martes, 25 de julio de 2017

Rossella Di Paolo 
(Perú, 1960)
responde a Bonifacio


  1. ¿Tienes alguna objeción contra el mar?
No poder vivir allí dentro. La razón ya la dio Silvina Ocampo: “Lo maravilloso del mar es que viviendo en sus entrañas nadie puede hablar”. Se aplica también a las piscinas.

  1. ¿En qué partes de la Tierra crees que se podría plantar árboles de poesía?
Los árboles de poesía no se plantan nunca… Caminan siempre por encima con sus patas ramas.

  1. ¿Es la soledad principio o fin de todo lo que existe?
Es el principio del fin.

  1. ¿Qué prefieres ser: buen escritor pero desdichado o uno mediocre o pasable pero feliz?
Escribir. Los adjetivos los ponen los otros.

  1. ¿Es la locura un ingrediente básico del verdadero genio?
Sí. También dos tazas de harina... digo, pensando en Marcel Marceau (¿o era talco?).

  1. Sinceramente, ¿qué piensas de todos aquellos que te rodean y que no escriben o no se dedican a ninguna actividad artística?
Particularmente me siento agradecida de que los pilotos de avión no sean poetas.

  1. ¿Has dicho la verdad cuando has mentido o mentido cuando hablabas en serio?
Dios mío. ¿No es más fácil mentir cuando mientes?

  1. ¿Qué o a quién no soportas?
A Alexander Graham Bell.

  1. ¿Cuál es tu principal fobia o miedo, cuál tu principal placer o amor?
Fobia al teléfono. Amor a quien rompa el teléfono. Placer ante los pedacitos de teléfono.

  1. Si alguien te dijera que en realidad no le gusta tu trabajo literario, del tipo que sea, aunque muchos digan lo contrario, ¿cómo te sentirías y qué le dirías?
Le diría que yo no escribí nada, que todo me lo dictó el tío Bonifacio, como a Juan Rulfo ―dice él― su tío Celerino.

  1. ¿Alguna opinión sobre los políticos y la política de tu medio?
No llega a opinión. Apenas es una letra (Solución: no aparece en esta línea. En la pregunta hay una).

  1. ¿Por qué no has leído todos los libros que reposan en tu biblioteca? ¿Haces poda periódica de ellos?
Despacio, despacio, que todavía no me he muerto. ¡Qué pjoda!

  1. ¿Crees que ya has llegado a escribir el libro que querías?
No.
  1. De lo anterior, ¿por qué seguir escribiendo si, en su momento, ya se dijo bien lo que se tenía que decir? ¿Por qué seguir usando las palabras?
¿Qué, qué, qué?

  1. ¿Libros de cabecera, de sala, de micro, de metro, de baño?
Bartleby.

  1. ¿Qué sucedería si no existieran las ostras y las uvas Malbec?
Creo que ha habido una confusión… yo solo pedí una Inca Kola y un paquete de galletas de soda.

  1. Si no fueras humano, ¿qué cosa concreta o abstracta te gustaría ser?
La pluma de Melville.

  1. ¿Has amado u odiado más de lo debido?
Sí.

  1. ¿Piensas que el mundo sería distinto si no existiera la poesía?
Habría una palabra menos, una ocupación menos, y más espacio en mis estantes para las novelas, el teatro y los cuentos.

  1. ¿Qué prefieres: al poeta o su poesía?
Siempre el poema. Demasiada abstracción en el concepto de poesía. Demasiado concepto de sí mismo en los poetas que se abstraen. Por eso, siempre el poema.

  1. ¿Los artistas, como ellos así lo creen, sufren y gozan más intensamente que los demás mortales?
No.

  1. ¿Algún problema con el suicidio?
Werther, Ana Karenina y Emma Bovary me hicieron llorar y no podía ver bien las letras.

  1. ¿Qué tanto de lo que crees que proyectas en los demás consideras cierto en ti?
Salvo a las 12 del mediodía, proyecto sombra.

  1. ¿Cuál ha sido tu déjà vu más persistente?
El que aparece junto con cansancio y dolor de cabeza cuando me preguntan sobre la “poesía femenina”.

  1. Si hoy a la medianoche fuera el fin del mundo, ¿exactamente qué es lo que harías?

Limpiar el catalejo para ver más claro el desastre. Es una de las ventajas de vivir en la Luna. 

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