sábado, 8 de noviembre de 2014

Ilusiones verdaderas





La obra de arte suscita fuertes y auténticas emociones mediante recursos del todo artificiales. Nada más alejado de la capacidad "aristotélica" de producir conmoción y asombro que la expresión ingenuamente llana y directa de los sentimientos y de las pasiones que nos animan en la vida diaria. El arte cierto da cuenta de nuestra verdad más profunda a través de fuegos artificiales. Quien no sabe usarlos, simplemente es como la polilla: se aproxima mucho a la luz, se deslumbra y luego se quema. Y lo peor de todo: el destinatario de ese inútil alarde y torpe sacrificio ni se entera.
 
De. "Bitácora de poeta"

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