensiones o realidades diferentes.
Miremos la biología: el huevo no es cuadrado. El corazón no es rectangular. El ADN son espirales que se buscan entre sí en un interminable ballet de curvas.
Miremos las galaxias. Y los vientos. Y los volcanes. Y las tempestades. No son simples, no marchan en línea recta.
El amor, ¡oh, el amor!, no es, nunca fue una cosa simple.

(Traducción del portugués de Renato Sandoval Bacigalupo).


MENTES SIMPLES E COMPLEXAS
Affonso Romano de Sant’Anna
Essa guerra no Afeganistão está servindo para aclarar que vivemos o embate entre mentes simples e mentes complexas.
A mente simples é retilínea, plana.
A mente complexa é curva, elíptica.
A mente simples acredita que somando dois com dois vai chegar ao quatro.
A mente complexa sabe que somando dois com três pode chegar a vários resultados, até mesmo, eventualmente, ao quatro.
A mente simples afirma que a linha reta é a menor distância entre dois pontos.
A mente complexa sabe que o universo é curvo e que, portanto, a curva pode também ser a menor distância entre dois pontos.
A mente simples acredita que o que não é branco é preto.
A mente complexa sabe que existe um espectro de cores e é com essa palheta que se chega ao arco-iris.
A mente simples diz furiosa: olho por olho, dente por dente.
A mente complexa pondera com Gandhi, e sabe que dizendo olho por olho acabaremos todos cegos e desdentados.
Esta guerra, portanto, tem seu lado pedagógico para quem quiser aprender alguma coisa.
Lembram-se de quando dividíamos o mundo em esquerda e direita?
Era um topológico equívoco. Só porque durante a revolução francesa, na Assembléia Nacional, os que queriam mudanças sentavam-se à esquerda e os que queriam conservar as coisas estavam à direita, passamos todos a pensar topicamente.
Mas logo-logo o sangue que escorria dos cadafalsos nos mostraram que ele fluía da direita, fluía da esquerda, fluía do centro.
Hitler não era de direita nem Stalin de esquerda.
Hitler e Stalin eram mentes perversamente simples.
Isto que estamos assistindo em torno do Afeganistão não é um conflito entre o mundo islâmico e o mundo cristão.
É um conflito entre a mente simples e a mente complexa.
A mente simples não vê matizes.
É o bem contra o mal, o certo contra o errado, o Ocidente versus Oriente.
Por isto é possível detetar entre os ocidentais os que têm mentes simples e entre os orientais os que têm mentes complexas.
Por isto é possível até mesmo entre aqueles que dizem que estão à esquerda e à direita, perceber os que têm mentes simples e os que têm mentes complexas.
Vejo uma série de coisas expressas por escritores nesses dias. Espera-se que o artista e o intelectual estejam habilitados a lidar com o simples e o complexo. Nem sempre. Se há intelectuais que estão tentando ver as nuances do conflito, há aqueles como Oriana Fallaci e Salman Rushdie que ostentam uma retilínea reação verbal.
O terrorista tem uma mente terrivelmente simples.
O militarista, não necessariamente o militar, tem uma mente armadamente simples.
O pacifista, até o pacifista, pode ter uma mente desarmadamente simples.
A arte não é uma coisa simples, embora alguns a simplifiquem em receitas, objetos de consumo e marketing.
Bruneleschi e Alberti, que descobriram a perspectiva no Renascimento, não tinham uma mente simples. Goya não tinha uma mente simples. Clarice não tinha uma mente simples. Nem Guimarães Rosa. Bach era simplesmente complexo.
A mente complexa é a que está sempre aberta para novas dimensões. Newton percebeu dimensões novas no universo. Einstein agregou a quarta dimensão. E agora Stephen Hawking nos anuncia que há pelo menos 21 dimensões ou realidades diferentes.
Olhemos a biologia: o ovo não é quadrado. O coração não é retangular. O DNA são espirais que se procuram a si mesmas num interminável balé de curvas.
Olhemos as galáxias. E os ventos. E os vulcões. E as tempestades. Não são simples, não marcham em linha reta.
O amor, ah! o amor, não é, nunca foi uma coisa simples.

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