martes, 19 de mayo de 2015

Christo en la Costa Verde




Al transitar casi a diario por la Costa Verde, veo el enmallado gris, incompleto, lleno de huecos que aún pueden permitir el paso de piedras o rocas asesinas, y entiendo que es un trabajo nada fácil de hacer. Pero se me viene a la mente el del búlgaro Christo, famoso por cubrir con telas y redes edificios emblemáticos (¡ah, esta palabreja!) como el Museo Louvre o el Puente Nuevo de París sobre el Sena, el Reichstag o Parlamento de Berlín, la Ópera de Sydney, aunque también -parece increíble- cadenas montañosas como las de Valley Curtain en Colorado, EEUU (ver foto inferior). Entonces me pregunto si aún habría tiempo o deseos para que al triste y patético enmallado limeño se le agregara al menos algún color, por ejemplo el verde (que no el amarillo, por favor), de manera que esa ruta -abandonada al caos y a su suerte- se condijese con su nombre, por lo menos de mentirita. 




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