domingo, 21 de junio de 2015



Saludo a los padres huérfanos






Así como hay hijos huérfanos, hay padres que también lo somos, si bien no necesariamente de manera literal. "Pero, naturalmente, vosotros [también] sois hijos", decía Vallejo en Trilce XII. Por haber sido "malos", "indolentes", abandonadores, con razón o sin ella, se nos fustiga en este, para muchos, tan tierno y sentimental día. A esos padres, pares míos, mi inabarcable abrazo, solidario, solitario. (RSB)
 

sábado, 20 de junio de 2015

Kafka, el Perú y yo




Como lector y traductor esforzado y avezado que soy de Kafka desde hace mucho, he terminado vanidosamente convenciéndome de que en su compleja y maravillosa obra hay una serie de guiños hacia mi persona en particular. Un ejemplo de ello es la cita de abajo, procedente de sus Diarios, que está fechada el 6 de febrero (día de mi cumpleaños) de 1922 (annu mirábilis para la literatura mundial), en que menciona ni más ni menos que al para él mítico Perú, y donde habla, con desacostumbrado optimismo, de la posibilidad de tener grandes logros. En ese sentido, creo que si, pese a una cantidad inimaginable de dificultades que habrá que enfrentar, al final se concreta un tercer Fiplima en abril de 2016, el amigo Kafka habrá ratificado, con una anterioridad de casi cien años, la validez del lema de ese festival: "Todo lo imaginable es posible". (RSB)




"6 de febrero de 1922. Consuelo al enterarme de que, en París, Bruselas, Londres y Liverpool, alguien sirvió en un vapor brasileño, que siguió el curso del Amazonas hasta la frontera del Perú; soportó, con relativa facilidad, las tremendas penalidades de la campaña de invierno en las Siete Comunas, porque desde su infancia, estaba acostumbrado a los trabajos penosos. El consuelo no radica únicamente en la exposición demostrativa de estas posibilidades, sino en la gozosa sensación de que, con tales logros a este primer nivel, uno lucha por obtener, a la vez, otras conquistas a un segundo nivel: hay que arrancar muchas cosas de unas manos que se niegan a abrirse. O sea, que es posible."



viernes, 19 de junio de 2015

Kafka
o la orfandad y desubicación metafísicas



Un poco como Vallejo, pero no sentimental como este. (RSB)



Regreso a casa
(Heimkehr)



            He regresado, he atravesado el zaguán y miro alrededor. Es el viejo patio de mi padre. El charco en el medio. Objetos viejos, inservibles, yacen entremezclados impidiendo el paso hacia la escalera del desván. El gato acecha desde la baranda. Un trapo hecho jirones, atado alguna vez a una pértiga durante un juego, se agita en el viento. He llegado. ¿Quién me recibirá? ¿Quién estará esperando detrás de la puerta de la cocina? Sale humo de la chimenea, están haciendo el café para la cena. ¿Te agrada, te sientes en casa? No lo sé, me siento bastante inseguro. Es la casa de mi padre, pero cada quien está fríamente junto al otro, como si estuviesen ocupados en sus propios asuntos, que en parte he olvidado y en parte nunca he conocido. ¿De qué puedo servirles, qué soy yo para ellos, aun si soy el hijo del padre, del viejo hacendado? Y no me atrevo a tocar la puerta de la cocina, y solo escucho a lo lejos, solo desde lejos escucho. Y puesto que escucho desde lejos no oigo nada, solo oigo un golpe suave de reloj o tal vez solo creo oírlo, aproximándose desde los días de la infancia. Lo demás que sucede en la cocina es secreto de los que allí están sentados y que me ocultan. Mientras más se vacila ante la puerta, más extraño se vuelve uno. ¿Cómo sería si ahora alguien me abriese la puerta y me preguntará algo? ¿Acaso yo mismo no estaría entonces como alguien que quiere ocultar su secreto?
¡Habrá III Fiplima!





