miércoles, 17 de junio de 2015

Kafka 
y las múltiples variables de la vida





Los que pasan corriendo

            Cuando en la noche uno sale a caminar y se encuentra con un hombre visible desde lejos -pues la calle se empina ante nosotros y hay luna llena-, que corre en dirección nuestra, no lo agarraremos, ya porque sea débil y harapiento, ya porque alguien lo persiga corriendo y gritando, sino que dejaremos que continúe su carrera.

            Pues es de noche y no es culpa nuestra que la calle en luna llena se empine hasta nosotros; además, tal vez esos dos organizaron una cacería para su solaz; tal vez ambos huyen de un tercero; tal vez el primero es perseguido no obstante su inocencia; tal vez el segundo quiere asesinarlo y no queremos ser cómplices del crimen; tal vez ninguno de los dos sabe nada del otro y se dirigen corriendo, cada uno por su cuenta, a la cama; tal vez son noctámbulos; tal vez el primero porta armas.

            Y, finalmente, ¿no podríamos estar cansados, no hemos bebido tanto vino? Nos alegramos de haber perdido de vista también al segundo.



(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)

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