lunes, 18 de septiembre de 2017

Aún tengo fuerzas



Es cierto que las estatuas no tiritan ante llamas del cielo, tampoco se inmutan ni compadecen de aquellos a quienes representan. No serían piedra, mármol, bronce, yeso o botellas de plástico. Su ser es el haber sido otros, esos atletas niños que aún no nacen para morir por ellas.

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