Queridos amigos, disculpen tanto silencio, pero ha habido lamentablemente muchas razones para ello. Ahora, sin embargo, me da mucho gusto confirmarles que habrá de todos modos un tercer Fiplima (Festival Internacional de Poesía de Lima), que se realizará en la primera semana del 2016, con la participación de unos cien poetas de todo el mundo (por cierto, ellos vienen solo con invitación. La lista ya está cerrada). Además, habrá una serie de actividades paralelas en las que podrá participar toda la población. Aunque esencialmente no es nada importante, cabe destacar que el I Fiplima tuvo un impacto mediático a nivel nacional sobre un millón y medio de personas, y el II, sobre  dos millones. En algunas semanas les mandaremos información más concreta. De momento, esta página (la del Facebook)queda suspendida hasta una muy próxima oportunidad; lo digo que por ello no se podrá absolver cualquier consulta que podría venir de parte de ustedes. Finalmente, por favor, sigan todos en espíritu de poesía y les deseo lo mejor. (Renato Sandoval Bacigalupo-Director del Fiplima).

jueves, 18 de junio de 2015

Kafka 
y los pequeños detalles de la vida






El pasajero


            Estoy parado en la plataforma del tranvía, completamente inseguro con respecto a mi posición en este mundo, en esta ciudad. Ni siquiera por acaso sabría señalar qué derechos me asisten en cualquier sentido que se quiera. De ninguna manera puedo justificar por qué me encuentro en esta plataforma, me sostengo de esta agarradera, me dejo llevar por este vehículo, las personas lo esquivan, o siguen su camino o contemplan las vitrinas. Nadie me lo exige, pero eso no me importa.
            El tranvía se aproxima a un paradero, una muchacha se coloca cerca del estribo, lista para bajar. Me parece tan definida, como si la hubiese tocado. Está vestida de negro; los pliegues de su falda casi no se mueven; la blusa es ceñida y tiene un cuello de encaje blanco y fino; su mano izquierda se apoya por completo en el tabique; el paraguas de su mano derecha descansa en el segundo peldaño. Su rostro es moreno; la punta de la nariz, levemente contraída a los lados, es ancha y redonda. Tiene una abundante cabellera oscura y vello ralo en su sien derecha. Su pequeña oreja es compacta y, sin embargo, porque estoy cerca, puedo ver todo el reverso del pabellón derecho y la sombra en la raíz.
            Entonces me pregunté: ¿cómo puede ser que no se sorprenda de sí misma, que mantenga la boca cerrada y que no diga nada por el estilo?



(Traducción de alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)

miércoles, 17 de junio de 2015

Kafka 
y las múltiples variables de la vida





Los que pasan corriendo

            Cuando en la noche uno sale a caminar y se encuentra con un hombre visible desde lejos -pues la calle se empina ante nosotros y hay luna llena-, que corre en dirección nuestra, no lo agarraremos, ya porque sea débil y harapiento, ya porque alguien lo persiga corriendo y gritando, sino que dejaremos que continúe su carrera.

            Pues es de noche y no es culpa nuestra que la calle en luna llena se empine hasta nosotros; además, tal vez esos dos organizaron una cacería para su solaz; tal vez ambos huyen de un tercero; tal vez el primero es perseguido no obstante su inocencia; tal vez el segundo quiere asesinarlo y no queremos ser cómplices del crimen; tal vez ninguno de los dos sabe nada del otro y se dirigen corriendo, cada uno por su cuenta, a la cama; tal vez son noctámbulos; tal vez el primero porta armas.

            Y, finalmente, ¿no podríamos estar cansados, no hemos bebido tanto vino? Nos alegramos de haber perdido de vista también al segundo.



(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)

martes, 16 de junio de 2015

Kafka, 
la hora y la risa a solas





¡Renuncia!

            Era muy temprano por la mañana, las calles estaban limpias y vacías, me dirigía a la estación. Cuando comparé la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, vi que ya era bastante más tarde de lo que había imaginado, tenía que darme mucha prisa, el susto que me produjo este descubrimiento me perturbó, aún no me orientaba bien en esa ciudad. ¨Por suerte había un guardia en los alrededores, corrí hacia él y, sin aliento, le pregunté el camino. Sonrió y dijo: “¿Por mí quieres saber cuál es el camino?” “Sí”, dije, “ya que no puedo hallarlo por mí mismo.” “Renuncia a ello, renuncia”, dijo, y dio media vuelta con gran ímpetu, como la gente que quiere estar a solas con su risa.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval B.)


