jueves, 12 de febrero de 2015

 Con Dante Alighieri en Buenos Aires






Siguiendo con Dante en Argentina, El Palacio Barolo -de la clásica Avenida de Mayo de Buenos Aires, al frente de mi hotel- fue construida en 1923 por el arquitecto italiano Mario Palanti, quien tuvo como inspiración nada menos que a la Divina Comedia. El edificio fue erigido con la intención de albergar los restos del mismísimo Dante, por temor a que estos desaparecieran a consecuencia de los estragos de la Primera Guerra Mundial. Sus primeros pisos -adornos, cúpulas, metopas, gárgolas y capiteles incluidos- representan (muy libremente, hay que decirlo) el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, con sus respectivos círculos. En la cima, a cien metros exactos del suelo (que simbolizan los cien cantos de la magna obra), se yergue el faro que alguna vez aún brilla en esta imponente ciudad y que aspiraba a encontrarse con la luz de su mellizo, el Palacio Salvo de Montevideo, al otro lado del Río de la Plata. ¡Tanta belleza, tanto ¿vano? desvelo!

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