jueves, 12 de enero de 2017

Himen, himeneo, himno y matrimonio



A propósito del derecho de matrimonio LGTB, resaltado ahora por lo del estupendo Óscar Ugarteche, mientras leo con deleite las " Vidas y opiniones de los filósofos" de Diógenes Laercio (180-240 d. C.), me viene a la mente que la palabra "himen" es de origen grecolatino y que significa "membrana; y si se ve que la palabra griega "himatión" (manto) es un derivado lo anterior, de lo que fácilmente se puede deducir. De otro lado, Himeneo es el dios ático del las bodas, que sus entusiastas seguidores lo saludaban, exclamando "¡Hymnos, hymnos!"), de ahí lo entendido hoy por "himno", con las diversas acepciones del caso. En esa misma línea, himeneo es un tipo de poesía que se recitaba mientras la novia se trasladaba a casa del futuro esposo. Ya en su casa, se cantaba "epitalamios" ("sobre la cama"), donde ya no quedaría señales de "membranas". Un ejemplo de este género poético se lo atribuye a Safo:


" Alta debe ser la cámara —
¡Himeneo!
¡Hacedla alta, constructores!
Un novio viene —
¡Himeneo!
¡Como el propio dios de la guerra, el más alto de los altos!"

También aparece este tema en Catulo, Virgilio, Oviedo, sin dejar a un lado al eterno enamorado Shakespeare. Aquí, el maravilloso cuadro del Nicolás Poussin: "Himeneo disfrazado de mujer durante una ofrenda a Príapo" (1634). Ya vuelvo por Príapo... (dícese también "falo")
En suma, de membranas a desmembramientos (físicos, políticos, sociales, culturales), aquí una larga e ilustrativa historia, que no acabará. (RSB)

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