domingo, 24 de septiembre de 2017

EL ODIO POÉTICO DE SIEMPRE SE HA DESENMASCARADO EN EL PERÚ 



Una enorme pena que algun@s poetas, supuestamente amig@s del amor, de la Poesía y de la fraternidad, se@n l@s que vuelven a la carga para boicotear y destruir el FIPLIMA. Claro, lo que en realidad quieren es destruirme a mi, y a base de calumnias lanzadas sin pudor por un puñado de ellos, que ha logrado ganar a otros más incaut@s que, sin siquiera conocerme en persona, han decidido creer que esas calumnias son verdad. La famosa posverdad, pues. En los medios, el primero que calumnia, "gana" y más si tienen en tales medios gente de la misma clase. En algún momento la verdadera verdad saldrá a relucir, para vergüenza y oprobio de ese grupo, que nunca trascenderá, como quiere y sueña. ¡Patético! ¡Y viva el FIPLIMA! 

viernes, 22 de septiembre de 2017

Escalar el vacío


Sin duda, no soy de este mundo, aunque tampoco de ningún otro; los senderos son del primero; los destinos, de los otros. Solo me queda trepar sin ton ni son en el aire, horadar la hierba infesta o girar y girar al unísono con los cantos de odio y venganza que se acunan en mi corazón. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Columpio a la muerte


Sube la noche y baja el día en la hamaca, ahora vacía. Se columpia hasta el cielo y desciende hasta el averno; subibaja cósmico, balancín de sueños, ola de túneles y mares abiertos, en perfecto equilibrio entre este tiempo y ese otro que se rehúsa a pasar.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Muerte en la curva


Da lo mismo nacer o no nacer sabiendo que es igual matar o morirse. El arco iris que surge de ese diente enardecido no llegará a su otro extremo hasta que un día sepa por qué debería cumplir con su innata curvatura.

martes, 19 de septiembre de 2017

Telúrica
(A mis cuates mexicanos, pero también a otros)

Apenas el verde destino sabe del sismo en sus entrañas, la incontinencia que fluye por su savia, la callada potencia en su pistilo erigido en nombre de indeseables generaciones. Al alba silban los rayos de agua que apagan el sol, al ocaso los granos de arena entonan el réquiem por quienes nada apetecen.



lunes, 18 de septiembre de 2017

Aún tengo fuerzas



Es cierto que las estatuas no tiritan ante llamas del cielo, tampoco se inmutan ni compadecen de aquellos a quienes representan. No serían piedra, mármol, bronce, yeso o botellas de plástico. Su ser es el haber sido otros, esos atletas niños que aún no nacen para morir por ellas.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Sangre de fuerza



A pétalos gotea su sudor de buen atleta; vallas tras vallas lo más alto reduce las distancias entre lo que se ensucia aquí y lo que vive allá; tras el cerco final un carrusel de algazara circula un cuerpo más adecuado, una aorta exultante, otra sangre más auténtica.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Salmoneando


Hay otros hombres en mis venas, solos, supremos, independientes; juegan a las carreras, a las escondidas, a las canicas hechas de ojos que aún no ven lo que pasa afuera; saltos sobre arroyos de sangre y yendo a contracorriente, montados en salmones negros o en gacelas de luz que corta a tajadas su recorrido.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Lo quiero ahora


Llueve sin parar sobre lo que apenas existe; las palabras vuelan despavoridas, huyen flamígeras entre tanto desperdicio. Puente, cráter, prado, novia; nada vale ni exhala; implume aquel que da fe de lo que no se remedia. Un eructo clama desde el abismo; los rayos rechazan su luz; los brazos antiguos quieren aniquilar su pasado. (RSB)

domingo, 10 de septiembre de 2017

¿Tormenta o tormento?

Si hay un remanso en la marejada es en la curva de la ola antes de aplastar aún más a los lenguados. Una caricia de sal y espuma amortigua la fuerza vesánica que bombardean las aves guaneras antes de clavarse en el ojo del sol. Con todo, sigo preguntándome si el hombre es la negra marea que aniega toda esperanza o si sus cromosomas coronan las fauces de un lobo presumido (RSB)

viernes, 8 de septiembre de 2017

Brújula


El árbol marca los cuatro puntos ordinales: el tropel de pájaros sobre huevos de acero; el cardumen de azules anguilas en la falla marina; volcanes donde se encienden cigarrillos, puros, habanos y eventuales pasiones; agujero perfecto de golf inmaculado, donde todo es tragado y bienvenido: ¡un hoyo en uno! (RSB)

domingo, 3 de septiembre de 2017

Agnosticismo poético

A la pregunta del gran poeta peruano Enrique Verástegui sobre mi cosmovisión a través de la poesía, aquí mi respuesta, aparecida hoy 3 de setiembre en el diario Expreso:


Querido Enrique, me preguntas cuál es la visión del mundo a través de mi poesía, y yo, en principio parafraseando a Martín Adán, te respondería: “Vete a mirar el desconcierto y la nada”. Pasa que mientras más me pregunto qué es la poesía o qué es la vida, no entiendo exactamente qué son. Es como San Agustín que decía sobre el tiempo:Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.” O Einstein que sabía que la masa y la energía existen, pero que no podía definirlas. De ahí mi vacilación ante lo que palpita, el transcurrir azaroso de las acciones y pasiones, las cosas venturosas o desdichadas que suceden en cada quien, el curso veleidoso que corren los vientos, el mar de donde proviene y termina lo existente, el metálico aire que recorre sin fronteras por el planeta y que nos da vida y nos la quita cuando le place, la esquividad de las cosas para que alguien las conozca y las reconozca por su primacía sobre el ser humano. Con todo, no sé que es la piedra, pero la menciono y me tropiezo con ella a cada instante; no sé qué es, por ejemplo, el amor, y sin embargo lo sufro o lo venero; no sé quién es el prójimo que me abraza o me hiere por la espalda, y aun así supongo que debo creer que ello tendrá una razón de ser que yo ignoro. Y, por cierto, nada sé de Dios, sus atributos ni tributos de píos y paganos y, no obstante, con la poesía que ensayo alguna vez he querido desentrañar su misterio, pero eso ha sido en vano, sea porque Él nunca permitirá ser visto o porque la poesía nunca lo podrá alcanzar. 

sábado, 2 de septiembre de 2017

Sí, soy el judío errante


Sí, sí; yo soy el judío errante Ahasverus. Felizmente, algunas pocas personas ya lo saben. Aquí un poema mío de hace 25 años, ni más ni menos, y sigo siendo ese más que exhausto peregrino. (RSB)

Imagen: cuadro de Marc Chagall.