viernes, 10 de abril de 2015



Quinto poema (de doce)
de El vino triste 
de Cesare Pavese



Regreso de Deola (*)



Volveremos por la calle mirando fijo a los transeúntes

y también nosotros lo seremos. Estudiaremos

cómo levantarnos en la mañana deponiendo el malestar

de la noche y cómo salir con el paso de antaño.

Inclinaremos la cabeza frente al trabajo de antaño.

Regresaremos allá, apretados contra el vidrio, fumando,

aturdidos. Pero los ojos serán los mismos

y también los gestos y también el rostro. Ese vano secreto

que se nos demora en el cuerpo y nos esparce la mirada

morirá lentamente en el ritmo de la sangre

donde todo se diluye.



                        Saldremos una mañana,

ya no tendremos casa, saldremos a las calles;

el malestar nocturno nos habrá abandonado;

temblaremos por estar solos. Pero querremos estar solos.

Miraremos a los transeúntes con la muerta sonrisa

de quien ha sido golpeado, pero que no odia ni grita

porque sabe que desde un tiempo remoto el destino

-todo lo que ya ha sido y será- reposa en la sangre,

en el susurro de la sangre. Inclinaremos la frente

solos, en medio de la calle, a la escucha de un eco

en la sangre. Y ese eco dejará de vibrar.

Alzaremos la mirada, mirando fijo la calle.



                                               Marzo-abril 1936



(*) Deola es un nombre femenino (T.)




(Traducción del italiano de Renato Sandoval Bacigalupo)








Ritorno di Deola




Torneremo per strada a fissare i passanti
e saremo passanti anche noi. Studieremo
come alzarci al mattino deponendo il disgusto
della notte e uscir fuori col passo di un tempo.
Piegheremo la testa al lavoro di un tempo.
Torneremo laggiù, contro il vetro, a fumare
intontiti. Ma gli occhi saranno gli stessi
e anche i gesti e anche il viso. Quel vano segreto
che c'indugia nel corpo e ci sperde lo sguardo
morirà lentamente nel ritmo del sangue
dove tutto scompare.




            Usciremo un mattino,
non avremo più casa, usciremo per via;
il disgusto notturno ci avrà abbandonati;
tremeremo a star soli. Ma vorremo star soli.
Fisseremo i passanti col morto sorriso
di chi è stato battuto, ma non odia e non grida
perché sa che da tempo remoto la sorte
- tutto quanto è già stato o sarà - è dentro il sangue,
nel sussurro del sangue. Piegheremo la fronte
soli, in mezzo alla strada, in ascolto di un'eco
dentro il sangue. E quest'eco non vibrerà più.
Leveremo lo sguardo, fissando la strada.

1 comentario:

  1. «temblaremos por estar solos. Pero querremos estar solos.» Gracias por publicar el blog, efusivo saludo desde los océanos florecientes de la Libertad.

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