domingo, 31 de mayo de 2015

Otros poemas del brasileño 
Fernando Fiorese





Retratos sin fecha

Podía retocarlo
como el verde de esta tarde,
como el verbo de este lápiz,
como el viento en la ventana.

Aquí el término del linaje:
monstruo o mariposa
arrastrando nuestro cadáver.

hay un rictus
oculto en esta catástrofe.

El rostro acoge una filiación incierta.


Pequeño libro de linajes

Ya no sé conducir distancias.
Imposible el horizonte
como gaveta vacía.

Si las cosas se enemistan,
las cercas me acogen.
Me quedo fuera hasta aludir al tejado.


Arte poética

por qué de todos los libros conozco
solo el silencio
por qué el número no calcula
la edad que teníamos
cuando el miedo llegó
por qué el espejo ofrece su reverso
por qué inmolamos la infancia en la palabra

la palabra
que nada genera
ni se destruye



Amelia, como Gradiva

Qué bellos los pies
de la joven pérdida en la penumbra.

Qué ásperos los espíritus
bajo el sol del mediodía.

Qué frágiles la mariposa,
el lagarto, la rosa.

¿Cuánto demora
desmontar un fantasma?


Espejo

Según Clarice Lispector, “no existe la palabra espejo – solo espejos”. Serían todos idénticos, a no ser por el geranio que crece en algunos.

Cuando están en la sala, son gentiles, protocolares. Hasta distantes, si bien atentos. Buscan indicios entre los muebles.
En el cuarto, se vuelven asesinos suaves. Sorprenden a sus víctimas disfrazados de amantes o libros de cabecera.
Los más peligrosos, sin embargo, no se dejan ver.

Criados en cautiverio, pueden ser domesticados. Entonces se comportan como cualquier niño, salvo por un don para atravesar paredes y prever la muerte de personas de la casa.


***

EL SILENCIO era antes,
cuando cada palabra
inauguraba un espanto
y la carne
en verbos se desvelaba,
tocando todo lo que nacía
fuera música caracol
piedra mar o vendaval.
De bruces sobre la nada,
canté las encarnaciones del fuego,
el diluvio de las cosas deseadas.
Sí,
            el silencio era antes,
y transformó mi sed
en un río de palabras.

***

LA MEMORIA era antes.
Entre las minucias del suelo,
el tiempo excavaba
las entrañas de Dios.
-Todo es sagrado.
Después el destierro.
Al margen de las cosas
me tiendo sobre la niebla,
la niebla que abraza al verbo.


Ex-voto

La casa sitiada por la lluvia

perros devoran piedras nubes plantas
el oratorio consumido por relámpagos
dioses enterrándose en el patio

ninguna devoción.


Mañana

En la claridad del patio
nada se mueve.

solo el mármol de las columnas
se bate con el viento.

todo lo solo preanuncia la caída
la palabra que hienda la mañana.

emigrado de la sombra
me entrego al desgaste del viento.

ah el azul
el azul me desampara.


En el desierto

venga el desierto
y el álgebra de la nube
desmantela los signos
que me traducen
cuando los ojos yerran
entre raspones
y el nómade olvida
el camino donde
y cuanto consume
el mar que busca


(Traducción del portugués de Renato Sandoval Bacigalupo. Poemas tomados de Il corpo disonante. Cinque poeti brasiliani contemporanei. A cura de Prisca Agustoni (testo a fronte portoghese-italiano). Lugano: Alla chiara fonte, 2008, pp. 36-48)


Fernando Fiorese

Nació en Pirapetinga, Minas Gerais (Brasil) en 1963. Poeta, narrador y ensayista, se graduó en Comunicación Social por la Universidad de Juiz de Fora, y se doctoró en Semiología por la Universidad Federal de Río de Janeiro. Todos su libros de poesía han sido reunidos en el volumen Corpo portátil (2002), luego del cual publicó Dicionário mínimo (2002) y otros más.


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