viernes, 20 de febrero de 2015

De la bohemia y la crítica 
de antaño y hogaño


Entre aeropuertos con muy deficiente conexión, la paso disfrutando de la prosa divertida y zumbona de Ricardo Palma (1833-1919). En concreto, de él leo "La bohemia de nuestro tiempo", donde habla sobre la movida literaria de su época, es decir, la de hace ciento cincuenta años y a la que él llamaba filoxera (plaga que ataca a los viñedos y, por extensión, borrachera) . De pronto me encuentro con un pasaje donde se refiere a un libro recientemente publicado, con bombos y platillos, en Lima, pues se trataría nada menos que del descubrimiento tardío de una joya narrativa. Me refiero a "Lima de aquí a cien años". 

De tal obra, publicada como folletín en 1843, Palma dice en el párrafo XIII del mencionado ensayo: "Tuvo nuestra bohemia una condición que la caracterizó e hizo temible: el buen humor de los bohemios, que, acatando la honra ajena, eran implacables para burlarse de los disparates con que algunos benditos, sin aplicación al estudio y sin la menor dote literaria ennegrecían las columnas de los diarios. La bohemia fundó un periodiquito semanal titulado 'El Diablo', en el que zurramos lindamente a un señor Portillo, autor de 'La novena de las Mercedes', 'Los amores de un marido' y 'Lima de aquí a cien años', tres pecados gordos que él bautizó con el nombre de novelas. 'El Diablo', aunque no gozó de larga vida, fue verdaderamente diabólico, y dio no pocos malos ratos a los hijastros de Apolo". 

Por mi parte, yo me digo: ¡qué bueno sería que hoy contáramos con una publicación de ese estilo mordaz y que no se case con nadie, una especie de "Monos y monadas" literario, un poco como para sacudir a la nueva crítica de su letargo, pomposidad, empingorotado academicismo, pero sobre todo falta de perspicacia y honestidad, y consagrada al amiguismo. Relanzar, por ejemplo, un nuevo "El Diablo", para que luego no nos quememos en el infierno de las buenas intenciones y de las falsas verdades. (RSB)

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