Gibs auf!


            Es war sehr früh am Morgen, die Straßen rein und leer, ich ging zum Bahnhof. Als ich eine Turmuhr mit meiner Uhr verglich, sah ich, daß es schon viel später war, als ich geglaubt hatte, ich mußte mir sehr beeilen, der Schrecken über diese Entdeckung ließ mich im Weg unsicher werden, ich kannte mich in dieser Stadt noch nicht sehr gut aus, glücklicherweise war ein Schutzmann in der Nähe, ich lief zu ihm und fragte ihn atemlos nach dem Weg. Er lächelte und sagte: “Von mir willst du den Weg erfahren?” “Ja”, sagte ich, “da ich ihn selbst nicht finden kannn.” “Gibs auf, gibs auf”, sagte er und wandte sich mit einem großen Schwunge ab, so wie Leute, die mit ihrem Lachen allein sein wollen.

lunes, 15 de junio de 2015

Kafka 
y la soledad, el barullo, la nada





La ventana a la calle

            Aquel que vive solitario y que, sin embargo, desea en ocasiones conectarse con algo; aquel que, considerando los cambios del día, del clima, de sus relaciones profesionales y cosas por el estilo, quiere ver de pronto un brazo al que pudiera aferrarse, no estará en condiciones de pasarla mucho tiempo sin una ventana que dé a la calle. Y le va bien no desear nada, y solo se aproxima a la ventana como un hombre cansado, cuya mirada oscila entre el público y el cielo, y no quiere pero igual ha inclinado la cabeza un poco hacia atrás; pero con todo los caballos de abajo se lo llevarán violentamente en ese flujo de coches y de ruido, y finalmente hasta la armonía humana.



(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)
Kafka y la urgencia de partir





La partida

            Ordené sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé mi caballo y lo monté. A lo lejos escuché una trompeta, le pregunté qué significaba ello. No sabía nada y no había escuchado nada. Me detuvo en el portón y me preguntó: “¿Hacia dónde cabalga el señor?” “No lo sé”, dije, “solo me marcho de aquí, solo me marcho de aquí. Siempre irse de aquí, solo así podré alcanzar mi meta?” “¿Conoces, pues, tu meta?”, preguntó él. “Sí”, respondí, “ya lo dije. Marcharme de aquí, esa es mi meta.”

(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)


Der Aufbruch


            Ich befahl mein Pferd aus dem Stall zu holen. Der Diener verstand mich nicht. Ich ging selbst in den Stall, sattelte mein Pferd und bestieg es. In der Ferne hörte ich eine Trompete blasen. Ich fragte ihn, was das bedeutete. Er wußte nichts und hatte nichts gehört. Beim Tore hielt er mich auf und fragte: “Wohin reitet der Herr?” “Ich weiß es nicht”, sagte ich, “nur weg von hier, nur weg von hier. Immerfort weg von hier, nur so kann ich mein Ziel erreichen.” “Du kennst also dein Ziel?”, fragte er. “Ja”, antwortete ich, “ich sagte es doch. Weg von hier – das ist mein Ziel.”

domingo, 14 de junio de 2015

Kafka y Prometeo
o del cansancio y el olvido






Prometeo

Acerca de Prometeo informan cuatro leyendas: según la primera, por haber traicionado a los dioses ante los hombres, fue aherrojado en el Cáucaso, y los dioses le enviaron águilas que devoraban su hígado, el cual siempre volvía a crecer.
            De acuerdo a la segunda, Prometeo, a causa del dolor de los picos desgarradores, se fue apretando contra la roca hasta hacerse uno con ella.
            Según la tercera, su traición fue olvidada con el correr de los milenios, los dioses lo olvidaron, las águilas, él mismo lo olvidó.
            Según la cuarta, se cansaron de esa historia sin fundamento. Los dioses se cansaron, las águilas se cansaron, la herida se cerró de cansancio.
            Quedó el inexplicable peñasco. La leyenda intenta explicar lo inexplicable. Pues si ella proviene del fondo de una verdad, tiene que terminar volviendo a lo inexplicable.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo. Tomado de Franz Kafka. “La metamorfosis y otros relatos. Lima: PUC, 2004, trad. de RSB, 634 pp.)





