domingo, 7 de junio de 2015

La piel de Cueto





Si bien las novelas de Alonso Cueto (Lima, 1954) suelen ser -en mi opinión- frías, opacas, distantes y hasta desangeladas, por el contrario, sus artículos y ensayos están cargados de luz, de calor, de fuerza y hasta de emocionante e intensa pasión. Esto a propósito de la lectura -de un solo tirón- que acabo hacer de La piel de un escritor. Contar, leer y escribir historias (Lima: FCE, 2014, 158 pp,). Este conjunto de textos reflexiona sobre el oficio de escribir y los requisitos técnicos y lingüísticos, pero también éticos  y existenciales que debería tener todo aquel que no solo escriba correctamente (para bien o para mal, de un tiempo a esta parte los narradores gramaticalmente correctos abundan), sino sobre todo que tenga en verdad algo importante que decir. Cueto cumple a cabalidad este propósito y lo ejecuta de una manera brillante y contundente, haciendo uso de una prosa luminosa y reveladora, cargada de rica experiencia y poblada de un sinfín de sorprendentes y perspicaces atisbos y reflexiones, que muy pronto, y con toda razón (o sinrazón) cautivan y deslumbran al lector, quien al final quedará muy agradecido con este autor, pues cómo no estarlo si, debido a él, se termina medianamente iluminado en este sombrío bosque de la vida (literaria), que asusta y espanta incluso a las mismas penas. (RSB)

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