lunes, 15 de mayo de 2017

Heidegger y Celan, ¿una sola voz?



El pronazi Martin Heidegger y el judío Paul Celan se profesaban una mutua y compleja admiración, que los llevó a leer y hasta anotar detalladamente los libros del otro. Se ignora cómo fue el único encuentro que se produjo cuando un brumoso día este fue a visitar a aquel. Lo cierto es que hay más que una semejanza en la angustiada visión del mundo que rezuman sus obras, así como en la ominosa y desesperante oscuridad de su enunciación. Como sea, Celan no perdió la oportunidad de hacer mofa (y, de paso, autocriticarse) de lo farragoso e "impío" de la dicción y del pensamiento de Heidegger (cuyo nombre podría acaso traducirse como "el que rastrilla eriazos) al componer el siguiente poema, de los más abstrusos que tiene. Su primer verso hace un juego de palabras intraducible ("heidegängerisch"=relativo a caminar por eriazos) por el que alude al autor de "Ser y tiempo" y a algunos de sus conceptos básicos (como la proximidad, la muerte...). Para el lector español, he tratatado de compensar la mencionada intraducibilidad apelando a "Sendas perdidas", una de las obras más conocidas del filósofo alemán. De otro lado, no deja de ser irónico que el "rastrillador de eriazos" estuviera predestinado a arar y predicar en el desierto mediante un pensamiento tan torrencial y arrasador, como también contradictorio y moralmente incongruente como el suyo. (RSB)

Largo

Al igual que tú, senda perdida de lo cercano:

más 
grandes 
que la muerte yacemos 
juntos, lo in-
temporal bulle
bajo el respiro de tus párpados,

el par de mirlos pende
junto a nosotros, bajo
nuestras comunes, ascendentes
y blancas

metas-
tasis.


Largo

Gleichsinnige du, heidegängerisch Nahe:

über-
sterbens-
groß liegen
wir beieinander, die Zeit-
lose wimmelt
dir unter den atmenden Lidern,

das Amselpaar hängt
neben uns, unter
unsern gemeinsam droben mit-
ziehenden weißen

Meta-
stasen.


(Traducción del alemán de Renato Sandoval Bacigalupo)

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