sábado, 13 de junio de 2015

Kafka y los desgarros de la vida




El buitre

Había una vez un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado las botas y las medias, y ahora me picoteaba los pies. Siempre hacía un destrozo, luego revoloteaba inquietamente sobre mí y después continuaba con su tarea. Pasó un señor, se quedó mirando un rato y entonces preguntó por qué toleraba yo al buitre. “Estoy indefenso”, dije, “él llegó y empezó a picotearme; luego, por cierto, quise espantarlo; hasta intenté estrangularlo, pero una bestia de ese tipo tiene mucha fuerza y quería saltarme a la cara. Fue entonces que preferí sacrificar los pies. Ahora están casi destrozados.” “¿Cómo se deja usted atormentar de ese modo”, dijo el señor, “un tiro y el buitre es historia.” “¿Usted cree?”, pregunté, “¿no quiere encargarse del asunto?” “Con gusto”, dijo el señor, “solo debo ir a mi casa y tomar mi escopeta. ¿Puede esperar todavía media hora más?” “No lo sé”, dije y por un instante me quedé paralizado de dolor, luego dije: “Por favor, inténtelo de todos modos.” “Bueno”, dijo el señor, “me daré prisa.” El buitre había estado escuchando tranquilamente nuestro diálogo y dejado vagar su mirada entre el señor y yo. Ahora vi que él había comprendido todo, levantó vuelo, retrocedió como para lograr el impulso necesario y, como un lanzador de jabalina, hundió profundamente su pico en mi boca. Al caer de espaldas me sentí liberado; que en mi sangre, que colmaba todas las honduras e inundaba todas las orillas, él irremediablemente se ahogaba.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo. Tomado de Franz Kafka. La metamorfosis y otros relatos. Lima: PUC, 2004, trad. de RSB, 634 pp.)





Der Geier



Es war ein Geier, der hackte in meine Füße. Stiefel und Strümpfe hatte er schon aufgerissen, nun hackte er schon in die Füße selbst. Immer schlug er zu, flog dann unruhig mehrmals um mich und setzte dann die Arbeit fort. Es kam ein Herr vorüber, sah ein Weilchen zu und fragte dann, warum ich den Geier dulde. »Ich bin ja wehrlos«, sagte ich, »er kam und fing zu hacken an, da wollte ich ihn natürlich wegtreiben, versuchte ihn sogar zu würgen, aber ein solches Tier hat große Kräfte, auch wollte er mir schon ins Gesicht springen, da opferte ich lieber die Füße. Nun sind sie schon fast zerrissen.« »Daß Sie sich so quälen lassen«, sagte der Herr, »ein Schuß und der Geier ist erledigt.« »Ist das so?« fragte ich, »und wollen Sie das besorgen?« »Gern«, sagte der Herr, »ich muß nur nach Hause gehn und mein Gewehr holen. Können Sie noch eine halbe Stunde warten?« »Das weiß ich nicht«, sagte ich und stand eine Weile starr vor Schmerz, dann sagte ich: »Bitte, versuchen Sie es für jeden Fall.« »Gut«, sagte der Herr, »ich werde mich beeilen.« Der Geier hatte während des Gespräches ruhig zugehört und die Blicke zwischen mir und dem Herrn wandern lassen. Jetzt sah ich, daß er alles verstanden hatte, er flog auf, weit beugte er sich zurück, um genug Schwung zu bekommen und stieß dann wie ein Speerwerfer den Schnabel durch meinen Mund tief in mich. Zurückfallend fühlte ich befreit, wie er in meinem alle Tiefen füllenden, alle Ufer überfließenden Blut unrettbar ertrank.

viernes, 12 de junio de 2015

¿Culpa y redención en el Perú?







