sábado, 23 de mayo de 2015

Cabeza sorda



En ruso ‘sordera’ se dice ‘glujota’; y, así leo en un diccionario, en armenio ‘cabeza’ se dice ‘gluj´’; ambas palabras, según N.Y. Marr, tendrían la misma raíz, cuya historia desde una perspectiva jafética -de ese modo la refiere Mandelstam- es como sigue.

“Ver, oír y comprender: todos estos significados se fundían al principio de los tiempos en un solo haz semántico. En los estadios más lejanos del habla no existían conceptos, solo orientaciones, miedos y deseos, solo necesidades y temores. El concepto ‘cabeza’ fue modelado por decenas de miles de años a partir de un haz de nebulosidades, y la sordera se fue convirtiendo en un símbolo.”

Ante tal hipótesis y por si la intuición de Marr no estaba errada, ahora prefiero entender que mis sempiternas migrañas se deben no tanto a que por momentos creo estar volviéndome sordo, sino más bien porque poco a poco ya no quiero ver, oír ni entender las barbaridades que suceden en mi entorno.


De: “Bitácora de poeta”.



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