miércoles, 28 de enero de 2015

Un poema de la finlandesa 
Henrika Ringbom (1923)






En mi cumpleaños me levanté temprano
Me alisté y vi


La salida del sol. Estaba hermoso
Sobre el mar. Cielo rosado y azul, niebla


Hielo de diferentes formas y tamaños
Alguien dijo que yo iba sonriendo


Por las hojas de las calles.
Yo no podría negarlo.


Iba a contar una historia de miserias
Pero estaba llena de esperanza. Siete pájaros


Entraron al cuarto y vi que anunciaban al niño.
Me ofrecieron varios finales


Como caer de un balcón,
Ser violada en grupo o estrellarme contra una roca.


Pero como un perezoso de la selva peruana
Trepa lentamente de rama en rama


Describí en detalle un comienzo tras otro.
Cuando mi vergüenza tuvo el coraje de salir al frente


La tomé de la mano
Como tomas la mano


De alguien cuya mano necesita
Ser tomada. Oscurecía


Y las lámparas estaban encendidas, era hora
De la fiesta. Sitiada en el salón


Me levantaron nuevos, efímeros y amables invitados
Me tocó gente que no estaba invitada ni que yo esperaba.


Dijeron sus nombres y una pasarela descendió profundamente 
Escalón a escalón hasta la playa, sobre el agua.


(Traducción del sueco de Renato Sandoval Bacigalupo. En Fórnix, revista de creación y crítica n° 12. Lima: Editorial Nido de Cuervos, julio 2013, p. 455 ss.)

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