Mitigada en parte la conmoción que me causó su lectura por la alta carga de dolor, pero también de dura poesía que conlleva, por fin un libro que ofrezca una nueva perspectiva del conflicto armado interno que durante dos décadas sufrió el Perú y que, para vergüenza eterna, dejó setenta mil muertos. Los rendidos. Sobre el don de perdonar (Lima: IEP, 2015, 160 pp.), del historiador y poeta José Carlos Agüero, es una reflexión lúcida y a la vez agónica sobre la violencia política en el país, las heridas acaso incurables que esta generara y la posibilidad de desarrollar una cultura de verdadera reconciliación y perdón. Lúcida porque la hace con conocimiento de causa, ya que el autor no solo es hijo de padres senderistas que murieron ejecutados extrajudicialmente, sino también por haberse convertido en uno de los principales estudiosos del tema, aparte de estar a todas luces comprometido con la defensa de los derechos humanos. Agónica porque al ser familiar de victimarios, padece en principio el inevitable estigma de las víctimas de tal conflicto, con la consecuente discriminación, sospecha y rechazo por parte de estas. 

Sin embargo, lo que hace original, pero sobre todo importante y necesaria esta visión “desde adentro”, es que Agüero, reconociendo responsabilidades propias como ajenas, se plantea la posibilidad de ampliar los conceptos de víctima y de victimario, así como de justicia, memoria y perdón, de manera tal que así como, por ejemplo, la Comisión  de la Verdad y Reconciliación (CVR) señaló muchas veces que los responsables (podría decirse acaso “los victimarios) de la violencia en el Perú éramos todos sin excepción, inversamente, desde este punto de vista, también se podría afirmar que todos hemos sido víctimas, incluso los que iniciaron el conflicto armado o, por lo menos los allegados y familiares de estos. 

Como sea -y esto es lo que dota de honestidad, gravedad y humanidad al libro- es el hecho de que Agüero se plantee todo esto interrogando, dudando, cuestionando todo tipo de alternativa o posibilidad que suponga caer en el simplismo o el maniqueísmo, o también en el revanchismo y en el sentimiento de superioridad moral por parte de unos sobre otros. El autor se pregunta, entre muchas otras cosas, si la sociedad llegará a entender algo de lo que él está por completo convencido: que todas las personas sin excepción son humanas y, por lo mismo, así como deberían ser castigadas en caso de no respetar los derechos humanos, también podrían ser susceptibles de comprensión y de perdón.  

Pero Agüero también lucha denodadamente en su fuero interno al hacer un esfuerzo enorme para entender a los que lo denigran y rechazan debido a su malhadada “herencia familiar” (“¿Es justo que las culpas se hereden?”, se pregunta repetidas veces); es más, trata de entenderlos y de no quedarse paralizado en el resentimiento o en el miedo para avanzar a una nueva posición desde donde eventualmente se pueda ver y saber si hay en realidad alguna posibilidad de salir del impasse que consiste en echarse recíprocamente la culpa ad infinitum, con miras a encontrar algún día sino la reconciliación por lo menos un silencio sin aires de miedo, odio y pura muerte. (RSB).

martes, 9 de junio de 2015

Cinco poemas breves de 
Affonso Romano de Sant’Anna
(Belo Horizonte, 1937)






Analfabético

Nunca diré la palabra completa
pues entre Alfa y Omega
soy Beta.

Nunca diré la verdad absoluta
pues lo que expongo
ni siquiera es victoria,
solo una parte de la lucha.


Arqueología

Ya sé lo bastante sobre la infelicidad de mi vecino
para poder dedicarme mejor
a salvar la vida de los extintos etruscos.

Por mi vecino
poco puedo hacer más de lo que hago.
Pero a los etruscos puedo ayudarlos
cuando Furio Camilo
llegue a saquearlos en el 396.

Salvaré ese vaso de alabastro de Volterra,
esa cabeza femenina, de mármol, en Selinunte,
el sarcófago de Villa Giulia
con el relieve de los esposos amándose desnudos.

