lunes, 1 de junio de 2015

Dos poemas más de 
Carlos Drummond de Andrade


Pensando en las medias verdades y en las dobles mentiras que proliferan en la política peruana (y mundial), así como en la necesidad de una mediana transparencia para el bienestar de todos, aquí estos dos textos. Y con esto, ¡a bajar el telón! (RSB)






Canto esponjoso

Bella
esta mañana sin carencia de mito,
y miel libada sin blasfemia.

Bella
esta mañana u otra posible,
esta vida u otra invención
sin, en la sombra, fantasmas.

Humedad de arena adhiérese al pie.
Engullo el mar, que me engulle.
Valvas, curvos pensamientos, matices de la luz
azul
            completa
sobre formas constituidas.

Bella
la travesía del cuerpo, su fusión
en el cuerpo general del mundo.

Deseos de cantar. Pero tan absolutos
que me callo, pleno.


Verdad

La puerta de la verdad estaba abierta,
pero solo dejaba pasar
a media persona cada vez.

Así no era posible dar con toda la verdad,
porque la media persona que entraba
solo traía el perfil de media verdad.
Y su segunda mitad
volvía igualmente con medio perfil.
Y los medios perfiles no coincidían.

Destruyeron la puerta. Derrumbaron la puerta.
Llegaron al lugar luminoso
donde la verdad esplendía sus fuegos.
Era dividida en mitades
diferentes una de la otra.

Se llegó a discutir cuál la mitad más bella.
Ninguna de las dos era del todo bella.
Y había que optar. Cada uno optó conforme a
su capricho, su ilusión, su miopía.

(Traducción del portugués de Renato Sandoval Bacigalupo. Tomado de Carlos Drummond de Andrade. Poemas. Lima: Embajada de Brasil en el Perú, 1989.)


Canto esponjoso

Bela
esta manhã sem carência de mito,
e mel sorvido sem blasfêmia.

Bela
esta manhã ou outra possível,
esta vida ou outra invenção,
sem, na sombra, fantasmas.

Umidade de areia adere ao pé.
engulo o mar, que me engole.
Valvas, curvos pensamentos, matizes da luz
azul
          completa
sobre formas constituídas.

Bela,
a passagem do corpo, sua fusão
no corpo geral do mundo.
Vontade de cantar. Mas tão absoluta
que me calo, repleto.



Verdade

A porta da verdade estava aberta, 
mas só deixava passar
meia pessoa de cada vez.

Assim não era possível atingir toda a verdade,
porque a meia pessoa que entrava
só trazia o perfil de meia verdade.

E sua segunda metade
voltava igualmente com meio perfil.
E os dois meios perfis não coincidiam.

Arrebentaram a porta. Derrubaram a porta.
Chegaram a um lugar luminoso
onde a verdade esplendia seus fogos. 
Era dividida em duas metades,
diferentes uma da outra.

Chegou-se a discutir qual a metade mais bela.
As duas eram totalmente belas.
Mas carecia optar. Cada um optou conforme
seu capricho, sua ilusão, sua miopia.

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