domingo, 14 de diciembre de 2014

Oración
 

 
 
El mendigo
con la tierra en una mano
y el cielo en la otra, como
en los días del verano primero: el sol
a duras penas se desliza por las ramas
y por la tarde, en la algazara
de la fuente y el meandro, una severa
tristeza. Así imploro
la muerte en el festejo, al fin
sin celos, átono, enhiesto,
más fértil que nunca en el páramo
de mi deseo.

(RSB)

2 comentarios:

  1. suelo leer poesía y admirar su belleza, más algunas pocas veces logran emocionarme como la que nos ofreces Renato, es un acogedor blog, gracias por la generosidad de tu corazón y talento.

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  2. Muchas gracias por tus amables palabras, María. En realidad, mi blog es más bien humilde y poco visitado (tal vez en parte porque tampoco lo publicito). Como sea, me alegra que de vez en cuando lo lea gente tan sensible y amante de la poesía, como sin duda lo eres tú. Abrazos, Renato

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