A los pobres y miserables
los tienen siempre con ustedes,
pero la belleza es rara y avara.

Si yo no la rescatase en mí,
no podré cuidar de mi vecino
cuando llegue la peste negra de 1348.


Lingüística

Dice el lingüista:
-“la palabra perro no muerde”.
Muerde.
Salí con la pierna sangrando después de clase.

Dice el lingüista:
-“la palabra perro no ladra”.
Ladra
y no me deja dormir
con sus ladridos.

Dice el lingüista:
“la palabra perro no come”.
Come
y se alimenta de mi carne.


Vejez erótica

Estoy viviendo la gloria de mi sexo
a dos pasos del crepúsculo.

Dios no se escandaliza de eso.

El júbilo maduro de la carne
me enternece.
Envejezco, sí. Y
(ocultamente)
                        resplandezco.



Imagen

No soy dueño de esta imagen que soy yo.
No soy dueño de esta imagen: él.
Él no soy yo.
Conversamos en el desván de las frases.
Alternamos pronombres personales.
¿Yo soy mi él?
Con este lapicero en la mano escribo.
Con esta cabeza en los hombros espantado pienso.
Miro a ese, eso, a él.
¿Quién soy él?
Desamparado me pierdo en el intervalo
del espejo.


(Traducción del portugués de Renato Sandoval Bacigalupo)


Analfabético

Nunca direi a palavra completa
pois entre Alfa e Ômega
sou Beta.

Nunca direi a verdade absoluta
pois o que exponho
não é sequer vitória,
mas uma parte da luta.


Arqueologia

Já sei o bastante sobre a infelicidade do meu vizinho
para poder dedicar-me melhor
a salvar a vida dos extintos etruscos.

Pelo meu vizinho
pouco posso fazer mais do que faço.
Mas pelos etruscos, posso ajudá-los
quando Furio Camilo
vier saqueá-los em 396.

Salvarei aquele vaso de alabastro de Volterra,
aquela cabeça feminina, em mármore, em Selinunte,
o sarcófago de Villa Giulia
com o relevo dos esposos nus se amando.

Os pobres e miseráveis
sempre os tendes convosco,
mas a beleza é rara e avara.

Se eu não a resgatar em mim,
não poderei cuidar do meu vizinho
quando vier a peste negra de 1348.



Lingüística

Diz o lingüista:
-“a palavra cão não morde”.
Morde.
Saí com a perna sangrando após a aula.

Diz o lingüista:
-“a palavra cão não late”.
Late
e não me deixa dormir
com seus latidos.

Diz o lingüista:
“a palavra cão não come”.
Come
e se alimenta de minha carne.



Velhice erótica

Estou vivendo a glória de meu sexo
a dois passos do crepúsculo.

Deus não se escandaliza com isto.

O júbilo maduro da carne
me enternece.
Envelheço, sim. E
(ocultamente)
                        resplandeço.


Imagem

Não sou dono dessa imagen que sou eu.
Não sou dono dessa imagen: ele.
Ele não sou eu.
Conversamos no desvão das frases.
Intervalamos pronomes pessoais.
Eu sou meu ele?
Com essa caneta na mão escrevo.
Com essa cabeça nos ombros espantado penso.
Olho aquele, elo, ele.
Quem sou ele?
Desamparado me perco no intervalo

do espelho.

lunes, 8 de junio de 2015

Puno édito




Preparando ya lo que será el Festival Internacional de Poesía "La Vuelta del Titicaca" para inicios del 2016, aquí solo algunos de las decenas de libros que de un tiempo a esta parte están editando, y de manera impecable, el Gobierno Regional de Puno, la Municipalidad de ese departamento y la Universidad Nacional del Altiplano. Destacan las dos colecciones editadas por el municipio provincial: "Munilibros" y "Munilibros provincias". La primera sobre diferentes aspectos de todo el departamento (historia, arqueología, literatura, danzas etc.), y la otra dedicada a cada una de las trece provincias de la región. 

