domingo, 3 de septiembre de 2017

Agnosticismo poético

A la pregunta del gran poeta peruano Enrique Verástegui sobre mi cosmovisión a través de la poesía, aquí mi respuesta, aparecida hoy 3 de setiembre en el diario Expreso:


Querido Enrique, me preguntas cuál es la visión del mundo a través de mi poesía, y yo, en principio parafraseando a Martín Adán, te respondería: “Vete a mirar el desconcierto y la nada”. Pasa que mientras más me pregunto qué es la poesía o qué es la vida, no entiendo exactamente qué son. Es como San Agustín que decía sobre el tiempo:Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.” O Einstein que sabía que la masa y la energía existen, pero que no podía definirlas. De ahí mi vacilación ante lo que palpita, el transcurrir azaroso de las acciones y pasiones, las cosas venturosas o desdichadas que suceden en cada quien, el curso veleidoso que corren los vientos, el mar de donde proviene y termina lo existente, el metálico aire que recorre sin fronteras por el planeta y que nos da vida y nos la quita cuando le place, la esquividad de las cosas para que alguien las conozca y las reconozca por su primacía sobre el ser humano. Con todo, no sé que es la piedra, pero la menciono y me tropiezo con ella a cada instante; no sé qué es, por ejemplo, el amor, y sin embargo lo sufro o lo venero; no sé quién es el prójimo que me abraza o me hiere por la espalda, y aun así supongo que debo creer que ello tendrá una razón de ser que yo ignoro. Y, por cierto, nada sé de Dios, sus atributos ni tributos de píos y paganos y, no obstante, con la poesía que ensayo alguna vez he querido desentrañar su misterio, pero eso ha sido en vano, sea porque Él nunca permitirá ser visto o porque la poesía nunca lo podrá alcanzar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario