miércoles, 1 de abril de 2015

Un poema viajero de Francis Catalano
(Quebec, 1961)






Esbozos de Costa Rica



El mar interior iluminado por águilas
giratorias,
Esto es una imagen.
Ives Bonnefoy



(Tucanes cuánticos)


¿Por qué siempre el otro lado, para que uno vaya?
¿Para que uno vaya por las ciudades
a como dé lugar?

¿O es por causa de las alas?

Porque hay lo otro y en ello volamos
desaparecemos-aparecemos
simultáneamente como tucanes enjaulados
dentro y fuera de lo otro,


Porque tanto como lo otro sobrevolado nos atrae
hasta el punto en que partir sigue siendo
otro deseo
hasta el punto en que aterrizar
es aún volver a partir.



                                   (Ver viaje)

Ver viaje
ver es un viaje
ver es pasar
de un afuera a un adentro
de un adentro a un afuera
De este pasar en quiasmo
el espíritu es guía acompañante
vade mecum en lugar y pone
una vela para alumbrar
las cosas bajo nuestros ojos,
Vemos viajamos
seríamos ojos
que van y vienen en su globo
del que la vida sería la vista
larga vida a la vista
largas vistas a la vida la única
diferencia entre cada hombre
siendo el punto de vista –
entre todas las demás variedades de animales
la percepción de las formas
¿Ve usted? ¿Viaja usted?



                        (Cada día)

Que el alba cunda en los techos, que el alba se alce
tan lentamente que la noche caiga rápidamente
el aire se cargue de sonidos, los árboles vuelvan a ser
estaciones privilegiadas,

No el canto del gallo, los gritos
de un mono que grita, grito aterrador de primate
tremante territorio,



Engullido el canto de dulces campanas en la variedad de sonidos de alta frecuencia,



Nos despertamos en medio de ondas nuestros pensamientos
volátiles ligeros, plumas que viajan entre los guacamayos
que buscan sintonizar la radio donde será permitido
oír claramente
“yo estoy aquí”, las olas
perpetuo ruido de fondo,
Cada día sonoro apuntalado al hondo silencio
de la noche precedente
cada día tendido a la canopea
luego el más allá retornado,



Cada día vuelve con un remezón
en los tímpanos, una vibración, un estremecimiento
un redoble incesante
ritmo simultáneamente tecno y fáunico.



                                   (Autorretrato del poeta pájaro carpintero)

Mientras que observo con mis prismáticos
mientras que yo mismo estoy alejado de lo que me rodea
y que a su vez me observan
dos dioses aztecas
enfoco un pájaro carpintero gordo
8 X en un árbol,

el sonido amplificado le sigue al telescopaje – los ruidos secos
diríase lo más cerca de la imagen,



Al ver que ese carpintero de cresta roja martilla
la corteza con su pico puntiagudo esperando
encontrar ahí su alimento, yo me digo

así soy cuando escribo, tecleo sin cesar la materia
blanda, enferma, agrietada, lineal del lenguaje
a fin de extraer de él mi pitanza espiritual, ese pájaro
carpintero de ahí no es consciente de que al ocuparme
de mi campo visual, compongo versos, los deshago,
tengo el pico largo largo de todos los poetas que
he leído, saqueado, picoteado

a la manera de Mirón alarga de un vistazo
una escultura de madera de Collodi,

pico indispensable para excavar en los agujeros
de mi lengua natal, sus fisuras, trozos de vida
los reenvío con la ayuda
de mi pequeño apéndice lingual

con versos, hormigas, astillas de corteza, esculturas
fonéticas – insectos secos toc, toc, toc
bajen hasta mi gaznate
donde los mundos se deslizan,

enseguida parto, vuelvo
me poso en la página-rama



                                                           (Autorretrato como noticia biobiblio)

            Yo me hundo en espesas vegetaciones,
recubierto de hormigas y follajes. Mastico plumas,
es casi el conocimiento.
Antonio Porta


Nacido de un puñado de barro en una orilla empinada
entre piedra de diversos colores dispuestas
al azar en la arena húmeda
redondas, lisas,

he sido formado por arroyos tortuosos
por el clima rodeado
de una panoplia de microcavidades donde
han entrado salido
cangrejos, versos
isópodos,

