viernes, 28 de julio de 2017

Gloria Dávila (Perú)
responde a Bonifacio



  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
Ninguna. Al contrario, amor el mar.

  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
En todas las que sean posibles. Hace falta tener la poesía leyéndose en el orbe entero.

  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
La soledad es una gran compañera. Y creo que realmente es una gran consejera.

  1. ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Creo que no hay tal desdicha si escribir te otorga felicidad.

  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
A no dudarlo. Con la cordura, se enfría todo.

  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Cada loco con su tema. Pero, si todos fueran escritores, imagínense ya lo que sería.

  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Las dos cosas. Creo que eso ocurre siempre. No se puede ser totalmente sincero, siempre surge alguna mentirilla; a veces para no herir, por ejemplo.

  1. ¿Qué o a quién no soportas?
No soporto al cínico.

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
A no dudarlo, temo a las alturas; mi gran placer; escribir.

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Lo entendería, porque no se puede agradar a todo mundo. No me sentiría mal, porque es la ley de la vida que la gente tenga diversidad de pensamiento; por consiguiente, le agrado a uno u otro escritor, pero si tuviera que decirle es que es mi forma de escribir, no importando si le agrado o no.

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
Los políticos se han convertido en circenses, si no hacen reír, te provocan terror, por las situaciones a los que nos obligan soportar si llegan al poder.

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Porque algunos no son de mi interés. Sí, porque ocupan el espacio que otro bueno e interesante libro pudiera ocupar su lugar.

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No, siempre pienso que hay algo nuevo por hacer.

  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
Porque es mi sostén para ser feliz.

  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Todos nos llegan a dar felicidad, placer y, a veces, son nuestros más grandes compañeros de vida.

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Si no hay ellas, existen otras que las reemplacen. Ni lo uno ni lo otro me hace falta.

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
Ser un felino, he pensado ser un puma negro.

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Amado sí, y muchas veces. Odiado, creo que poco.

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Sí, lo sería. La poesía nos hace más humanos. Como lo dijera Nietzsche: “Humano, demasiado humano”.

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Al poeta y su poesía.

  1. Los artistas, como ellos así lo creen, ¿sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
A no dudarlo.

  1. ¿Algún problema con el suicidio?
Ninguno, ya dejamos zanjada la situación.

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Más del 90%. Me gusta ser auténtica.

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
Haber sido un varón, un gran guerrero indígena.

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?

Esperar la muerte en paz. No la temo.

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