viernes, 6 de marzo de 2015



Último poema de Georg Trakl
(1887-1914)




GRODEK*



Al atardecer retumban las letales armas

en los bosques otoñales, en las áureas llanuras

y en los lagos azules por donde

rueda un sol siniestro: la noche envuelve

a los guerreros moribundos, el salvaje lamento

de sus bocas destrozadas.

Pero en silencio se congregan en la pradera

la roja nube donde mora un dios colérico,

la sangre derramada, el frío lunar;

todos los caminos desembocan en negra podredumbre.

Bajo el áureo ramaje de las noches y las estrellas

la sombra de la hermana se tambalea por la callada floresta:

va a saludar a las almas de los héroes, a las sangrantes cabezas,

mientras en los juncos tañen quedamente las sombrías flautas del otoño.

¡Oh, altiva tristeza! ¡Oh, éneos altares!

La ardiente llama del espíritu se nutre hoy de un inmenso dolor:

los nietos no nacidos.







*Grodek es una zona que queda en la actual Ucrania, donde tuvo lugar una feroz batalla entre rusos y austríacos, en el marco de la Primera Guerra Mundial.



(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)





GRODEK



Am Abend tönen die herbstlichen Wälder
Von tödlichen Waffen, die goldnen Ebenen
Und blauen Seen, darüber die Sonne
Düstrer hinrollt; umfängt die Nacht
Sterbende Krieger, die wilde Klage
Ihrer zerbrochenen Münder.
Doch stille sammelt im Weidengrund
Rotes Gewölk, darin ein zürnender Gott wohnt
Das vergoßne Blut sich, mondne Kühle;
Alle Straßen münden in schwarze Verwesung.
Unter goldnem Gezweig der Nacht und Sternen
Es schwankt der Schwester Schatten durch den schweigenden Hain1,
Zu grüßen die Geister der Helden, die blutenden Häupter;
Und leise tönen im Rohr die dunklen Flöten des Herbstes.
O stolzere Trauer! ihr ehernen Altäre
Die heiße Flamme des Geistes nährt heute ein gewaltiger Schmerz,
Die ungebornen Enkel.

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