sábado, 25 de noviembre de 2017

¡Ah de la vida!"

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La muerte cotidiana del prójimo nos aflige porque la creemos una verdadera desgracia, o nos alegra por encontrarla merecida o, por lo general, nos deja indiferentes. Es como si los otros estuvieran condenados a perecer, inermes, humillados y por defecto. ¿Pero qué hay de esa muerte que habita en cada quien, instalada cómodamente en los años vividos y que un buen día se harta de todo y, sin explicación alguna, sale de escena dando un portazo?

De Atajos a la nada. Opiniones y versiones. Lima; Editorial Nido de Cuervos, 2017, pp. 296.


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