domingo, 22 de enero de 2017

Dos poemas de Anacreonte
(s. VI a. C.)
Junto con sus casi contemporáneos Safo, Alceo y Tirteo (siglo VI a. C.), es uno de los máximos representantes de la poesía hedonista, refinada, irónica, que cantaba los placeres del amor (de todo tipo), y rechazaba la guerra y la vejez. Se le atribuyen 57 poemas, dos de los cuales transcribo aquí (uno de ellos, el de la potranca, aparece en su original griego). Para variar, publicada por la Academia Peruana de la Lengua y la Biblioteca Abraham Valdelomar. (Lima, 2016, 206 pp. Edición y traducción del español José del Castillo y Ayensa [1795-1861], y prólogo de la estudiosa cubana Elina Miranda Cancela). ¡A saborear! (RSB)



A UNA MUCHACHA

No dejes mis amores
porque eres niña y bella;
no me huyas porque mires
mi cana cabellera.

Advierte en las guirnaldas
con qué primor se mezcla
a la encendida rosa
la cándida azucena.


DE UNA POTRANCA

Yegüita de Tracia,
¡qué torvos me miran
tus ojos ardientes!
¡Cuán fiera me esquivas!

Que yo no cabalgo
quizás imaginas.
Pues, guarda, que el freno
te pondré, yegüita.

Y luego, en mis manos
las riendas cogidas,
verás en el circo
cual corres y giras.

No que ora paciendo
retozas y brincas,
sin diestro jinete
que el lomo te oprima.


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