En la madrugada, calma, el día, la duración, por la tarde
me quiebro,



En los infrasonidos
del canto que nace de las aves
me he formado me he vuelto incesante rompiente
jaula llena de frutos, cotorra –
morphos, capuchino de cara blanca
inseparables por fin,

entre seis y siete horas una caracola inflada se puesto
de pronto sobre mi espalda yo la
abandoné no sin dejar una estela pegajosa
en las hojas,

he masticado, mis antenas movedizas
han regresado. Al mediodía todo negado
de la cola prensil a las mil patas
del dedo oponible a las bacterias unicelulares

                                   publicados gritos –



Formato in-folio perdí el tren economía
me colgué
en el último vagón y dando saltos
en medio de la tarde
mis cabellos desgreñados,



Roedor emérito, numerosas citas
he declinado
en particular con mi pequeña historia,

solo he percibido lo que me ha reconocido
en la habitación de mil espejos giratorios,
                        de fumar paré en el precolombino

Todo lo que brilla lo adoro es por qué barracuda te
detecté yo América la señalé con el dedo y
desaparecí, sin duda en la neblina
del Pacífico,



Monarca tan incansable como inclasificable
lentes oscuros, luego de quince horas Laphroaig
con hielo, antes Xalatan para el glaucoma
guacamayo multicolor, humidex, factor eólico
y cubierta nubosa – mis huesos se
desueldan al menor
cambio climático,

¿a dónde van por fin esos rostros y su variedad infinita
encontrados furtivamente en el curso de una vida?

                        En una jaula
en una jaula con la puerta de rejillas entreabierta,



Esos rostros terminan en el interior del tórax
en compañía de aves
de otros Saint-Denys Garneau y otras
posibilidades de fuga

            Un río corre, soy su lecho, el limón

Escupido de un solo chorro por el espiráculo de una ballena
antes de encallar para reaparecer entre
las estridulaciones
los graznidos
las pequeñas sacudidas sísmicas,

manos libres
labio inferior apenas belfo, iris
de colores indefinidos
rinoplastias en curso
tengo estilo la resiliencia germánica
el mutismo abenaquí
el saber beneventés
la crema catalana,

Camiseta beat generation bien ceñida o estampada con camuflaje
de mariposa búho
tengo una bella dentadura sin brillo,

muy pronto aprendí a desaprender
a la edad de la virginidad tal vez
viajé sin mover la cola saltando de un lugar al otro.



Acoplado al buen esquema cromático, a todos hice ver sus colores,

            del arcoíris conservé el arco no su cielo

Toda proporción respetada, tarsero de Tanzania
los ojos grandes dos piñas
traduje a siete libélulas de alas translúcidas
y amarillas en siete años yo mismo fui
traducido a la lengua
jadeante
antisocial
sometida
de los perezosos,



Bajo las aspas en movimiento de un ventilador
a 36,8°C exactamente
mi ADN se recompone, garrapatas extirpadas
de su catalepsia se descuelgan caen
de una rama y
se hunden en mi piel para chupar
mi sangre
y, está bien.



Cantos rodados de planetas que desde
el origen me rodeaban
hoy ruedan conmigo
en dirección desconocida,

                        yo no cumplo años cada año

Aparecerán fragmentos de ser de talco de azogue
de calcos del tacto

Soy todas las mujeres juntas de la cabeza
a los pies – y
me convierto en piscina en forma de corazón con fondo cobalto
me envuelvo con una servilleta
bato las alas no alzo vuelo

me debilito nuevamente, vuelvo a ser
lo que siempre fui

Poeta, traductor de poesía
            la ondulación de una hoja imprimiéndose
en la arena fangosa,



                                                           (Extensión métrica del verso)
                                                           What’s the matter with you boy?
                                                                               The Rolling Stones