Lo increíble (pero demostradamente nada imposible) es que estos libritos tienen en promedio 120 páginas, de impoluta impresión, incluso con fotos a colores en papel couché, en sendas ediciones masivas de por lo menos 10,000 copias cada una y a solo s/.1.50 (medio dólar) el ejemplar. Aunque lo más increíble tal vez consista en que sea un organismo público el que lance y sostenga esta invalorable iniciativa, algo sin embargo que por definición toda entidad estatal debería ejecutar. Por cierto, ni imaginar que esto podría darse en Lima, ni tampoco en los otros 22 departamentos o "regiones" del Perú. 





En lo que se refiere a Lima -que tiene ya diez millones de habitantes, es decir, la tercera parte de la población nacional-, cuántos saben siquiera cuántas provincias tiene el departamento, cuáles son sus capitales o -algo aún más improbable- cuántos conocen la historia y la cultura de esos lugares. En fin, mejor quedémonos con el ejemplo de Puno, que merece ser replicado hasta el infinito. Aprovecho para agradecer aquí a mi buena amiga Liliana Quinto Laguna​, quien generosamente me ha alcanzado las dos colecciones mencionadas. 

domingo, 7 de junio de 2015

La piel de Cueto





Si bien las novelas de Alonso Cueto (Lima, 1954) suelen ser -en mi opinión- frías, opacas, distantes y hasta desangeladas, por el contrario, sus artículos y ensayos están cargados de luz, de calor, de fuerza y hasta de emocionante e intensa pasión. Esto a propósito de la lectura -de un solo tirón- que acabo hacer de La piel de un escritor. Contar, leer y escribir historias (Lima: FCE, 2014, 158 pp,). Este conjunto de textos reflexiona sobre el oficio de escribir y los requisitos técnicos y lingüísticos, pero también éticos  y existenciales que debería tener todo aquel que no solo escriba correctamente (para bien o para mal, de un tiempo a esta parte los narradores gramaticalmente correctos abundan), sino sobre todo que tenga en verdad algo importante que decir. Cueto cumple a cabalidad este propósito y lo ejecuta de una manera brillante y contundente, haciendo uso de una prosa luminosa y reveladora, cargada de rica experiencia y poblada de un sinfín de sorprendentes y perspicaces atisbos y reflexiones, que muy pronto, y con toda razón (o sinrazón) cautivan y deslumbran al lector, quien al final quedará muy agradecido con este autor, pues cómo no estarlo si, debido a él, se termina medianamente iluminado en este sombrío bosque de la vida (literaria), que asusta y espanta incluso a las mismas penas. (RSB)

sábado, 6 de junio de 2015

Transformaciones post-mórtem





Siempre he creído que las aves -móviles y trashumantes por naturaleza- al morir se convierten en árboles, los cuales por cierto echan raíces y ya no se desplazan. Con ello los bosques serían enormes cementerios de pájaros que, sin embargo, con la desertificación, van desapareciendo del todo y en consecuencia desaparece asimismo la huella de que alguna vez hubo seres que navegaban libres por el espacio y que no había rincón del mundo que no fuese su morada. Inevitable, pues, preguntarse en qué nos convertiremos nosotros cuando pase nuestro tiempo en la tierra. ¿También en árboles? No creo que a tanto llegue nuestra fortuna . Si al menos fuera como la del elefante, padre de Malaika, la princesa sin súbditos, me daría por bien servido.

http://airamvl.com/2012/09/10/cortometraje-malaika-la-princesa/

jueves, 4 de junio de 2015

Un poema de Gunnar Ekelöf
para los viajeros solitarios





Solo en la noche


Solo en la noche es cuando mejor estoy
solo con la misteriosa lámpara
libre al fin del inoportuno día
inclinado sobre un trabajo nunca concluido
las combinaciones de jugar solitario. Y qué
si este solitario nunca me resulta
Tengo la noche frente a mí. En algún sitio
duerme el azar sobre los naipes. En algún sitio
se ha dicho ya la verdad
Entonces, ¿por qué alarmarse? ¿Se la podrá
decir una vez más? Distraídamente
quiero escuchar el viento en la noche
las flautas de los coribantes
y la lengua de los eternos viajeros


