martes, 9 de diciembre de 2014

Desierto de Atacama
 
 
 
 
 
Golpe atroz de la belleza hecha polvo. Los colores se hacen uno solo y luego, en silencio, desaparecen. La orfandad de las distancias la arrastraremos siempre a cuestas. Tierra sagrada por donde quiera que se vaya. Ante una eternidad inhóspita y callada, imposible sacudirse el polvo de las sandalias, como el Cristo sugería. Frente a ese espacio irredento, inevitable la irrupción de estos versos de Browning:  “Cuando nos sentimos más seguros ocurre algo, una puesta de sol, el final de un coro de Eurípides, y otra vez estamos perdidos.”

 
 
De "Bitácora de poeta"

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