sábado, 6 de junio de 2015

Transformaciones post-mórtem





Siempre he creído que las aves -móviles y trashumantes por naturaleza- al morir se convierten en árboles, los cuales por cierto echan raíces y ya no se desplazan. Con ello los bosques serían enormes cementerios de pájaros que, sin embargo, con la desertificación, van desapareciendo del todo y en consecuencia desaparece asimismo la huella de que alguna vez hubo seres que navegaban libres por el espacio y que no había rincón del mundo que no fuese su morada. Inevitable, pues, preguntarse en qué nos convertiremos nosotros cuando pase nuestro tiempo en la tierra. ¿También en árboles? No creo que a tanto llegue nuestra fortuna . Si al menos fuera como la del elefante, padre de Malaika, la princesa sin súbditos, me daría por bien servido.

http://airamvl.com/2012/09/10/cortometraje-malaika-la-princesa/

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