domingo, 14 de junio de 2015

Kafka y Prometeo
o del cansancio y el olvido






Prometeo

Acerca de Prometeo informan cuatro leyendas: según la primera, por haber traicionado a los dioses ante los hombres, fue aherrojado en el Cáucaso, y los dioses le enviaron águilas que devoraban su hígado, el cual siempre volvía a crecer.
            De acuerdo a la segunda, Prometeo, a causa del dolor de los picos desgarradores, se fue apretando contra la roca hasta hacerse uno con ella.
            Según la tercera, su traición fue olvidada con el correr de los milenios, los dioses lo olvidaron, las águilas, él mismo lo olvidó.
            Según la cuarta, se cansaron de esa historia sin fundamento. Los dioses se cansaron, las águilas se cansaron, la herida se cerró de cansancio.
            Quedó el inexplicable peñasco. La leyenda intenta explicar lo inexplicable. Pues si ella proviene del fondo de una verdad, tiene que terminar volviendo a lo inexplicable.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo. Tomado de Franz Kafka. “La metamorfosis y otros relatos. Lima: PUC, 2004, trad. de RSB, 634 pp.)





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