domingo, 30 de abril de 2017

Un poema de Hagar Peeters 
(1972) 

Es una de las poetas más sutiles e introspectivas de la poesía holandesa. Aparte de cuatro poemarios en su haber, en 2015 publicó su primera novela titulada Malva, sobre la hija -fallecida a los ocho años por hidrocefalia- de Pablo Neruda, a la que él siempre negó (cf. nota más abajo). Por cierto, ella también estará presente en IV FIPLIMA (27-30 de setiembre). 


BASTA POR HOY DE ESCRIBIR POEMAS DE AMOR

Basta por hoy de escribir poemas de amor
porque escribiendo dejé de practicarlo.
La vida tiende a preferir que la describan
antes que permitir que se la viva.
El tú del que tanto yo me jacto
no está salvo como he anotado.
Besas y abandonas cual veleta que gira,
tu aguja en mi disco siempre saltando,
tal como pasa -dicen- también en la vida.

Tantos amantes cerrando sendas puertas.
Yo no tendría tiempo de empuñar la pluma
si tuviera que mirarme al espejo a cada rato
y con los tacones puestos pintarme las uñas.
No se puede cazar con su pluma a una poeta.
Siempre tendrá preparada una respuesta
porque la hieres tal como ella lo ha planeado
aunque sus palabras se vuelvan contra ella,
infieles cuanto menos como sus amantes.

No así mis palabras, que he atado con cadenas.
Nunca en la poesía se ha escuchado a madre
más cruel que aquella que a su prole encarecía:
“sean siempre como yo les tengo dicho”.
Pero no, la tinta como la sangre tira,
en ese aspecto sin fluidos parecidos.
Por eso yo te digo emprende el vuelo, anda, pero
no dejes que malos hombres te lleven a sus casas.



(Traducción del holandés del argentino Diego J. Puls)



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