lunes, 8 de diciembre de 2014

Espera
 
 

Pero de pronto ahí estoy yo,
doble como ninguno, exacto
en la espera, con el respiro baldío
y las venas ya más pálidas
listas para morir
sin decir por dónde. Una niña
se columpia en la horca
de un antiguo sueño: su falda
de dril es un pañuelo que ahora
se despliega y asciende
dejando en la sombra
unos grajos pusilánimes.
Por fin la tarde es mía
como aquella oración
exasperada entre las dunas, sin pena
ni fiebre entonces, sin escozor
ni vergüenza ante esa niña
que se detiene
y también oscila.

(RSB)

Foto: En Galai, Manama (Bahrein), febrero 1984, aprox.

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