martes, 2 de mayo de 2017

Un poema de Jalal el Hakmaoui
(Casablanca, Marruecos, 1965)


Jalal El Hakmaoui (Casablanca, 1965). Es poeta, traductor, crítico de cine y periodista independiente. Ha publicado los libros de poesía: Allez un peu au cinéma, (2007); Certificat de Célibat (1997). Miembro de la Maison de la Poésie en Marruecos y de la Union des Écrivains. Es director de la revista de poesía en lengua francesa Électron Libre.

¿POR QUÉ EL POETA LLEVA A SU MUJER A UN MCDONALDS?
Cruzas tus piernas
Mientras que hay olas que se arrodillan a tus pies
Como un rebaño de camellos furiosos
Comes por primera vez en tu vida
Una hamburguesa americana
Mientras tanto acaricias el cuello carnoso de tu esposa
Discutiendo sobre la lavadora “Nifari”
La camisa agujerada de ‘Othmane’
Y la mosca rubia americana que acabas,
Sin darte cuenta, de tragar
Pero tu esposa te dice que tu automóvil es igual de feo que un perro sarnoso
Que deberías cambiarlo por un burro respetable
Si no quieres que ella te cambie a ti y a tus teorías críticas
Por cualquier mueble que sirva para decorar el dormitorio
Tu esposa se muere de risa y llora con todas sus fuerzas
Abriendo a la lengua del viento las plumas de sus muslos
Tú quisieras apretarla entre tus dientes
Y romperla como una nuez podrida
O encerrarla en una caja de cerillos vacía posada sobre la mesa
Eres entonces un hombre de principios convencido
De haberte casado después de una “lovestory”
Con una cerda que tiene facciones de “Manfalouti” y patas de “Nazic”
Y que a causa de todo eso
Tú te suicidas cotidianamente tragando 100 poemas clásicos
No te interesan los cerdos
Pero los cerdos tampoco tienen
Tiempo para perder tratando de interesarte
(Y es esto lo que importa)
Así, desde que pones los labios sobre los de la ballena sentada en frente de ti
Te das cuenta que la Tierra se hunde en un vaso medio lleno de agua congelada
Y que eres un poeta lleno de dicha
La joven niña flaca
Con la cabeza tan pequeña como una pelota de tenis
Está leyendo “Femme Actuelle” viendo (con ingenuidad)
A las parejas dentro de un McDonalds
Que escupen felicidad enseñando (fingiendo la paternidad) sus manos
Detrás de sus pequeños hijos rubios que lloran diciendo:
Papá… papá… mira… ese hombre está meando nuestro automóvil
McDonalds se ríe burlonamente mientras se rasca el culo
Y el poema, el poema es un filete de pescado que usa mallas gigantes
Para atrapar la mayor cantidad posible de osos
No me fiaré de la esposa de un poeta que tiene razgos de Manfalouti
Ni de la joven muchacha flaca que leía “Femme Actuelle” y miraba
(de vez en cuando) su reloj, dejando de lado su vaso todavía lleno de Coca-Cola.

(Traducción de Pablo Robles Gastélum)



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