lunes, 15 de diciembre de 2014

Celosías

 
 
 
Arde el sol sin piedad
pero el viento es de otoño
en la ribera del hastío. Solo las calles
ensanchan el grito
en perfecto estado de desvelo. Las ventanas
encierran un deseo que de a gotas
se cuela por las ranuras de las puertas
esmirriadas. Nada turba la siesta
de los necios en este día comercial
y sin provecho, apenas
si el bancario que relame sus legañas
o el rocío que aún persiste
en los geranios.


(RSB)

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