jueves, 21 de mayo de 2015

Un poema de Gösta Agren
(Finlandia, 1936)

En la foto, mis abuelos maternos: Augusto Bacigalupo Postock y Carmen Talavera Melgar, alias "La Pu".





Retrato de los abuelos maternos

Allí están ellos, aparentemente sin
secretos, pues los años y la pobreza
los han aclarado. Pero la cámara
miente, como todo lo que no
dice nada más
que la verdad. Él hizo lo que otros,
volvióse padre, construyó su casa.
Ella asistió al enfermo, practicó
la caridad. Pero todos los movimientos
del abuelo eran cual dedos de ceniza
yendo a tientas como quería la fría
corriente del piso. Su bondad parecía
más bien otra cosa: una severidad que nunca
amonesta sino que exige. Muy pronto
ella supo que esa era
su única defensa. Así
puede que haya sido, pero acaso
nuestra vida sea solo una línea
en el poema sobre nuestra vida. Tal vez
no seamos el nombre
que escribimos, sino
la mano sin nombre
que toma el lapicero.



(Traducción del sueco de Renato S. Bacigalupo)




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