En un vals sofrenado
mariposas morpho azul eléctrico vistas desde una pajarera
me pregunto como si para determinadas serpientes
el poema no sería
una especie amenazada
Imagino la longevidad del poema –
recta atravesando el tiempo, línea graduada
penetrando el mundo, segmento
Veo a esa boa constrictora que vive en un jarrón cerrado
al fondo del jardín, tres metros
de largo acurrucados, de un verde flúor
envueltos en ese estado
de trance que caracteriza
tan bien a los reptiles –
recogido, denso, retráctil
(un poema precisamente)
Sueño con sus miles de anillos
dilatándose retrayéndose con la lectura
con su metabolismo lento, su sangre fría
su fuerza constrictora
cuando nos toma el cuerpo aprieta aprieta aprieta
Con esos versos que van derecho, no regresan
a la línea, a esta extensión métrica
del verso, elasticidad requerida
para engullir aun lentamente
toda idea de la prosa
Me digo que habría que proteger
a toda costa esta especie rara
antes de que deje
de moverse hasta nosotros
como lo hace
desde la Antigüedad
silbando
susurrando
insinuándose,



                                                           (Buffet Tambor)         

Nanocámara deslizada por una arteria sanguínea
estratégica veo la vida mezclarse con la vida
la vida mezclarse de vida
Las iguanas son idénticas a las fotos
el tiempo se ha detenido en ellas
No hay duda de que el tiempo se ha cristalizado
en el cuerpo de una iguana
Lentamente, seguramente
Los detalles aparecerán en la foto
Esta iguana contempla mis reservas
glúcidos, lípidos que se acumulan
¿Me gustaría una porción de ellos?
Veo que la iguana me mira, oronda, desde los guijarros
Ya se parece a un bolso de mano con correa
¡Caramba! ¿A dónde ha ido a parar ese oro prometido
del que hablaba González a propósito del atuendo de los reyes
y de dónde proviene el nombre de Costa Rica?
Robado o bordado en las franjas de un bolso de mano:
ojalá no me conserve tanto
Ahora mi piel se desprende
se agrieta, cambia y él
no siempre se ha movido,


                                               (Desaire a Buffon)

¿Por qué no clasificar las especies animales
en función de semejanzas estructurales
por ejemplo de los sonidos que emiten
y así replantear las filiaciones?
El hombre no descendería de ninguna manera del mono
más bien de la cotorra
La cotorra por su parte
descendería del mono (al menos los guacamayos
chillones como los monos)
El hombre provendría claramente de los pájaros
los pájaros de los monos
(De hecho, el hombre no constituye el último eslabón
de la cadena alimentaria pero es su creador)
El único animal que no tiene ningún lazo con
el clima o el medio ambiente
El único en no ir desnudo sino vestido
Si tal no fuera el caso y si las leyes
de selección natural demostraran verídicas
los inuits serían velludos con la insignia de osos polares
los costarricenses irían desnudos
recubiertos de escamas
para protegerse del sol
El homo sapiens se encuentra por encima del clima
como se encuentra por encima de todo
salvo de las cotorras y de los monos
Él ha parido meteorólogos
y temperaturas probadas
Animal de pequeños futuros, si continúa
aun cuando los futuros
puedan vérselas sin él
aun cuando los futuros
puedan abrir un camino en la vegetación
y sigan produciendo sonidos


                                               (La fatiga de las estrellas)

Esta noche tengo el cielo sobre el rostro y con él
el cosmos costarricense. Esta noche el cielo estrellado

me parece un juego de dominó donde los puntos blancos
cuando se los mira de muy cerca
se exponen en grupos de tres,

Un ilusionismo evidente, universal. Ardo
en las dos caras

Mi brazo con la alta marea se alarga hasta el cielo
remplazo una estrella roja por una azul,
                                   Y ya está.

Esta noche tengo el cielo estrellado pegado al rostro
por una iguana del todo inmóvil
por el insomnio me hago retratar

retrato-robot esbozado a toda prisa
archivado en un cajón vegetativo

Se trata del mismo cielo cubierto de falsos brillantes
la misma ilusión óptica que trajo a Colón
hasta aquí con sus espejos resquebrajados
su vajilla anticuada
sus sueños rotos
su pacotilla,



Cierro los ojos, el cielo estrellado sobre el rostro
y con él el cosmos costarricense. Está tan próximo
la fatiga de los soles se desliza sobre mi piel

riesgo de una caída, máscara
hecha pedazos,

Cierro los ojos, ya no sé bien
dónde estoy,
                       

De Au coeur des esquisses
(Traducción del francés de Renato Sandoval Bacigalupo)

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