(Traducción del sueco de Renato Sandoval Bacigalupo)



Ensam i natten


Ensam i natten trivs jag bäst
ensam med den hemlighetsfulla lampan
befriad från den påträngande dagen
böjd över ett aldrig färdigt arbete
patiencekortens kombinationer. Än sen
om aldrig denna patience går ut
Jag har natten på mig. Någonstans
sover en slum över korten. Någonstans
är redan en sanning en gång sagd
Varför då oroa sig? Kan den någonsin
sägas mer? I tankspriddhet
vill jag lyssna till vinden i natten
till korybanternas flöjter

och till de eviga vandrarnas språk

miércoles, 3 de junio de 2015




El lago del diablo 
de Yusuf Cat Stevens 






La mejor versión de su propia y antigua canción: "The wind" (El viento). "I swam upon the devil's lake, / but I'll never make the same mistake." / YUSUF'S DEVIL'S LAKE. The best version of his old own song: "The wind".

lunes, 1 de junio de 2015

Dos poemas más de 
Carlos Drummond de Andrade


Pensando en las medias verdades y en las dobles mentiras que proliferan en la política peruana (y mundial), así como en la necesidad de una mediana transparencia para el bienestar de todos, aquí estos dos textos. Y con esto, ¡a bajar el telón! (RSB)






Canto esponjoso

Bella
esta mañana sin carencia de mito,
y miel libada sin blasfemia.

Bella
esta mañana u otra posible,
esta vida u otra invención
sin, en la sombra, fantasmas.

Humedad de arena adhiérese al pie.
Engullo el mar, que me engulle.
Valvas, curvos pensamientos, matices de la luz
azul
            completa
sobre formas constituidas.

Bella
la travesía del cuerpo, su fusión
en el cuerpo general del mundo.

Deseos de cantar. Pero tan absolutos
que me callo, pleno.


Verdad

La puerta de la verdad estaba abierta,
pero solo dejaba pasar
a media persona cada vez.

Así no era posible dar con toda la verdad,
porque la media persona que entraba
solo traía el perfil de media verdad.
Y su segunda mitad
volvía igualmente con medio perfil.
Y los medios perfiles no coincidían.

Destruyeron la puerta. Derrumbaron la puerta.
Llegaron al lugar luminoso
donde la verdad esplendía sus fuegos.
Era dividida en mitades
diferentes una de la otra.

Se llegó a discutir cuál la mitad más bella.
Ninguna de las dos era del todo bella.
Y había que optar. Cada uno optó conforme a
su capricho, su ilusión, su miopía.

(Traducción del portugués de Renato Sandoval Bacigalupo. Tomado de Carlos Drummond de Andrade. Poemas. Lima: Embajada de Brasil en el Perú, 1989.)


Canto esponjoso

Bela
esta manhã sem carência de mito,
e mel sorvido sem blasfêmia.

Bela
esta manhã ou outra possível,
esta vida ou outra invenção,
sem, na sombra, fantasmas.

Umidade de areia adere ao pé.
engulo o mar, que me engole.
Valvas, curvos pensamentos, matizes da luz
azul
          completa
sobre formas constituídas.

Bela,
a passagem do corpo, sua fusão
no corpo geral do mundo.
Vontade de cantar. Mas tão absoluta
que me calo, repleto.



Verdade

A porta da verdade estava aberta, 
mas só deixava passar
meia pessoa de cada vez.

Assim não era possível atingir toda a verdade,
porque a meia pessoa que entrava
só trazia o perfil de meia verdade.

E sua segunda metade
voltava igualmente com meio perfil.
E os dois meios perfis não coincidiam.

Arrebentaram a porta. Derrubaram a porta.
Chegaram a um lugar luminoso
onde a verdade esplendia seus fogos. 
Era dividida em duas metades,
diferentes uma da outra.

Chegou-se a discutir qual a metade mais bela.
As duas eram totalmente belas.
Mas carecia optar. Cada um optou conforme
seu capricho, sua ilusão, sua miopia.